sábado, 12 de noviembre de 2011

A la crisis económica europea se une el peligro nuclear iraní

Publicado el viernes 11 de noviembre de 2011 en Capital Madrid

Antonio Sánchez-Gijón.– Francia, que en marzo de este año desencadenó la ofensiva diplomática que llevó a una coalición de estados bajo la égida de la OTAN a derribar a Gadafi, ha pronunciado la primera advertencia  a Irán después de las revelaciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica, en su informe del martes 8 de noviembre, sobre la carrera del país de los ayatolás hacia el arma nuclear. "No podemos aceptar esta situación, ya que constituye una amenaza", dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé. El presidente Sarkozy quiere convocar una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que ordene "duras sanciones que impidan a Irán obtener recursos que le permitan seguir sus actividades, en violación de las reglas internacionales".
Estas palabras se añaden a la alarma causada por la revelación de que el gobierno de Israel está preparando un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes, hecha por el ex jefe de los servicios de inteligencia de Israel, Meir Dagan, más la confirmación de que la aviación israelí ha realizado maniobras de ataques a larga distancia desde una base en Cerdeña, y aparentes movimientos de fuerzas navales y aéreas de Gran Bretaña en la zona. El Reino Unido posee una importante base militar en Chipre. Todo hace preguntarse: ¿se está abriendo camino la opción militar para frenar el desarrollo nuclear iraní?
Todos estos indicios deben verse en contraste con la desconfianza personal del presidente Sarkozy respecto del primer ministro israelí, puesta en evidencia cuando confidencialmente le decía al presidente Obama, en su reciente encuentro en Cannes, que consideraba a Netanyahu un "mentiroso". Es más, la reciente aprobación por Francia del ingreso de Palestina en la UNESCO ha sido considerada en Israel como un acto hostil. Parece, pues, que dos de los vectores necesarios para cualquier acción armada en torno a esta cuestión, el diplomático de Francia y el militar de Israel, no están coordinados. Por otra parte, es evidente para todos que lo último que necesita Europa, en la coyuntura económica y política por la que está pasando, es un conflicto armado de rango mayor.
Así que, aunque la situación sea, como dice Juppé, "inaceptable", habrá que atenerse al estrecho margen diplomático que deja el informe del OIEA. Esto es lo que parece sugerir el ministro de Defensa, Gerard Lonquet, quien al conocer el informe ("una fuente de preocupación"), pidió que se adoptasen sanciones más fuertes contra Irán. Pero antes de meternos en el historial de las sanciones, resumamos el contenido del informe del OIEA.
Irán está llevando a cabo actividades "pertinentes al desarrollo de un ingenio nuclear explosivo". Estas actividades no pueden ser confundidas con investigaciones o desarrollos nucleares destinados a otros fines (pacíficos). Del listado de actividades contenido en el informe se deduce que el esfuerzo iraní se concentra en esta fase en la fabricación de los mecanismos desencadenantes de una explosión nuclear, como son los explosivos convencionales que producen una alta energía que, concentrada sobre la cabeza de uranio, desencadena la reacción nuclear. Irán tiene planos para montar estas cabezas nucleares en un ingenio lanzado por misiles. Además, sigue el informe, Irán trabaja en un proyecto que le asegure el suministro de un uranio "adecuado sólo para su uso en un programa secreto de enriquecimiento". Irán ha recibido ayuda externa para llegar a este nivel de desarrollo nuclear, en contravención de las resoluciones de las Naciones Unidas.
Evidencia demostrada
El informe no dice que estas actividades, con ser de por sí ilegales, equivalgan todavía a una decisión ejecutiva de fabricar un arma nuclear. Así lo piensa también un antiguo investigador del OIEA, David Albright, para quien la evidencia aportada por el informe sólo permite concluir que "Irán posee suficiente información para diseñar y producir un ingenio nuclear implosivo maniobrable", empleando uranio altamente enriquecido como núcleo fisible.
Según esa evolución, la preguntas que cabe hacer ahora es ésta: ¿posee Irán uranio enriquecido suficiente para fabricar las bombas, así como el diseño del mecanismo facilitador de la explosión nuclear, que es al parecer una media esfera metálica de muy complejas características?
Doce días críticos
La pregunta la responde un informe del Bipartisan Policy Center,  un ‘think tank' formado por distinguidos ex miembros del senado norteamericano, asesorado por expertos nucleares. Su informe se presta  a una secuencia de cálculos aritméticos.
