martes, 12 de junio de 2012

Publicado el lunes 11 de junio de 2012
El Euro puede tener sus días contados
Moody's une su voz a los que advierten de las consecuencias del abandono griego
Antonio Sánchez-Gijón.– Hablar de si Grecia va a salir o no del euro es una de las discusiones más ociosas y dañinas con que nos han venido castigando durante más de un año tanto el gremio "tertuliano" como  las más sesudas columnas de expertos. El último pronunciamiento en ese sentido viene de uno de esos centros de opinión cuyos pronósticos llevan inherente la fatalidad de su cumplimiento. El Servicio de Inversores de Moody's ha emitido un informe a sus clientes, previo al anuncio del rescate financiero de la banca española, en que advierte de que una salida del euro por parte de Grecia pondría en peligro la existencia de la moneda única.
La razón de que una agencia de calificación fiduciaria, al servicio de sus suscriptores, emita unas opiniones tan cargadas políticamente puede estar en que los políticos europeos no están dando muestras de voluntad o capacidad para iluminar el camino y dar salida política a una crisis del euro que empieza a ser también una crisis de la Unión Europea. Moody's mismo lo dice: "Si Grecia abandonara el euro, poniendo en peligro la propia existencia de éste, tendríamos que revisar todas las calificaciones soberanas de la euro-zona".
Un sinapismo contra la complacencia
Desde las elecciones generales griegas del 6 de mayo Grecia parece vivir al borde del apocalipsis y Europa al borde del abismo. Y todo porque los griegos prefirieron propinar una soberana paliza electoral a los dos partidos que presidieron tanto el auge como la caída de la economía y del prestigio de Grecia desde que en 1982 ingresó en la Unión Europea, en vez de aprovechar la ocasión para enviar a Bruselas una señal inequívoca de que aceptaban disciplinadamente los rigores impuestos por los dos planes de rescate sucesivos que el país está padeciendo.
El instrumento usado por los griegos para humillar a los partidos tradicionales, el conservador Nueva Democracia y el socialdemócrata Pasok, fue una coalición de partidos de izquierdas conocido como Syriza, cuyo grupo principal se llama "Synapismos", y que en español coloquial podríamos llamar "el tábano", por su pretensión de aguijonear. El líder de este partido, el ingeniero Alexis Tsipras, parece a medida para ese papel. Es joven y poco convencional. Su coalición ganó el 22,9% de los votos, por delante de Nueva Democracia y Pasok. Estos dos perdieron en conjunto la mitad de sus votantes.
Pero eso fue "ayer". Ahora los griegos deben pensar en ellos mismos. Desde las elecciones la economía se ha deteriorado aún más. Saben que llegado julio el Tesoro no tendrá dinero para pagar los salarios del estado si no se pone en práctica el segundo tramo del plan de rescate acordado con la troika (UE, BCE y FMI). Los ingresos fiscales en lo que va de año se han quedado cortos en euros 1.700 millones, debido a que la actividad económica ha descendido. El IVA ha rendido 800 millones menos de lo calculado para los cuatro primeros meses de 2012. Los planes de privatización de empresas públicas están prácticamente bloqueados porque los inversores tienen dudas sobre la continuidad de Grecia en el euro. El anterior primer ministro Giorgios Papandreu advirtió hace unos días que al fisco le queda dinero para "unas pocas semanas", y que los griegos se hallan ante un "ahora o nunca".
Las cosas, aunque lentamente, van cambiando. Ahora se empieza a digitalizar la administración y la recaudación de impuestos. Una misión de tecnócratas franceses va a descender sobre el país para asistir en la reforma de su administración. Ya han sido detenidos algunos defraudadores del fisco.
Duchas de realismo
La opinión europea consideraba que el aspecto más amenazante del programa de Syriza para las elecciones del 6 de mayo era su denuncia del memorándum de rescate con la troika. Últimamente su atención se fija en el programa de ese partido para las elecciones del día 17, anunciado el 1 de junio, que es aún más radical que el anterior: el gobierno de Syriza pondría bajo control estatal las industrias estratégicas, se restauraría el salario mínimo de 751 euros, el subsidio de desempleo duraría dos años en lugar de uno, etc.
Pero a lo mejor no es tan fiero el león como lo pintan. Ahora que la campaña electoral se acerca a su última etapa, los líderes de Syriza están haciendo declaraciones que rebajan considerablemente el tono. Harán lo posible, dicen, para que Grecia siga dentro del euro. "La salida no es una opción", declaró Tsipras a primeros de mes.  El 6 de junio dijo a un grupo de embajadores del G-20 que Grecia "buscará una solución común con nuestros socios". Si forma gobierno, llevará a cabo ajustes fiscales. Se propone basar éstos últimos en el aumento de los ingresos por impuestos, a tasas de 1% anual durante cuatro años. Otro líder del partido, Nikos Hountis, negó categóricamente el pasado día 7 que Grecia fuera a salir de la eurozona.
También ND y Pasok quieren renegociar el acuerdo con la troika. La extensión del periodo de ajuste fiscal de España a un año más, hasta 2014, es un precedente que puede ser alegado legítimamente por Grecia. Se estima que ninguno de los dos partidos tradicionales obtendrá la mayoría necesaria para gobernar, y que les sería necesario formar una coalición entre ellos dos e Izquierda Democrática.
Los dos bloques políticos tratan de mostrarse conducentes con las exigencias de la Unión Europea y el BCE, a la espera de que se alivie la pesada carga que han impuesto a Grecia. Tsipras y Syriza parecen haber comprendido que a Grecia no le queda resuello para seguir resistiendo lo inevitable. No sólo el Tesoro está sin reservas, sino que en agosto vence el plazo de un importante pago al BCE.
Sean cuales sean los resultados del 17 de junio, Europa tiene que hacer tanta reflexión como la que están haciendo los griegos. Poner a Grecia en peligro de quiebra total por austeridad, con riesgo de ruptura del orden social, o dejar que se vaya del euro sería un disparate geopolítico.
La experiencia europea de Grecia ha sido históricamente muy breve. Comenzó con su derrota ante Turquía en los años veinte del siglo pasado. Si rompe con Europa volverá a ser un país de Oriente Medio. Pekín y Moscú estarían encantados. China ha hecho fuertes inversiones en el puerto del Pireo. Rusia nada en reservas monetarias y no le vendría mal una alternativa a la base que tiene en Siria si el régimen de al-Assad cae. Grecia es el antemural europeo ante la inmigración asiática, que el país apenas puede contener por sus propios medios.
El sentido común quizás esté volviendo a Grecia. Es preciso también que no se pierda en Europa.
Publicado el jueves 7 de junio de 2012
Los escándalos económicos minan la confianza en España
Mal momento para pedir solidaridad a la UE
Antonio Sánchez-Gijón.– El Parlamento andaluz ha accedido, finalmente, a la formación, durante la próxima semana, de una comisión de investigación sobre la adjudicación de fondos por la Junta de Andalucía a favor de individuos y empresas sin derecho a ello, pero con vinculaciones con el Partido Socialista, en lo que se ha dado en llamar los expedientes de regulación de empleo falsos (ERE). Una maniobra política que servirá para ocultar más que para desvelar.
