GRECIA SE SALVA POR LOS PELOS
Será posible un gobierno favorable al plan de rescate europeo
Publicado el 18 de junio de 2012 en Capital Madrid.com
Publicado el 18 de junio de 2012 en Capital Madrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.-
El partido griego de izquierda radical Syriza no será el aguafiestas que
arruine el trabajo de más de dos años hecho por las instituciones europeas y
mundiales que acordaron con Grecia el memorándum de rescate de sus finanzas
públicas. A menos que…
A menos que el partido
socialista Pasok se niegue a formar un gobierno de coalición con el partido
triunfador de las elecciones, Nueva Democracia, si Syriza no entra en el nuevo
ejecutivo que se ha de formar de resultas de las elecciones celebradas ayer
domingo. Hay sectores del Pasok que creen que la presencia de Syriza en el
gobierno reforzaría la posición griega ante la troika (FMI, UE y BCE), en su
pretensión de renegociar los términos del rescate, como quiere Syriza, o
suavizar sus condiciones. Esta incorporación podría ser considerada por la
troika un entorpecimiento, si no una provocación.
Nueva Democracia obtuvo
el 29% de los votos, y el Pasok 12,3%. Entre los dos pueden asegurarse una
cómoda mayoría de 161 diputados, porque a los propios de cada uno se añaden de
plus 50 escaños más que se lleva automáticamente el ganador. Syriza ha obtenido
el 21,7% de los votos, y su líder, Alexis Tsipras, reconoció a últimas hora de
la tarde su derrota. Relativa, todo hay que decirlo, pues hasta hace unas
semanas tanto el líder como el partido eran fuerzas prácticamente marginales.
El resultado electoral
augura la mayoría absoluta para la coalición de ND-Pasok, de 161 diputados en
un parlamento de 300. El nuevo gobierno podría lograr mejoras marginales en la
ejecución del plan de rescate. Hay cierta disposición en Europa para ayudarle a
ello. El ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, lo sugirió en unas
declaraciones anoche: “Imagino que podríamos hablar otra vez del calendario”
(para el plan de rescate).
Los griegos acudieron a
las urnas animados por lo que ellos creyeron dos signos esperanzadores
provenientes de la Unión Europea: la extensión del plazo de que España
dispondrá para ajustar sus cuentas, desde el 2013 al 2014, y la concesión de
una línea de crédito de 100.000 millones de euros para ayudas a la banca
española.
Sin embargo,
Westerwelle enfrió las expectativas griegas al insistir en que “no hay salida
para las reformas. Grecia debe atenerse a lo que ha sido acordado”. De otro
modo, “tendríamos un problema con todos los países europeos que están llevando
a cabo, de forma diligente y constante, las reformas”.
La probable formación
de un gobierno pro-rescate en Grecia puede calmar la ansiedad que ha atenazado
este fin de semana los mercados y los centro de poder internacionales, y darle
un respiro a la canciller alemana Angela Merkel. Sin embargo, el triunfo
arrollador del partido socialista francés en la segunda vuelta de las
elecciones a la asamblea nacional, sin duda reforzará la posición del
presidente Hollande, que últimamente ha dado señales de querer liderar una
política europea distinta a la impulsada por la canciller. Merkel lanzó
recientemente un dardo que apuntaba a desinflar las expectativas del presidente
Hollande, de poder cambiar el curso de las reformas europeas. La canciller dijo
que “Europa debe discutir las diferencias crecientes en la fortaleza económica
entre Francia y Alemania”. Como es sabe, las diferencias dejan a Alemania muy
por encima de Francia en términos de solidez y solvencia de su economía.
Un
historial negativo de Nueva Democracia
La formación de un
gobierno ND-Pasok no ha hecho sino frenar la marcha hacia el precipicio. Se
puede dudar incluso de que el nuevo gobierno pueda estar a la altura de las
expectativas de la troika. Todo el mundo recuerda que el líder de ND, Antonis
Samaras, se opuso al memorándum con la troika, negociado por el gobierno del
socialista Giorgios Papandreu, y a
algunas propuestas del gobierno del tecnócrata Papademos, en materia de reforma
fiscal. Su partido es responsable de la aceleración de Grecia hacia la crisis
total, pues gobernó entre 2004 y 2009, dando paso a un gobierno del Pasok que,
ante la ruina de las cuentas públicas, hubo de acordar medidas contrarias a los
intereses de sus votantes y de sus propios y proclamados principios.
Grecia probablemente no
caerá en el abismo, pero ahora tiene por delante el riesgo de una bancarrota. Necesita
urgentemente euros 30.000 millones para recapitalizar la banca, y asegurarse el
segundo tramo del plan de rescate. Grecia seguirá por muchos años en riesgo de
bancarrota, debido a que su deuda actual representa más del 160% de su PIB.
De momento, los países
de la euro-zona en bloque mantienen oficialmente la posición de que Grecia no
puede salirse del euro, so pena de un contagio del virus a otras economías en
aprietos, como la española y la italiana, lo que supondría el fin del euro y
una crisis existencial de la Unión Europea.
Economía
y cultura cívico-política
Los problemas de
Grecia, sin embargo, no son sólo financieros o fiscales. Grecia no tiene los
recursos materiales y humanos para remprender el camino del crecimiento por sí
sola. Sociológicamente es un país anclado en esquemas socio-políticos de tipo
clientelar y patriarcal. Los sectores económicos están polarizados en grupos de
interés protegidos por prácticas fuertemente corporativas, que el gobierno no
ha soñado hasta ahora con reformar, porque es su principal beneficiario. La
evasión de impuestos es una práctica normal mirada con benignidad por los
partidos; hay ramas de la administración que están en lucha con otras cuando se
trata de implementar las reformas. La administración carece de recursos tan
normales como estadísticas confiables.
Lo que no den los
recursos humanos de Grecia, no va a darlo sus recursos naturales, de los que
básicamente carece. El país importa el 40% de sus alimentos, así como todo su
gas y su petróleo. El 80% de sus consumos deben ser importados. Grecia debe
fuertes sumas de dinero a ENI de Italia y Gazprom de Rusia. La industria
farmacéutica está subdesarrollada, y como ahora Grecia no puede importar
medicamentos, pronto los problemas de salud se harán acuciantes, creando un
problema a la conciencia moral de sus socios europeos.
Samaras declaró al
final de la tarde de ayer su disposición a encabezar el gobierno de coalición,
y reiteró su disposición a mantener las obligaciones del plan de rescate. Nadie
se hace ilusiones sobre lo que esto último significa: protestas populares y
agitación en las calles. En este último sentido cuenta mucho la disposición que
adopten Syriza y Tsipras. Desde este punto de vista, la idea de comprometerlo
entrando en el gobierno no parece tan descabellada.
Grecia, posiblemente se
salve. Por ahora. Y sólo podrá hacerlo si su cultura cívico- política y sus prácticas económicas se
transforman bajo una fuerte intervención de los recursos económicos y técnicos
de Europa. Ese es realidad el desafío de Grecia, que las elecciones de ayer no
han dilucidado totalmente.
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