En los seis primeros meses del 2011 Irán ha producido una media mensual de 105 kg. de uranio pobremente enriquecido (3,5%), lo que supone un 20% más que en el mismo periodo del 2010. Ahora cuenta con un stock de 3.000 kg. de uranio 3,5%.
Hacen falta 1.850 kg. de uranio 3,5% para fabricar 20 kg. de uranio 90%, el explosivo de categoría militar para una sola bomba. Por lo tanto Irán posee (hoy) uranio 3,5% suficiente para bomba y media aproximadamente.
Irán empezó en 2010 el enriquecimiento de uranio 3,5% a uranio 20%. Este último grado sirve para aplicaciones médicas.  Irán sólo tiene necesidad médica conocida de 7 kg. de ese tipo de uranio para todo un año, pero ya posee un stock de 50 kg., y sigue produciendo.
La pauta de visitas a Irán por parte de los inspectores del OIEA es una cada dos meses. Es obligación de Irán recibirlos, como país signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear. Por lo tanto, es de importancia crítica que los inspectores puedan detectar si un país está a horas o días de montar un arma nuclear a partir del material del que dispone. Entonces la cuestión se convierte en ésta: cuánto tiempo es necesario para convertir uranio 20% en uranio 90%.
El informe que nos ocupa dice que entre uranio 3,5% y uranio 90% hay un proceso que dura 62 días. Pero ocurre que el salto entre 3,5% y 20% es el que consume más tiempo, 80%, y el tramo entre 20% y 90% sólo requiere el 20% del tiempo total ya mencionado. Por tanto, alcanzar uranio grado militar desde uranio 20% sólo requiere 12,4 días. Es decir, que cuando los inspectores vuelvan dos meses después podrán ser invitados a visitar a la "criatura", que haría de Irán la octava potencia nuclear del mundo, y la primera en haber violado el TNPN (recuérdese, ninguna de las otras potencias nucleares suscribió la renuncia al armamento nuclear, Irán sí).
Ya se ha dicho antes que las condiciones diplomáticas, políticas y  económicas son poco favorables para que el mundo occidental absorba el shock de un ataque de cualquier naturaleza contra Irán, menos uno conducido por Occidente. Por lo tanto, habría que conducir la mirada a la política seguida hasta ahora: las presiones sobre Irán por medio de un régimen de sanciones.
Irán viene sufriendo sanciones de todo tipo por parte de Estados Unidos desde el día en que sus turbas ocuparon su embajada en Teherán, en 1979. Las primeras sanciones impuestas por motivos de su programa nuclear fueron por resolución 1737 del Consejo de Seguridad, de diciembre de 2005, seguidas de cuatro más. La 1929, de junio del 2010 obliga a las Naciones Unidas a tomar medidas contra las actividades económicas sospechosas de contribuir a la financiación del programa nuclear, y limitar la transferencia de tecnología de uso civil que pueda ser aplicada a la industria nuclear, como es gran parte del equipamiento de la industria del petróleo. Los países occidentales hacen la lectura más restrictiva de esas sanciones, no así Rusia y China. Sanciones particulares de los Estados Unidos se extienden a los refinos de petróleo y transacciones financieras, así como a la empresa estatal de navegación Iran Shipping Line, y la empresa portuaria Tidewater Ports, gerenciada por los guardianes de la revolución. Las sanciones que más "muerden" a Irán son las que restringen los movimientos bancarios, pues afectan a las cuentas del gobierno y de la burguesía nacional que apoya al régimen.
Irán insiste en que no suspenderá sus actividades nucleares mientras esté sometido a sanciones. Esta es una excusa vieja, poco convincente. Aunque Irán tiene dificultades con mucho de su equipamiento nuclear, cuenta con la asidua asistencia de Corea del Norte, Pakistán y un físico nuclear ruso, Viacheslav Danilenko, que trabaja para los iraníes desde los 90.
Resumen de todo lo dicho: si el último informe del OIEA no convence a Rusia y China de que el programa nuclear de Irán está fuera de control y que deben apoyar nuevas sanciones (lo que es poco probable) o, por el contrario, están convencidos de que un Irán nuclear no es adverso a sus intereses (lo que no es descartable), no quedaría a las potencias occidentales más que un régimen de sanciones altamente coactivo (un bloqueo comercial, por ejemplo), o un cierre del estrecho de Ormuz a su navegación. Todavía no sería un ataque militar, pero se le parecería mucho.
Y siempre tendremos las advertencias de Netanyahu, que a lo mejor no están dirigidas tanto a Irán como a un Occidente excesivamente cauteloso, a su parecer. Veremos.