La comisión parlamentaria de investigación es criticada por muchos, en la oposición y en los medios, como una estratagema de la asamblea andaluza, controlada por el PSOE e Izquierda Unida, para desviar la atención de la opinión pública con respecto al informe que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil elevó la pasada semana a la juez instructora Mercedes Alaya, y que contiene devastadores indicios de negligencia, si no de complicidad, de los más altos cargos de la junta andaluza respecto supuestas estafas millonarias.
Aunque no se ve el modo cómo una comisión parlamentaria puede desvirtuar los procedimientos reglados de una investigación judicial, siempre puede servir para hacer un juicio paralelo sobre el procedimiento judicial mismo y construir, al menos ante la opinión pública, el relato de que los gobernantes, si no muy observantes de los procedimientos, sin embargo siempre han estado poseídos por un impulso generoso y justiciero a favor del pueblo andaluz, condenado por fuerzas oscurantistas a permanecer en los escalones más bajos del desarrollo económico y social, entre todos los de España.
Este drama se desarrolla mientras toda Europa tiene puesta la vista en España por causa de sus cuentas públicas y la solvencia de su deuda, y por dudas sobre la probidad o sensatez de una parte sustancial de los responsables del sistema bancario y de ahorros español, sobre la pretendida capacidad de los órganos centrales del estado para controlar los excesos de las administraciones periféricas, y sobre algunos casos de flagrante falta de ejemplaridad por parte de algunas de las más altas instancias del estado.
Todos esos factores implican cuestiones de orden moral, y sin embargo tienen un reflejo contante y sonante sobre la prima de riesgo que debemos pagar para seguir financiando el déficit público y mantener los servicios básicos del estado. En el caso de los EREs falsos, junto al factor moral está el agravante de que se ha defraudado a las cuentas públicas y al pueblo andaluz cantidades que algunos estiman en muchos cientos de millones de euros, ya transustanciados por el monto que sea en deuda pública.
En este marasmo ético parece un poco atrevido apelar a la solidaridad de Europa con España, como acaba de hacer S.M. el Rey en Chile, o un tanto prematuro pedir la creación de eurobonos con que los países del euro se cubran unos a otros en sus dificultades financieras, sean objetivamente creadas o autoinfligidas.
Una cadena de responsabilidades políticas y administrativas
El informe encargado por la juez Alaya al instituto armado hace ascender la comisión de las supuestas irregularidades al año 2001, y al parecer se sucedieron contra todas las advertencias sobre lo que estaba pasando hasta el 2010. Fueron conocedores de los hechos, o debieron estar informados de ellos, los dos últimos presidentes de la junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán.
Varios directores generales, de Empleo o de Trabajo, aparecen directamente implicados en la gestación de los procedimientos dolosos. José Antonio Viera, director general de Empleo en 2001, promovió, según el atestado, la mayoría de las ayudas ilícitas. El exconsejero de Empleo, Antonio Fernández (2004-2010), "no sólo conocía las ayudas individuales sino que explicó la posibilidad de su concesión". El director general de Trabajo 1999-2008, Javier Guerrero, adjudicó la mayor parte de las ayudas sin tener facultades para ello. La larga tenencia de su cargo le hace figura clave entre las autoridades que tenían la responsabilidad legal de autorizar las ayudas, pero que ahora alegan que se vieron sorprendidos en su buena fe, y los subordinados de su dirección general, que le prestaron "activa colaboración". La misma actitud adoptó el sucesor de Guerrero, Juan Márquez (director general de Trabajo 2008-210), que sin cuidarse de las normas concedió EREs irregulares, entre ellos a varios intrusos.
La dirección general de Trabajo siguió siendo bajo la Junta de Griñán (cuando ya habían saltado todas las alarmas) fuente de irregularidades, en este caso con indicios de obstrucción a la justicia. En efecto, el sucesor de Márquez al frente de Trabajo, Daniel Rivera (2010-2012), es sospechoso de manipulación de los expedientes reclamados por la juez y de no incluir "documentación de interés".
Es inconcebible que Griñán no conociera lo que ocurría, porque el interventor general de la Junta de Andalucía envió, según éste mismo declaró, informes de lo que estaba pasando al entonces consejero de Economía (el propio Griñán).
El exconsejero Antonio Fernández considera también inverosímil que el que era consejero de Empleo en 2001, José Antonio Viera, no hubiese puesto al corriente al entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, y al entonces consejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, sobre el procedimiento, por él creado (según la guardia civil): el convenio marco para la adjudicación de las ayudas oficiales.
El informe señala también a la predecesora de Griñan al frente de Economía, Magdalena Álvarez, y ex ministra del gobierno Zapatero, como persona que debió tener conocimiento, al menos, de la existencia de los fondos conocidos como 31-L.
El atestado también señala al actual consejero de Economía, Antonio Ávila, hasta entonces vinculado con la agencia IDEA, que dependía de la consejería de Innovación, de la que fue titular antes que de Economía. IDEA es la sucesora del Instituto de Fomento de Andalucía, y entre las dos han manejado fondos transferidos por la Junta por euros 700 millones entre 2001 y 2010, destinados a pagar compensaciones al personal despedido de sus empresas por causa de los EREs. Un gran número de estas ayudas se concedieron a personas que nunca trabajaron en las empresas afectadas, sin que faltase el caso de alguien que trabajó desde el mismo día de su nacimiento.
Descalificar a la juez Alaya
La Junta de Andalucía lleva muchos días tocando alarma. A la Cámara de Cuentas andaluza le correspondía estudiar y, en su caso, aprobar el informe de la auditoria mandada hacer el pasado año, pero que la Cámara se abstuvo de examinar con la excusa de las elecciones andaluzas. Ese organismo está formado por tres consejeros de la actual mayoría de la asamblea andaluza y dos del partido popular. Hace pocos días la Cámara debía por fin escuchar y en su caso aprobar el informe, pero en su reciente reunión ha vuelto a diferir su consideración, con el pretexto de que necesita un informe jurídico previo, ello, claro está, con la protesta de la minoría popular.
La consejera de la Presidencia, Susana Díaz, dice ver en la investigación judicial una conspiración contra la Junta. Este fin de semana declaró que "estamos hablando de una causa general contra la Junta, con fines partidarios",
Los socialistas están esbozando una campaña de descalificación de la juez Alaya. Para el propio presidente Griñán, la instructora del caso recoge en sus autos "lo que los populares dicen". Para Mario Jiménez, portavoz del PSOE en la asamblea, la juez Alaya intenta "implicar... a cualquier precio" al presidente de la Junta. A su partido, dijo Jiménez, "le sorprende enormemente la orientación que la guardia civil está dando a este auto".
¿Es posible que estos hechos escapen a la atención de los "mercados"? ¿Es posible que las sospechas suscitadas por esos hechos no tengan influencia en la confianza en la "marca España" que algunos andan queriendo resucitar.
Pero seamos justos, no olvidemos Gürtel, y la CAM, y las ayudas públicas al desarrollo aplicadas a la compra de pisos en Valencia, o los misteriosos fantasmas del Palau de la Música que se dice llevan ricos presentes a CiU. Hablemos, pues, de solidaridad. Pero después de que hablen los jueces
Publicado el lunes 4 de junio de 2012
Rusia, y hasta Chipre, temen la quiebra de Grecia
La salida helena del euro contraería un 2,1% la economía rusa y provocaría el rescate chipriota
Antonio Sánchez-Gijón.– La crisis fiscal griega proyecta por igual su sombra sobre los escenarios geoeconómicos de tamaño macro y micro. Dos testimonios aportados en los últimos días en Rusia y en Chipre lo prueban. Los dos toman como pie la hipotética salida griega del euro. El último ministro de Hacienda de Vladimir Putin, Alexei Kudrin, pronosticó el día 24 de mayo que "los problema de Grecia probablemente se agravarán, y arrastrarán a nuevos países". El ex-ministro hablaba en la presentación de un informe sobre la marcha global de la economía rusa, elaborado por el Centro de Investigación Estratégica y patrocinado por su Comité de Iniciativas Civiles, que él ha fundado con el propósito de proponer alternativas a las políticas económicas del presidente Putin.
Casi simultáneamente, el Sberbank calculaba que la economía rusa se contraería 2,1% si Grecia se viera forzada a abandonar el euro. Predecía también una inflación del 6,7%, una reducción del precio del petróleo a $80/barril, y $95.000 millones de fugas de capital desde los bancos rusos.
El presidente chipriota, Demetris Christofias, dijo el pasado fin de semana que no se podía excluir el recurso de Chipre al rescate europeo para recapitalizar el sistema bancario del país, debido a su exposición a los bancos griegos. Más sobre Chipre al final de estas páginas.
Motivos de desconcierto para Putin
El presidente Putin visitó el pasado viernes Berlín y París, para pulsar el nuevo equilibrio de fuerzas entre los líderes de las dos potencias más grandes de la Unión Europea, después de la llegada de Hollande al poder. Poco ha trascendido de estos encuentros, si no son las discrepancias entre Hollande y Putin sobre el tratamiento que se merece por parte de la comunidad internacional el presidente sirio el-Assad.
Putin está preocupado por el impacto de la crisis europea y su actual estancamiento económico en sus planes de modernizar la economía rusa, muy dependiente de los ingresos derivados del comercio de sus materias primas, sobre todo petróleo y gas, con Europa. Las ventas de estas dos últimas materias representan la mitad de los ingresos fiscales de Rusia.
Putin también cuenta con que Occidente, y sobre todo Alemania, proporcionen capital, tecnología y asistencia profesional para sus planes de modernización industrial y privatización empresarial. Europa aporta el 75% de las inversiones extranjeras en Rusia.
El gobierno ruso dispone aún de margen suficiente para acomodarse a las condiciones adversas de la economía de la eurozona. Sin embargo, si la crisis dura, algunas variables que Putin ha incorporado a sus ambiciosos planes de renovación económica pueden verse frustrados. Hay signos de que las cosas no marchan como Putin desea.
El crecimiento de la economía rusa fue del 4,5% en 2011, con una inflación del 7%. Las reservas tanto públicas como privadas pueden muy bien equivaler a euros 1 billón. Rusia, sin embargo, se va desprendiendo de sus euros. Si a primeros del 2011 el 55% de sus reservas estaban denominadas en la moneda europea, hoy esa proporción ha descendido al 30%. El saldo ha pasado a colocarse en una cesta de varias monedas, oro, etc. Rusia ha empezado a exigir a Europa que sus pagos por productos energéticos se haga en rublos. Es su modo de contrarrestar la devaluación del rublo, que hace pocos días retrocedió a la cotización del 2009, por debajo de rublos 31/$1. El informe del Sberbank pronostica una devaluación del rublo del 10%, por efectos de la crisis del euro.
Esta caída se debe en parte a la bajada de los precios del petróleo, con un descenso muy rápido en mayo último: entre 7 y 7,5%. Este es un indicador elocuente del estancamiento europeo, aunque Rusia sostiene que no amenaza los planes de Putin para modernizar la economía, ya que están indexados a un precio inferior del barril de petróleo. La inestabilidad de su precio se espera que produzca la ralentización de los planes de privatización-
Las esperanzas de que entre los planes de Putin figure la liberalización política son menguadas, como atestiguan los continuos hostigamientos a las pocas fuerzas políticas que expresan su oposición en las calles. Un horizonte geoeconómico poco favorable aconsejará a Putin refrenar los deseos del primer ministro Medvédev, de seguir representando la figura del modernizador de la economía y la sociedad rusas.
Él mismo, Putin, deberá refrenar probablemente uno de sus sueños más acariciados: la reconstrucción del poderío militar ruso. A primeros de marzo el presidente proponía aumentar el presupuesto de defensa en $125.000 millones, para conseguir así $770.000 millones para el periodo 2013-2020. Es difícil que este incremento sea compatible con la reducción presupuestaria de $120.000 millones para el mismo periodo, propuesta por el ministro de Hacienda Anatoly Serdyukov. El ministro toma en cuenta la crisis europea y el descenso del precio del petróleo, y posiblemente cuente también con la resistencia a congelar o reducir los planes sociales y las inversiones civiles que le opondrá el quipo modernizador que ha incorporado al ministerio, temeroso, como es natural, de perder apoyo popular por culpa de las presiones del aparato de seguridad nacional de que siempre se ha rodeado Putin.
Las fuerzas armadas rusas han perdido mucho de los atributos de una superpotencia, como cuando existía la Unión Soviética. Están aquejadas por la corrupción (se calcula que un 20% de los recursos se despilfarran o sustraen) y por la debilidad demográfica, que obliga a contratar voluntarios, lo que encarece la defensa. Su industria militar fabrica ya poco armamento avanzado.
En resumen, la crisis europea es un serio contratiempo para las esperanzas de Putin de inaugurar la era de la modernización y el desarrollo integral de Rusia.
El derechazo griego
Volviendo al caso de Chipre, se recordará que el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Olli Rehn, unió los nombres de España y Chipre cuando recientemente dijo que "se enfrentan a serios desequilibrios no sólo de sus sectores financieros, que necesitan ser remediados de forma urgente". El informe de esa comisaría sobre doce países añadía que la exposición del sector bancario chipriota a Grecia "es muy arriesgada", para añadir que "sus perspectivas de crecimiento son muy débiles, lo que agrava el relativamente lento desarrollo de sus desequilibrios". El informe criticaba a la administración por su ineficacia recaudatoria, y a las leyes laborales por tolerar un amplio mercado de trabajo irregular.
Se estima que la exposición de los bancos chipriotas a los créditos privados alcanza los euros 22.000 millones, y que necesitan una recapitalización de entre 5 y 7.000 millones. Una bancarrota griega produciría un agujero de la banca chipriota de euros 9.000 millones. A su vez, los bancos europeos tienen una exposición de euros 30.000 millones a las entidades chipriotas.
Grecia será un país relativamente pequeño dentro de Europa, pero vemos que los corpulentos y los flacos, los fuertes y los débiles temen por igual su "punch".
