El Peterson
Institute ve difícil salvar el Euro
La competitividad, la única base
segura para que España salga de la crisis
Publicado el lunes 13 de agosto de 2012 en capitalmadrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– El informe titulado "El
futuro de la euro-área", presentado ante el subcomité de Asuntos Europeos,
una de las ramas del comité de Relaciones Internacionales del Senado de los
Estados Unidos, y cuyo autor es Simon Johnson, del Peterson Institute for
International Economics y profesor del MIT, en colaboración con Peter Boone, es
un análisis inmisericorde sobre las posibilidades de que el euro se rompa. Hay
una brecha intelectual difícil de cerrar entre lo que se especula en ese
informe y las seguridades que nos daba la pasada semana el ministro de
Economía, Luis de Guindos, sobre que "la parte sustancial del ajuste está
hecha. No habrá nuevas medidas; con las que hemos aprobado será
suficiente", declaró.
El informe Peterson cita episodios de creación de
uniones monetarias que acabaron fracasando. En 1991, la reciente rublo-zona
fracasó al derrumbarse la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Dentro de
la entonces Comunidad Económica Europea, todos los mecanismos de cambio
monetario creados como paso previo al euro fallaron. A finales de los 90,
Argentina ligó el valor del peso al dólar, y aunque al principio la decisión
tuvo gran éxito, al final fracasó porque "los políticos y la sociedad no
fueron capaces de hacer los ajustes necesarios para mantener su estructura en
pie".
Mirando con ojos críticos a los políticos y la
sociedad española en este agobiante verano de 2012, no se puede asegurar que
van a ser capaces de "hacer los ajustes necesarios", o de hacerlos
sin crear de camino una crisis institucional. Mientras Andalucía rechaza de
plano adoptar el mismo volumen y calendario de ajustes que el gobierno ha
dispuestos o va a disponer para todas las comunidades, Cataluña da muestras de
querer llegar al mismo punto (los ajustes), pero a través de una vía de confrontación
institucional. Si lo primero ataca la consistencia contable de la programación
fiscal, lo segundo dificulta o impide la colaboración política entre el
gobierno de una comunidad como la catalana (cuyas acciones no pasan
desapercibidas en Europa) y el gobierno central. Ninguna de las dos actitudes
favorece la capacidad del gobierno español para cumplir sus compromisos, al no
poder presentar sus decisiones como fruto de un consenso nacional.
Camino peligroso del BCE
Volviendo al informe Jonhson-Boone, su tesis de
partida es que "los sucesivos planes para restaurar la confianza en la
zona euro han fracasado". Los costos de financiación son demasiado
elevados, tanto para los bancos como para los gobiernos. La aparición del
riesgo crediticio soberano ha vuelto insolventes a los bancos y a las naciones.
Esto a su vez ha creado presiones sobre la economía que han hundido a la
periferia europea en la recesión. Las deudas de los gobiernos han rebasado ya
sus límites sostenibles, y deben ser asistidos por el BCE, que "ha
emprendido un camino peligroso", ya que al tiempo que provee de liquidez
al sistema financiero para evitar su colapso, debe luchar para no comprometer
la confianza en el euro.
Es necesario disipar las esperanzas de que el BCE vaya
sacar su "gran bazooka", aconseja el informe. Ese arma financiera se
empleó en Estados Unidos como medida de respaldo a un programa de estabilidad
puesto en marcha una vez que daba signos de éxito; fue como una medida
disuasoria de última instancia. En Europa, "muchas naciones del euro
tienen demasiada deuda con riesgo de impago". Un rescate por el BCE
volverá opacos sus balances, por lo que los inversores se retraerán. La quiebra
de un país rescatado arrojaría sobre Alemania el 43% de las pérdidas, y otras
comparables sobre los países solventes de la euro-zona, lo que desde luego no
están dispuestos a admitir.
Lo más significativo para España, de lo contenido en
ese informe, es que "esta medida por sí misma no va a resolver los
problemas de competitividad o los grandes déficits en la periferia", la
cual seguirá necesitando agresivas políticas fiscales y reducción de salarios
para mejorar su competitividad respecto de Alemania. Esto se debe a que un
rescate por el BCE contribuirá a la devaluación del euro, ayudando así a
Alemania a mantener su ventaja competitiva sobre los países periféricos. Desde
este punto de vista el aumento de la competitividad debe venir por vías
distintas de las fiscales y financieras originadas en las estructuras del euro.
Esas vías distintas son todas internas a los países:
"reducir los déficits presupuestarios y mejorar la competitividad... por
medio de grandes recortes salariales, recortes del gasto del sector público,
cambios en la política fiscal para atraer inversiones y una política estable",
aconseja el informe.
Aún si se aplicaran esas medidas en los países
gravemente deficitarios, el informe se muestra escéptico sobre la posibilidad
de supervivencia del euro. El ejercicio de mantenerlo vivo es tan complejo y
tan lleno de contradicciones que no puede descartarse su caída, debido a un
riesgo no calibrado. El informe señala de modo directo la alta sensibilidad,
ante cualquier variación en las condiciones de los mercados de la deuda, por
parte del mercado europeo de riesgos de intereses (swaps), cuya tasa es fijada
por 44 bancos europeos, la mitad de los cuales pertenecen a naciones en
dificultades. "Si las tasas de interés del euro-swap reflejaran riesgos de
crédito y de inflación por temor a una ruptura del euro, el mercado dejaría de funcionar".
Esto, a su vez, tendría "consecuencias mayores sobre la financiación de
los ‘soberanos' europeos".
En España, entre la demagogia y la rebeldía
De las seis reformas mencionadas en el memorándum de
entendimiento para la concesión del rescate a la banca española por €100.000
millones, tres recaen sobre el ámbito de competencias casi exclusivas del
gobierno: la contención del déficit, el saneamiento del sector bancario y la
consolidación fiscal. Las otras tres requieren el concurso de la sociedad, sea
dando su consenso para asegurar el éxito, o para soportar pacíficamente las
consecuencias: la reforma del mercado laboral, el reajuste de las pensiones a
las posibilidades reales del sistema, y el estimulo al empleo juvenil con
vistas al crecimiento.
Amplios sectores de la sociedad no ayudan. En las
últimas semanas han aumentado los rasgos demagógicos de protestas como la de
los mineros y la de los supuestos jornaleros de Andalucía que asaltan
comercios. El presidente de la Generalidad catalana, Artur Mas, dice a 300
altos cargos de su partido que "sois los generales de un ejército que es
la Generalitat", para añadir: "todo apunta a un conflicto creciente
con el estado". Su consejero de Interior, Felip Puig, pedía el pasado
viernes un referéndum sobre el pretendido pacto fiscal, como si la Generalidad
tuviera jurisdicción sobre uno de los atributos esenciales del estado, su
soberanía fiscal.
Entretanto, ni en Cataluña, ni en Andalucía, ni
prácticamente en ninguna parte nadie piensa en reducir TV públicas,
"embajadas" en el extranjero, empresas públicas inactivas o
improductivas, subvenciones clientelares, colusiones corruptas entre partidos y
gobiernos autonómicos, etc., todo eso detrayendo cada día un poco de la
capacidad de España pare incrementar su competitividad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario