CHIPRE, AL ALBUR DE GRECIA
El nuevo gobierno griego quiere revisar las condiciones del rescate
Publicado el 21 de
junio de 2012 en Capital Madrid.Com
Antonio Sánchez-Gijón.-
Antonis Samarás, de 60 años, formado como economista en los Estados Unidos,
juró ayer como nuevo primer ministro de Grecia. Está al frente de una coalición
de tres partidos favorables a mantener a Grecia dentro del euro: Nueva
Democracia, el socialista Pasok e Izquierda Democrática. La composición del
gobierno será anunciada hoy jueves.
En un desarrollo
convergente, la crisis griega ofrece oportunidades a Rusia en Chipre, que no
sirven necesariamente los intereses de la Unión Europea. Ver más abajo.
El anuncio de la
formación del nuevo gobierno fue hecho por el líder del partido socialista,
Pasok, Evangelos Venizelos. Los tres partidos, dijo, “han asumido la
responsabilidad de renegociar el acuerdo de rescate, y la de sacar a Grecia de
la crisis”.
Grecia estará
representada en la reunión de hoy jueves, de ministros de Economía y Hacienda
de la Unión Europea, por Giorgos Zanias, ministro del ramo del gobierno
saliente. Los ministros europeos escucharán de su boca las primeras demandas de
revisión de las condiciones de los rescates ofrecidos a Grecia en los dos últimos
años, y que Atenas considera insoportables. Es más, Venizelos, un ex-ministro
de Hacienda y por lo tanto responsable de la negociación con Europa, declaró
hace poco que las condiciones asumidas por Grecia fueron “impuestas”. El líder
de Izquierda Democrática, Fotis Kouvelis, acusa al plan de rescate de “haber
sangrado literalmente nuestra sociedad”.
La cuestión crítica
previa a la formación del gobierno ha sido la creación de la comisión que trate
con la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario
Internacional, para la revisión de las condiciones del rescate. Puntos centrales
de esta demanda son la no obligatoriedad de la reducción del salario mínimo y
la extensión de las fases de aplicación de los planes de ajuste. Se espera que
los griegos reclamen dos años más para cumplir los compromisos contraídos.
La economía griega ha
sido rescatada en dos ocasiones: en 2010, por un importe de euros 110.000
millones, y en 2012 por euros 130.000 millones. Grecia se ha beneficiado además
de la cancelación de deudas a acreedores privados por importe de euros 107.000
millones.
La propia formación del
gobierno no ha estado libre del profundo faccionalismo que caracteriza la vida
política griega. Conscientes de que el nuevo gobierno pronto incurrirá en el
resentimiento del público, puesto que será visto como la correa de transmisión
de las medidas de austeridad impuestas por la troika, algunas de las
personalidades más destacadas de los tres partidos han rechazado participar en
el gobierno, prefiriendo que las carteras fuesen asumidas por personalidades
menos destacadas.
Los dos principales
partidos de la coalición, sin embargo, dieron una rara muestra de sabiduría y
cooperación tácticas cuando, antes de las elecciones del domingo 17 acordaron
una maniobra para cerrar el paso a la posibilidad de que Syriza, el partido de
la izquierda radical opuesta al acuerdo con la troika, alcanzase la mayoría en
virtud del principio constitucional de que el partido más votado en unas
elecciones generales se lleva cincuenta escaños suplementarios. Por un acuerdo
tácito pero sobreentendido, votantes tradicionales del Pasok votaron a la Nueva
Democracia, el favorito de las encuestas, al objeto de que Syriza no lograse la
mayoría absoluta mediante la adición de esos 50 escaños. Aunque es casi
imposible comprobar el efecto de esta maniobra, no hay duda de que Pasok ha
sufrido un serio revés, al quedarse como socio menor de la coalición, con sus
33 escaños frente a los 79 de Nueva Democracia (129 con los 50 “de abono”).
Independientemente de
que Grecia logre renegociar las condiciones del rescate, lo que los griegos no
podrán evitar es el deterioro progresivo de sus condiciones de vida. Parece
imposible que la renta per capita de los griegos continúe siendo estimada en
unos 20.000 euros. Grecia lleva cinco años en recesión, y muchos rasgos de su
economía se parecen a los de sectores atrasados de países emergentes. La firma
de evaluación de activos MSCI ya ha empezado a especular sobre la posibilidad
de que la de Grecia sea clasificada como “economía emergente”. Un rasgo típico
del atraso económico es la falta de seguridad en el suministro energético. El
de Grecia acaba de ser asegurado, pero sólo hasta agosto. Hace dos o tres días
no estaba claro que la compañía de gas DEPA lograse los cien millones de euros
de un nuevo préstamo bancario, que le permitirá operar sólo hasta el tercer mes
del verano.
Oportunidad
para Rusia en Chipre
El otro país de estirpe
helena perteneciente a la zona euro (desde 2008), Chipre, se halla también en
condiciones críticas. Las economías de Chipre y Grecia se hallan estrechamente
ligadas a través de sus sistemas bancarios y el comercio marítimo. El sector
bancario chipriota requiere urgentemente una recapitalización de euros 5.000
millones. Esta es una debilidad que está siendo aprovechada geopolíticamente
por Rusia, cuyo Banco Central anunció el pasado día 18 que preparaba un
préstamo de varios miles de millones de dólares, para que Chipre pudiera
cumplir el plan de recapitalización bancaria antes de su vencimiento, el 30 de
junio.
Nicosia es un
importante centro de operaciones bancarias rusas, y Rusia dispone de enormes
reservas monetarias provenientes de sus ventas de hidrocarburos. Muchos rusos
millonarios guardan sus fortunas en bancos chipriotas. A Rusia no le interesa
la degradación del sistema bancario chipriota, que se ha visto castigado
recientemente por la reducción en dos grados de la calificación de sus dos más
importantes entidades. Chipre ha rehuido hasta ahora la posibilidad de
solicitar a la UE un plan de rescate similar a los de otros pequeños países del
euro. Nicosia teme que la UE le exija una reducción de los subsidios al coste
de la vida que el gobierno provee, y que mantiene al país socialmente estable.
También teme que los recortes pudieran afectar a su presupuesto de defensa, que
considera necesario para enfrentar cualquier presión armada por parte de
Turquía, o de la secesionista república turca del Norte de Chipre.
Rusia encuentra en
Chipre un aliado potencial, en combinación con Israel, para la explotación de
los hidrocarburos que se supone yacen bajo el fondo del Mediterráneo oriental.
Los puertos chipriotas pueden ser una interesante “reserva” para el caso de que
la caída del régimen sirio de al-Assad pusiera en peligro la base rusa de
Tartus.
El caso de Chipre
muestra que la fragilidad de los lazos económicos dentro de la zona euro, por
no hablar de la falta de unidad política, genera flancos abiertos a incursiones
y operaciones interesadas por parte de potencias ajenas que desconfían de la
unidad europea.
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