Publicado el jueves 31 de mayo de 2012
La crisis siria entra en una peligrosa situación de bloqueo
Matanza de Houla y expulsión de embajadores
Antonio Sánchez-Gijón.– El desafío de Bashar el-Assad a la comunidad internacional está produciendo la erosión del prestigio y la influencia de una serie de actores principales del sistema internacional. Mencionemos al menos tres: 1) los Estados Unidos, 2) Turquía, 3) algunas de las instituciones de las Naciones Unidas (Consejo de Seguridad, Comisión de Derechos Humanos, etc.). Liliput mantiene a Gulliver en cautividad. Esta situación pone en duda la posibilidad de mantener más tiempo un orden geopolítico pacífico entre los intereses contrapuestos de las diversas potencias con intereses en la zona. Assad seguirá empleando el asesinato como instrumento de dominación política mientras cuente con la complicidad de Rusia y la pasividad de China.
Y Rusia continuará su apoyo a el-Assad el tiempo que sea necesario para infligir a los Estados Unidos una derrota política y moral al probar que, con todo su arrollador poder militar, hay zonas del mundo que no se pliegan a la concepción que Washington mantiene sobre un orden internacional pacífico.
Un mensaje menos explícito de Rusia es que lo que se aplica en el caso de Siria, se aplica igualmente al de Irán. Rusia no sólo quiere seguir usufructuando su base naval mediterránea en la costa siria de Tartus, sino que quiere que Irán mantenga despejada la vía de acceso de su influencia sobre el Mediterráneo, que pasa a través de Siria y alcanza el Líbano. Si se respeta, de forma pactada o tácitamente, esta concepción del equilibrio de poderes en esa región del mundo, Rusia se avendrá a exigir al régimen de Assad la moderación de sus métodos, sin necesidad de que éste renuncie a su hegemonía dentro de Siria. Si no se respeta, Assad puede seguir tiranizando a su pueblo, sin temer demasiado cualquier amenaza exterior o presión rusa.
Estados Unidos ha agotado su política siria
Hasta ahora, el presidente Obama no ha hecho otra cosa que pronunciar exhortaciones al régimen sirio para que cambie su comportamiento y siga las recomendaciones del plan Kofi Annan, para sentarse con la oposición a negociar una salida interna a la crisis bajo compromisos más o menos democráticos. En otro escenario, Washington se siente constreñido por la necesidad de mantener vivas las negociaciones en torno al programa nuclear iraní, todavía dominadas por la ilusión de que será posible algún tipo de acomodo con el régimen de los ayatolás para definir el equilibrio de poderes en la región del Golfo Pérsico. Adoptar respecto de Siria la misma postura que Estados Unidos adoptó respecto de la Libia de Gadafi, esto es, cambio de régimen por la fuerza, acabaría con cualquier posibilidad de acomodo con Irán.
Obama se halla en campaña para su reelección, y de momento no se siente demasiado hostigado internamente por su relativa pasividad ante Siria, por parte del partido republicano Una corriente republicana de opinión, siempre muy atenta a los intereses de Israel, no es insensible al argumento de que Damasco y Tel Aviv han librado durante 45 años una "guerra fría estable", que ha mantenido a Siria al margen de las intifadas, el terrorismo, los misiles de corto alcance, las campañas de represalia, etc., que han caracterizado las relaciones del estado sionista con palestinos y libaneses durante todo ese tiempo.
Los republicanos se han mostrado divididos sobre la cuestión de armar a los rebeldes sirios. Sin embargo, las últimas matanzas de civiles en Houla (entre 110 y 130 víctimas) por los matones del régimen han movido a figuras del partido republicano, entre ellos el candidato presidencial Mitt Romney, a exigir medidas directas de ayuda a la rebelión popular. Los senadores McCain y Graham piden ataques aéreos sobre puntos sensibles del aparato de estado sirio.
Obama había puesto todas sus esperanzas en el plan de las Naciones Unidas, encomendado al antiguo secretario general Annan. Después de la matanza de Houla, este plan parece totalmente desacreditado. Obama no puede seguir diciendo que hay que dar tiempo a las negociaciones bajo la égida de las Naciones Unidas. Los contendientes en la campaña electoral norteamericana deberán a partir de ahora redefinir sus posiciones sobre los métodos y el calendario para promover la caída de Assad. Obama se verá cada vez más presionado para incrementar las limitadas medidas de apoyo militar a la oposición hasta ahora llevadas a cabo.
En la ejecución de esas ayudas han colaborado los Estados Unidos y el Consejo de Países Árabes del Golfo. A mediados de mes, el Washington Post informó de que el Consejo había hecho llegar a la oposición siria armamento diverso, incluidas armas antitanques, que son las que más puede temer el ejército sirio. También daba a entender que personal norteamericano estaba facilitando a los rebeldes información militarmente útil, y a los "patronos" del Golfo información sobre los grupos de oposición al régimen sirio, al objeto de establecer lazos de colaboración con ellos. La crónica del WP es considerada una filtración deliberada del departamento de Estado o la Casa Blanca, como advertencia a Damasco y Teherán.
Turquía ante el segundo acto del drama
Pero todas esas medidas y maniobras son ya, después de las matanzas, cosa de otra época. El régimen ha querido mostrar con ellas que no va a entrar en compromisos con la oposición. Los países occidentales también han inaugurado un nuevo tiempo con su orden de expulsión de los embajadores sirios, medida que está a un paso de la ruptura de relaciones diplomáticas.
El otro gran país que debe salir del "impasse" en que se encuentra el plan Annan es Turquía. Ánkara era hace dos años un socio económico y colaborador diplomático de Damasco. Pero la brutalidad del régimen sirio ha ido contra todo lo que la Turquía del primer ministro Erdogan quiere representar en Oriente Medio. Erdogan pidió no hace mucho el abandono del poder por parte del clan de los Assad. En territorio turco se han instalado campos de refugiados, así como el Consejo Nacional Sirio y efectivos del Ejército Sirio de Liberación. Turquía es favorable a la creación de corredores de seguridad que protejan la salida de la población perseguida. El régimen de Assad ha respondido permitiendo a los militantes del Partido Kurdo de los Trabajadores operar desde territorio sirio contra el territorio turco. Turquía, sin embargo, por sí sola no puede hacer mucho. Una intervención directa en un país árabe sería desaprobada por los otros países árabes. Además, los países del Golfo desconfían del programa democratizador del partido gobernante turco.
El equilibrio geopolítico en la región está prácticamente bloqueado: el plan de la ONU se halla en un callejón sin salida, los Estados Unidos en suspensión por su campaña electoral, Turquia reducida a medidas marginales, los países árabes enganchados en su habitual inoperancia estratégica. La última esperanza de que algo se pueda mover es la variable de las negociaciones sobre el plan nuclear iraní, que están teniendo lugar en estas semanas y aún no han acabado en frustración. Una situación geopolítica bloqueada es por esencia una situación inestable y frecuentemente explosiva. Crucemos los dedos
Publicado el lunes 28 de mayo de 2012
Los mercados decidirán el rescate de España ante el crecimiento del déficit
La operación Bankia solo tendrá sentido si el BCE se da por aludido
Antonio Sánchez-Gijón.– La próxima subasta de deuda pública española pronunciará la sentencia que los mercados quieran dictar sobre el rescate del Banco Financiero y de Ahorros por el gobierno. La operación puede suponer elevar la deuda pública española en euros 23.500 millones más. Cada aumento del déficit público ha ido acompañado siempre por drásticas subidas de la prima de riesgo en el interés de la deuda. La operación BFA-Bankia adquiriría solvencia si el Banco Central Europeo le entregase efectivo a cambio de los bonos que el estado daría a la entidad como pago de la entrada en su capital. La alternativa a esa vía sería la conversión de la ayuda ofrecida en acciones que pudiesen salir al mercado para su venta.
