La capital del Turia, sumida en una
cadena de escándalos
Publicado el jueves 12 de julio de 2012 en Capital Madrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– El foco que la opinión pública
arroja sobre la corrupción de altas esferas políticas y financieras de la vida
española ha pasado en esta semana desde Andalucía a Valencia. El Fondo de
Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha presentado una denuncia ante la
Audiencia Nacional contra el exconsejero delegado del Banco de Valencia,
Domingo Parra; contra su esposa; contra el empresario valenciano Eugenio
Calabuig y cuatro hermanos de éste; y contra Aurelio Izquierdo, director
financiero del Banco de Valencia, por los delitos de estafa, administración
desleal y apropiación indebida. La operación financiera en que supuestamente
han estado implicados tenía por fin hacerse con el control total de la empresa
Aguas de Valencia, favorecer diversos intereses inmobiliarios de algunos de los
participantes, y favorecer al Club de Futbol Valencia. Este club se ve en apuro
para terminar la construcción del nuevo estadio cuyas obras se hallan
paralizadas en una de las nuevas avenidas de Valencia.
Este caso se une a otros muchos que están
sustanciándose en estos mismos días, con declaraciones ante jueces de
personalidades valencianas relacionadas con los casos Instituto
Noos-Urdangarín, Gürtel y Caja de Ahorros del Mediterráneo, la cuarta caja por
volumen, intervenida en julio del 2011. Todos los casos afectan de forma
directa o indirecta a cargos de la Generalidad y el parlamento valenciano; hay
ya seis altos cargos imputados, y otros tres pendientes de demanda fiscal de
imputación ante el Tribunal Superior de Justicia de Valencia.
Otro más, el antiguo presidente de la Diputación de
Castellón, Carlos Fabra, está pendiente de la celebración de juicio por delito
fiscal y tráfico de influencias. La Era Camps, apellido del anterior presidente
de la Generalidad y protagonista principal del llamado "escándalo de los
trajes", subsidiario del caso Gürtel, se hunde en el descrédito sin que,
por otra parte, la pertenencia de la mayoría de los imputados al Partido
Popular haya mermado el arraigo de éste en la Comunidad Valenciana, donde
venció cumplidamente en las últimas elecciones generales.
El Fondo y el Banco
El caso judicial del Banco de Valencia ha sido
desencadenado por la auditoría hecha por la firma KPMG, por encargo del propio
banco, que fue intervenido por el FROB el pasado 21 de noviembre, y rescatado
mediante una inyección de euros 4,500 millones. El banco está a la espera de
ser subastado.
La denuncia del FROB describe el nudo de la trama de
esta forma: "Los comportamientos puestos de manifiesto en el informe
pericial muestran una instrumentalización del Banco de Valencia por parte de
diversos integrantes ... de la familia Calabuig, a quienes el Banco de Valencia
ha financiado operaciones carentes de toda racionalidad económica. Para ello,
resulta un elemento clave la connivencia (e interés personal)" de Domingo
Parra, quien "ocultaba información continuamente al Consejo".
La operación llevada a cabo a espaldas del consejo se
refiere a la concesión de créditos del BV a la firma Agval, para hacerse con el
control del 33,42% de las participaciones de Aguas de Valencia detentadas por
el propio Banco de Valencia. Los Calabuig participaban hasta entonces en la
propiedad de Aguas de Valencia, a través de la sociedad Fucsa, con 26,5% del
capital. La familia Boluda detentaba el resto de las participaciones.
En un primer paso, un crédito del BV a Fucsa, de euros
48 millones, permitió a Calabuig hacerse con la mayoría de Aguas de Valencia,
quedando el BV en minoría. Más tarde, los títulos de los Boluda fueron
comprados a partes iguales por el Banco de Valencia y Fucsa, sin que el
consejero delegado del BV ejerciera el derecho preferente de adquisición de las
participaciones. La cesión del control de Aguas de Valencia a Calabuig debió
haber producido una compensación de entre 15 y 21,3 millones de euros al BV,
según la denuncia.
El siguiente paso consistió en la adquisición de la
participación del BV por los Calabuig, también con un crédito de 48 millones.
La adquisición de las participaciones del BV por Fucsa, dice la denuncia,
"fue financiada en su totalidad por el propio banco, sin que la familia
Calabuig realizara desembolso alguno".
En un tercer paso (diciembre del 2008), BV concede a
Agval un crédito de 55 millones de euros, con la garantía de 500.000 acciones
de Aguas de Valencia. La mayor parte de este dinero (49,5 millones) es
transferido aparentemente al Valencia Club de Fútbol, con el propósito de
mantener los contratos con los jugadores y pagos a las empresas que construían
el nuevo estado del club.
Otra inversión posibilitada por los créditos del BV
fue la compra que hizo Agval de 594 acciones de la inmobiliaria Costa Bellver,
controlada por la familia Calabuig, por casi 50 millones de euros.
Posteriormente hubo otra compra de acciones de Costa Bellver, y su reventa a
Bancaja Habitat, con plusvalías de euros 66 millones para los Calabuig.
La implicación del consejero delegado Parra en estas
transacciones queda evidenciada por la transferencia euros 4 millones,
realizada por dos empresas de Calabuig (Fucsa y Galbis) a favor de la sociedad
IZPA, formada por Aurelio Izquierdo, director financiero de Bancaja, y Domingo
Parra, consejero delegado de BV.
Ese tráfico de títulos de propiedad sin propósito
productivo aparente, no se hubiera producido "sin la colaboración y
omisión e inveracidad de la información que Domingo Parra transmitía como
consejero delegado y representante del Banco de Valencia en Agval", afirma
la denuncia.
Todo el affaire deja en muy mal lugar al que era
presidente del Banco de Valencia en 2010 y 2011, cuando ante las juntas de
accionistas respectivas hizo encendidas defensas de la solvencia de Agval y de
los negocios de los Calabuig.
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