La primera alternativa podría ser la respuesta de las instituciones europeas al dramático llamamiento del presidente del gobierno, hace unos días, sobre que España ya había hecho sus deberes y correspondía a otros dar el siguiente paso. Las claves políticas de estas transacciones están de momento sumidas en el más absoluto secreto.
Se da por seguro, además, que las necesidades de recapitalización de la banca española exigirán entre 50.000 y 60.000 millones. Visto el precedente de BFA, no es descabellado pensar que otras entidades bancarias reclamen al estado apoyos similares. Siguiendo la lógica de los hechos, ¿habría que pensar en el derecho de los bancos de otros países en apuros a la misma asistencia del BCE que la adjudicada a cualquier entidad española? Parece que sí, porque como dice el consejero del BCE, J. M. González-Páramo, "El BCE debe aplicar una política monetaria para toda la zona del euro, no trajes a medida para algunos países" (El País, 27 de mayo).
Todo indica, pues, que podríamos hallarnos ante otro ejercicio de respiración asistida, en ayuda del sistema financiero europeo como puente hasta que las medidas de estimulación del crecimiento, que se están discutiendo en las instituciones y los gobiernos, maduren.
En esa línea de alivio puede estar el mensaje llevado por el presidente del parlamento europeo, el alemán Martin Schulz, al pueblo griego, mediante unas declaraciones a Tagesspiegel este último sábado, en el sentido de que es "concebible" una extensión del periodo para llevar a cabo los recortes presupuestarios y los cambios políticos a que Grecia se había comprometido para recibir el segundo tramo de su rescate. Este mensaje pondría en evidencia lo que muchos sospechan: que Alemania teme más una salida griega (o de cualquier otro, naturalmente) del euro, que tener que aguantar los repetidos incumplimientos de los compromisos contraídos por Atenas.
No perdáis la esperanza
Los indicios arriba mencionados señalan a un reforzamiento de la voluntad política de hacer trabajar a las instituciones europeas a favor del mantenimiento de la integridad de la eurozona y, en última instancia, de la propia Unión Europea. Hasta qué punto la entrada del nuevo presidente francés, François Hollande, en escena tiene que ver con todo esto queda por valorar políticamente, pero la coincidencia temporal parece significativa. Sobre este fondo deberá apreciarse la oportunidad de su comentario, recibido al principio en España con frialdad, sobre la necesidad de recapitalizar el sistema bancario español.
Nos hallamos, pues, en una coyuntura marcada por la incertidumbre. ¿Permitirán los mercados a los países afectados por la crisis bancaria llegar vivos a la nueva política de crecimiento que nos anuncian las instituciones europeas, o les retirarán la confianza, generando una carrera del público hacia sus depósitos bancarios cuando vea que el estado sólo podría colocar deuda a intereses que no puede pagar?
Si esto último no ocurre, y se alivia la presión sobre la deuda, será señal de que los mercados dan credibilidad a las políticas de crecimiento que están tomando forma. Lo malo es que los mercados quieren respuestas hoy, mientras que los programas de crecimiento, aunque ya están sobre la mesa, necesitan premiosas negociaciones y compromisos políticos, y largas fases de desarrollo. Aparte de que lo que está sobre la mesa tiene un alcance bastante limitado.
Lo que se discutió en el encuentro informal de la Unión el pasado día 23 fue básicamente la creación de unos "bonos de proyectos" y el aumento de los fondos a disposición del Banco Europeo de Inversiones. Sin duda se hizo también mención de los eurobonos, propuestos antes de su elección presidencial por Hollande, pero no es probable que éste defendiera en tal foro su viabilidad, que sabe que es políticamente imposible mientras Alemania, Holanda, Finlandia y Austria se opongan y mientras no se reformen los estatutos del BCE
Los proyecto-bonos fueron propuestos en 2010 por la Comisión Europea, pero a una escala muy modesta: usar euros 230 millones como garantía para obtener capital del sector privado por euros 4.600 millones, a aplicar en proyectos de infraestructuras.
Otra fuente de financiación del crecimiento podría ser el Banco Europeo de Inversiones, que en el 2011 prestó euros 60.000 millones, aunque en 2013 no podría incrementar esta cantidad sustancialmente so pena de arriesgarse a perder su calificación triple A, a menos que fuese reforzado, a lo que quizás Alemania no se opondría, permitiendo alcanzar un capital de entre 180.000 y 200.000 millones. También están los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad y de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera, mucho más cuantiosos.
El ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, en un reciente artículo en la prensa europea, puso los presupuestos de la Unión para el periodo 2014-2020, por un billón de euros, bajo la perspectiva del crecimiento: "Deberemos concentrarnos en usar esta enorme cantidad en promover insistentemente el crecimiento y el empleo, la innovación y la competitividad". También pueden ayudar a ese fin los euros 80.000 millones de los fondos de cohesión regional.
En resumen, de momento no parece que se pueda hacer más que agregar recursos que están disponibles aquí y allá, y enfocarlos a nuevas aplicaciones que se suponen vocadas al crecimiento, como infraestructuras interestatales, completar el mercado único, eliminación de trabas comerciales, mejoras en la formación para el trabajo, etc. En conclusión, ninguna inyección de capital en las dosis masivas recomendadas, por ejemplo, por Paul Krugman y sus fieles de izquierdas.
Así, pues, no hay varita mágica que fabrique euros adicionales. Toda la cuestión, por lo menos para España, se reduce a esperar que las políticas de crecimiento se desarrollen y surtan efecto, sin que en el entretanto nuestro sistema bancario se haya caído y nuestra primera de riesgo nos haya arruinado. Paciencia: parece que nos están ayudando.
Publicado el jueves 24 de mayo de 2012

Rusia y Gran Bretaña miran con mucha atención
La crisis del Euro alterará los equilibrios europeos
Antonio Sánchez-Gijón.– Antes de escuchar los comunicados que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea vayan a hacer después de su reunión informal de ayer noche, una cosa puede darse por segura: todos han renovado su compromiso con el pacto de estabilidad acordado a principios de marzo  y todos han hecho votos por la continuidad de Grecia en el euro. Además de esto, los reunidos habrán dicho cosas más o menos precisas sobre la necesidad de introducir estímulos al crecimiento, y todos quedarán libres para interpretar a su conveniencia lo que se dijo o acordó. Nada de lo discutido y acordado en Bruselas, sin embargo, alterará sustancialmente los cálculos de otras fuerzas geopolíticas que gravitan en torno a Europa.
Porque era precisamente el mapa geopolítico del continente euroasiático (compuesto por la masa continental europea más la masa bicontinental ruso-asiática) lo que iba a quedar transformado con la emergencia de la Unión Europea. Su crecimiento hasta los confines rusos de la antigua Unión Soviética iba a reducir a Rusia a la condición de potencia media en decadencia o, en el mejor de los casos, a la de potencia emergente, que es la categoría donde se la suele situar actualmente, junto con Brasil India, China, Sudáfrica, etc (los famosos BRICS). A frenar y revertir esta drástica reducción de status de la antigua superpotencia ha dedicado sus esfuerzos el varias veces presidente y primer ministro Vladimir Putin.
El eje París-Berlín, mirado desde Londres
Dentro del mismo esquema, la formación de un bloque económico de 500 millones de consumidores (y contribuyentes fiscales, aunque esto se olvidó durante mucho tiempo) exigía responder antes la pregunta de cuáles iban a ser sus centros de gravitación, es decir, su capital económica y su capital política Los acontecimientos europeos de los últimos seis o siete años han dado la respuesta: la capital económica de Europa es el Banco Central Europeo, y su capital política es Berlín. Ocurre que las dos están en Alemania. Y el BCE no está en Alemania por el hecho de que esté emplazado en Francfort, sino porque es de pura progenie alemana, un esqueje del Bundesbank.
La estrecha colaboración entre el presidente Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel a lo largo de la crisis del euro hizo creer a muchos que en realidad Europa seguía siendo gobernada por una diarquía franco-germana, como en los tiempos de d'Estaing-Schmidt, Mitterrand-Kohl y Chirac-Schröder. Pero la balanza se había desequilibrado en favor de Alemania. Entretanto, Francia se quedaba estancada económicamente. El presidente Sarkozy era consciente de que si no prescribía para la euro-zona, pero sobre todo para su propio país, las fórmulas de gobernación de la economía, creadas y aplicadas por Alemania, Francia se quedaría retrasada y perdería su prestigio como nación imprescindible para contrabalancear el poderío alemán. Mientras tanto, Merkel necesitaba a Sarkozy como prenda de su voluntad europeísta y no hegemónica.
Este arreglo práctico tranquilizaba al Reino Unido, el cual, por razones históricas, geopolíticas y financieras ve con recelo la formación de un bloque unido (bajo la dirección de Berlín o de la de París, hay ejemplos históricos en uno u otro sentido), que pudiera reducir su papel histórico de factor de re-equilibrio de la balanza de poder en el continente europeo. La entrada de Gran Bretaña en la Unión había sido tardía, y se produjo sólo después de agotarse la utilidad práctica de la Commonwealth y de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) como bloques económicos viables y alternativos.
Así que hay dos naciones a la expectativa de lo que ocurra con la crisis europea: Rusia y el Reino Unido. Pero los otros 26 miembros de la Unión no están "a la expectativa", sino metidos hasta las cejas en acordar y determinar lo que sea necesario para salvar la crisis y salir fortalecidos como Unión.
Rusia y su larga espera
Ciñéndonos a la esfera exclusivamente geopolítica, Rusia contempla con fruición las oportunidades que la crisis europea le ofrece. De hecho, sigue desde hace muchos años una política deliberada de acercamiento político-diplomático a Europa Central, principalmente Alemania. Su instrumento de entrada principal es el gas. La renuncia de Alemania a la energía nuclear no hará sino reforzar este vínculo. Rusia está mejorando su posición en las terminales de transporte de energía en Alemania, Holanda, Italia, Austria y Eslovaquia.
La debilitación de la OTAN, debida en gran parte a la reducción de los compromisos financieros y militares de sus socios y a la dispersión de sus focos estratégicos (como ha puesto de manifiesto la "cumbre" de la Alianza en Chicago) ofrecen a Rusia la oportunidad que venía buscando para restaurar en lo posible su "limes" occidental, es decir, la cornisa de países de Europa Oriental que antes pertenecían al bloque soviético y que hoy son miembros de la alianza Atlántica y de la Unión Europea.
Respecto de estos últimos países, Rusia presenta a su vez amenazas e incentivos. Como amenazas deben contarse el fuerte despliegue de tropas en la vecindad de las fronteras de Estonia y en Belorusia, en la vecindad de Polonia, así como el despliegue de misiles antiaéreos en Kaliningrado. El acuerdo Rusia-Ucrania, del 2010, para extensión del alquiler de las bases de este último país en el mar Negro hasta mediados de siglo, liquidó toda expectativa de ingreso de ese país en la OTAN, que sus fuerzas políticas pro-occidentales abrigaban hace pocos años.
En cuanto a los países orientales de la UE (Rumanía, Bulgaria, Estonia, etc.), Rusia tiene algo con lo que Europa Occidental no cuenta en estos momentos; capital que invertir. Sus ventas globales de energía le reportan recursos abundantes: $600.000 millones/año, y posee unas reservas de medio billón de dólares. Los temores de crisis bancaria en varios países occidentales han dejado sin apoyo a un cierto número de bancos orientales, sobre los que Rusia ha empezado a poner su mirada.
Como resumen de las perspectivas rusas sobre Europa, se puede predecir una paciente espera por parte del presidente Putin a ver cómo se desarrolla la crisis económica y del euro, ganando posiciones marginales, en la esperanza de que una ruptura le ofrezca la oportunidad de entrar a jugar el juego clásico de las grandes potencias europeas: la búsqueda constante de factores de división y de alianzas.
¿Sobrevivirá el euro?
En cuanto al Reino Unido, podemos discernir una pluralidad de percepciones e intereses. El gobierno Cameron, como se recordará, irritó al presidente Sarkozy por sus inoportunas muestras de reticencia a las medidas de estabilidad fiscal impuestas por París y Berlín. Pero ese roce no fue más que un episodio de una relación y alianza estrecha, vista desde Londres como un contrapeso a Berlín. Es temprano para prever cómo se desarrollarán los entendimientos de Cameron con el presidente Hollande, pero es natural que siga pensando en él como factor de contrapeso a la Sra. Merkel.
Los medios financieros y bancarios del Reino Unido, sin embargo, parecen mantener una visión distinta a la de Cameron sobre el sentido y utilidad de la Unión Europea, o más precisamente del euro. En general, suelen ver el euro como una moneda competidora de la libra. El lector de los medios de opinión británicos habrá observado que una de sus constantes en los últimos meses son las dudas sobre la viabilidad del euro, la salida o permanencia de Grecia en la moneda común, la solvencia o insolvencia de los bancos europeos, la inminencia de la ruptura de la Unión Europea, etc. Como ha observado el analista Ian Bremmer, del Eurasia Group, la supuesta ruptura "es el riesgo más sobrevalorado del 2012. Y se debe en gran parte a observadores (especialmente de Gran Bretaña) a los que nos les gusta demasiado la eurozona".
En Europa siempre corremos el peligro de que "cuanto más cambie, más sigue siendo la misma cosa".
Sólo los 'verdes' están en contra del crecimiento
El comunicado del G-8, un placebo para Hollande

Publicado el 21 de mayo del 2012

Antonio Sánchez-Gijón.– El presidente Hollande ha obtenido en la reunión del G-8 en Camp David una victoria de relaciones públicas y poco de sustancia. Ha mostrado al mundo, por si el mundo no lo sabía, que el presidente Obama le apoya calurosamente en su reclamación constante de estímulos al crecimiento que acompañen a las rigurosas medidas de austeridad a que están sujetos actualmente los países del euro. Lo malo es que los otros dos líderes de países del euro  presentes en la reunión, Merkel de Alemania y Monti de Italia, han adoptado un orden de prioridades políticas contrario a las propuestas de Hollande; éstas últimas incluyen aumentar el empleo público, revisar la reforma laboral de Sarkozy, incrementar  ciertos impuestos drásticamente e imponer a las transacciones financieras europeas una tasa (TTF), con la que espera recaudar euros 57.000 millones para los cofres de la Unión y con ellos impulsar el crecimiento.
Merkel es la impulsora de la política de estabilidad, y Monti no tiene más razón de estar al frente de Italia (puesto que no fue elegido según los procedimientos constitucionales regulares) que cumplir los planes de responsabilidad fiscal exigidos a Italia por la mayoría de países de la UE. Hollande no tuvo más éxito con el otro líder de la Unión presente en Camp David, el primer ministro británico Cameron, quien antes incluso de la reunión formal del grupo, a su llegada a Estados Unidos espetó esto sobre la TTF: "No creo que sea una medida razonable. No la apoyaré". Considerando que Londres es el principal centro financiero del área de la Unión, es dudoso que la tasa sea viable.
Un tibio apoyo al principio del crecimiento
La propuesta de Hollande parece haber dejado traspuesto de emoción al líder de la oposición española, Sr. Pérez Rubalcaba, quien lleva días sentenciando en los  mítines del partido socialista que el presidente Rajoy se ha quedado sólo en Europa con su política de recortes fiscales. Sin duda tomaba pie de unas palabras de Obama al final de la reunión del Grupo, sobre lo que, según el presidente, había sido acordado en Camp David: "Todos los dirigentes están de acuerdo hoy día en que el crecimiento y el empleo deben ser la prioridad absoluta". Y añadió: "Existe un consenso cada vez más claro sobre que hay que hacer más para generar crecimiento y crear empleo en el contexto de las reformas presupuestarias y estructurales". Lo cual, desde luego, no da la pretendida prioridad a las medidas de crecimiento, postulada por Hollande y Pérez Rubalcaba.
El comunicado de la reunión no puede ser más neutral, ya que no arbitra el supuesto debate entre crecimiento y austeridad. Los Ocho se proclaman partidarios del "crecimiento y la creación de empleo", sí, pero con estas condiciones: "Nos comprometemos a tomar las medidas necesarias para fortalecer nuestras economías y combatir las tensiones financieras, reconociendo que las medidas adecuadas no son las mismas para cada uno de nosotros".
La canciller Merkel, como para no desairar la empeñosa reclamación de Hollande, dijo en su declaración que "El mensaje más importante de la reunión es que la consolidación presupuestaria y el crecimiento son dos caras de una misma moneda", añadiendo que los reunidos "se han puesto totalmente de acuerdo en que son necesarias las dos cosas, la disciplina fiscal..., y al mismo tiempo esfuerzos para el crecimiento".
Como era de esperar, el supuesto impacto de las opiniones de Hollande ante los Ocho ha sido visto con el mayor escepticismo por la fuerza política recientemente derrotada en Francia, la Unión para un Movimiento Popular del ex-presidente Sarkozy. El secretario nacional de la organización, Jean-Francóis Copé, ironizaba sobre el planteamiento de Hollande en Camp David: "¿Quién puede imaginar que la ‘victoria' de Hollande en el G-8 se resume solamente en decir que les ha convencido del interés de renovar el crecimiento?" Para añadir: "Todo el mundo quiere el crecimiento. Los únicos que no lo quieren son los ‘verdes'". Hollande, añade Copé, no tiene más remedio que elegir entre Berlín y Atenas.
¿Crecimiento en estas condiciones?
A la vista de lo que sucede en algunos países del euro, el debate entre austeridad y crecimiento parece bastante artificial. El caso más espinoso es el de Grecia, naturalmente, donde a las crisis fiscal, financiera e industrial se suma una política. Su misma continuidad en la eurozona está siendo puesta en cuestión. Según Der Spiegel, el ministro alemán de Hacienda, Schäuble, ha creado una "task force" para preparar la posible salida griega del euro. También Der Spiegel informó que la ministra de Hacienda austriaca, Maria Fekter, había declarado que aunque Grecia no podría ser expulsada del euro, podría serlo de la Unión, de resultas de su crisis económica. Aunque el semanario fue desmentido por el ministerio de Hacienda austriaco, éste confirmó lo que la ministra sí dijo: "es técnicamente imposible dejar la eurozona; sólo se puede dejar la Unión, aunque (la ministra) estaba en contra de tal medida".
En estos días la suerte de Grecia no depende tanto del salvamento fiscal por el programa de rescate ya aprobado y pendiente de la formación de un nuevo gobierno, como del plan de recapitalización de su banca por cuenta del Banco Central Europeo, por un importe de euros 48.000 millones. Grecia se halla sumida en una persistente retirada de depósitos bancarios, que se estima en euros 70.000 millones entre 2009 y 2012.
Pero no hay que alejarse demasiado. España está sumida en una oleada de desconfianza sobre la solvencia de sus bancos, sometidos a auditorías externas como si el Banco de España no fuera capaz de cumplir esta tarea. La credibilidad de las cuentas públicas acaba de sufrir el golpe de tener que reconocer que el déficit fiscal con que se entró en el 2012 es superior al declarado. En otro plano, éste de orden interno y ético a la vez, miremos las páginas de los periódicos españoles: cada día dan noticias desmoralizantes que afectan a altos representantes de algunas comunidades, cajas de ahorros, y aún magistraturas del más alto rango, como en el caso de la cabeza del sistema judicial español.
Italia misma se halla a mitad del camino de importantes reformas, como la laboral, lo que equivale a decir que no ha despejado todavía el factor que más gravita sobre la competitividad de su economía.
Grecia, España e Italia muestran que hablar en estos tiempos de crecimiento apoyado por las instituciones de la Unión es querer curarse con un placebo. Esto no es afirmar que los placebos son inútiles: por lo menos el comunicado del G-8 elevará  mucho la moral al presidente Hollande. Y a Rubalcaba.

La seguridad europea y aliada, en una transición equívoca

Publicado el jueves 17 de mayo de 2012
La seguridad europea y aliada, en una transición equívoca
Cumbre del Consejo Atlántico en Chicago
Antonio Sánchez-Gijón.– El domingo y lunes próximos, días 20 y 21 de mayo, se producirá la entrada en la gran escena internacional (como algo distinto de la escena europea), de los líderes de tres de los países grandes de Europa: François Hollande por Francia, Mario Monti por Italia y Mariano Rajoy por España. La reunión de jefes de estado y de gobierno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte tendrá lugar en Chicago, bajo los auspicios del presidente Obama. La novedad más sorprendente, sin embargo, sería la posible (y probable) participación en la "cumbre" del presidente de Pakistán, un país que ha venido jugando durante muchos años, con cierto grado de perfidia, el dúplice papel de aliado y enemigo de la OTAN, en la misión de ésta en Afganistán.
El presidente Zardari recibió una invitación para asistir a la reunión, con la esperanza de que apoye ante su propia casta militar la ayuda logística que la OTAN necesita para retirar sus efectivos y equipos, desde ahora hasta finales de 2014, año en que termina su misión. Actualmente, Pakistán prohíbe el tránsito de suministros aliados por su territorio, haciendo de la planificación aliada de la retirada un problema de pesadilla.
Aunque el bloqueo pakistaní va dirigido principalmente contra Estados Unidos (que no se ha disculpado hasta ahora por un ataque erróneo contra fuerzas pakistaníes, que causó la muerte de dos docenas de soldados), el hecho de que en Chicago estén presentes numerosos líderes de estados con fuerzas en Afganistán, constituirá sin duda un instrumento de presión sobre los rencorosos pakistaníes. El presidente Rajoy ya debe estar informado por su ministro de Defensa, Pedro Morenés, de lo que significa para las fuerzas españolas tener que retirar antes de tres años más de 1.500 hombres y 20.000 toneladas de material, por una ruta a través de Pakistán, de sólo 500 km, u otra a través de Asia Central de 1.500 km hasta el puerto más próximo, o por aire.
A diferencia de la "cumbre" de 2010 en Lisboa, donde a Rusia se le reservó un lugar de honor, con la esperanza de estrechar lazos de entendimiento con el entonces presidente Medvedev, en esta ocasión nada se esperaba de su sucesor Putin. Rusia destruyó la posibilidad de recibir una invitación a Chicago cuando hace poco un alto mando militar ruso evocó la necesidad de contemplar un "ataque preventivo" contra Estados Unidos, en respuesta a su escudo antimisiles, en el curso de una reunión de alto nivel sobre armas estratégicas. De todas formas, Putin recibió la invitación del presidente Obama para asistir a la reunión del G-8 en Camp David, que se celebra antes de la Cumbre de la OTAN, pero declinó su participación con excusas poco convincentes: que estaría ocupado en la formación del nuevo gobierno ruso, cosa que en realidad debería corresponder al nuevo primer ministro, Medvedev.

Hacer que la defensa sea inteligente
Aunque la OTAN no está en sus mejores momentos, tampoco merece el suspenso. Su operación militar del 2011 en Libia alcanzó su objetivo de proteger a la población frente a las represalias del coronel Gadafi, y aseguró a la mayor parte del territorio y a la población de Afganistán un mínimo de estabilidad, lo que hizo posible la formación por vía electoral de un gobierno medianamente viable. Del mismo modo, la Alianza ha dado a varios países de Europa Oriental la seguridad de ánimo suficiente para no dejarse intimidar por Rusia.
Después de las dos grandes operaciones militares de Libia y Afganistán, la OTAN busca renovar su propósito en el marco más amplio de la seguridad internacional. En este ámbito tiene de momento sólo dos agendas fundamentales: el escudo antimisiles para el área europea de la OTAN, y las negociaciones de un tratado para la eliminación de las armas nucleares a escala global.
Fuera de esos dos programas-guía de naturaleza estratégica, la OTAN tiene como tarea interna el tedioso deber de recoger los pedazos de promesas anteriores rotas, desarrollar nuevos programas de armamento, realizar mayores esfuerzos de integración operativa de sus fuerzas militares (lo que en su jerga la OTAN llama "Smart Defence"), y el desarrollo y procuración conjuntos de armas y sistemas, y sobre todo frenar el declive de los presupuestos de defensa de los miembros. Por primera vez en la historia, los gastos militares de Europa Occidental han sido sobrepasados por los de los países asiáticos.
El equilibrio de poder también cambia dentro de la propia alianza. Si en los años 80 del siglo pasado los aliados europeos aportaban el 40% de los gastos de la defensa colectiva, hoy esa participación se ha reducido al 20%, siendo los Estados Unidos quien cubre la casi totalidad del saldo. Esto refleja el sentimiento y la opinión entre los líderes europeos de que sus naciones no tienen ni la necesidad ni los medios de proyectar su influencia militar fuera de su esfera geopolítica inmediata, y que cualquier misión más allá sólo estaría justificada por la solidaridad con su gran aliado norteamericano, o por necesidades de seguridad declaradas por las Naciones Unidas, como el caso de Afganistán.
Ese relajamiento de la tensión defensiva, propia de la Guerra Fría, tiene su reflejo en el hecho de que antes del 2014 dos de las cuatro brigadas del ejército norteamericano desplegadas en Europa serán retiradas. Esto no augura nada bueno para el propósito de Smart Defence, puesto que son las unidades de combate norteamericanas las únicas capaces de garantizar la operación de las fuerzas de la OTAN como una fuerza combinada. También son su principal instrumento de entrenamiento para el combate. Los ataques aéreos a tierra en Libia llevados a cabo por sólo ocho países de la OTAN (la Alianza tiene 28 miembros) y otras fuerzas ajenas no hubieran sido posibles sin la logística, la inteligencia y el apoyo operativo norteamericano.
Agrupaciones con especialidad regional
La retirada gradual de las fuerzas USA está moviendo a la formación de coaliciones de defensa regional, como el Grupo Visegrad, que incluye Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, o el Grupo de Combate Nórdico, que reúne a los Países Escandinavos, los del Báltico más Islandia.
La integración de varios países de Europa Oriental (más España) en el esquema de la defensa antimisiles puede ser asimilada a ese tipo de grupo "ad hoc". La participación de España, con su contribución de la base de Rota y unidades navales, tiene a su vez proyección naval y aérea sobre África.
Dos enormes imponderables se harán presentes en Chicago. Uno de ellos es a plazo medio: la crisis económica europea y su impacto en los presupuestos de defensa. Y el otro de largo plazo: las consecuencias del declive y envejecimiento de la población europea y el previsible descenso del tono vital necesario para hacer frente a las amenazas a su seguridad.
Pero Putin será echado de menos por alguien en Chicago: por la canciller Merkel, con quien tiene establecido un diálogo fluido sobre estrategias de seguridad. Merkel se mostró siempre receptiva a las reservas de Rusia sobre la expansión de la OTAN al este de Europa (vetó el ingreso de Georgia y Ucrania en la Alianza). Aunque ha defendido el escudo antimisiles, la canciller apoya la participación rusa en su despliegue.
El previsible balance de este consejo Atlántico es incierto: por un lado, parece "salir" Rusia y "entrar" Pakistán. Por otro, la crisis económica impone recortes pero los programas de la Smart Defence aportan crecimiento y productividad. Al menos tres líderes europeos recibirán en ella la confirmación en su fe atlántica. Da ánimos saber que en estos tiempos tan inseguros, Europa puede salir de la crisis o hundirse con ella, en la confianza de que podrá hacerlo con su "seguridad asegurada".