HAY UN FACTOR CULTURAL EN LA ACTUAL CRISIS EUROPEA

Publicado el 7 de noviembre de 2011
Antonio Sánchez-Gijón.- Las facultades de Económicas no lo tienen en cuenta. Las escuelas de negocios suelen prestarle un poco más de atención. Es el factor cultural. La cultura de un pueblo, de una sociedad, como factor clave, si no determinante, del comportamiento de su economía. Lo vemos ilustrado en los casos extremos de Grecia y Alemania.
Grecia lo muestra tratando la economía con la parsimonia propia de una transacción de su bazar político, y viene a decir: ya que me apretáis tanto con la deuda, someteré vuestras condiciones a un referéndum. Pero si no os gusta el referéndum, no os vayáis, porque voy a formar un gobierno de unión que acepte vuestras condiciones. Y si soy un impedimento para el gobierno de unión, no os apuréis, que voy a dimitir. Aunque si no tengo socio para que se forme ese gobierno de unión antes de yo irme, tampoco os preocupéis, porque voy a convocar elecciones.
Alemania lo hace con metodología filosófica. Trata de sujetar el comportamiento económico de los gobiernos y pueblos de Euroeuropa al kantiano imperativo categórico, aquel que dice: obra de manera que tu comportamiento pueda ser elevado a la categoría de ley universal. Sé morigerado en la contracción de deudas y págalas aunque sea quitándote el retsina del almuerzo.
Con un salto tan grande de potencial cultural entre un país y otro, no es extraño que el salto entre los potenciales económicos de Alemania y Grecia sea también tan grande. O el de Alemania y España. Este tipo de especulación, en contra de lo que pueda parecer, está presente en el subconsciente de los europeos, y conforma sus juicios sobre los valores culturales de los otros y lo que los otros valen en la economía europea y mundial. No otro origen tiene la sigla PIGS aplicada poco gentilmente a los también llamados, con algo más de elegancia, países periféricos.
Y sin embargo el euro no puede negar su clara filiación política y su no muy convincente racionalidad económica. El euro fue una audaz jugada política, un proyecto para que Europa pudiese personarse en la liga de las potencias globales, ante Rusia (entonces) y Estados Unidos, y hoy ante China. Esa jugada satisfacía los intereses de Alemania, que con la moneda común sobrellavaba el costo de la reunificación de sus dos estados, y llenaba de contento a Francia, que sabía que todo el mecanismo giraría sobre el eje París–Berlín. Era su única forma de jugar a gran potencia mundial. Para agrandar el peso político de ese núcleo en el mundo era deseable integrar una constelación de estados, hasta los 17 de hoy. Los cálculos de los otros eran que con la moneda única se derivarían  beneficios tales como costos de transacción cero y un acceso al crédito en una moneda sólidamente respaldada por fondos soberanos de algunos de los países más ricos del mundo, lo que permitiría cubrir los déficits públicos creados por la demanda de bienes y servicios sociales.
Aquello se parecía más a una proposición hegeliana que a una kantiana: era optimista, arrolladora, marchando en el sentido de la historia, todo ello hecho posible por el triunfo del liberalismo y el capitalismo sobre el otro gran sistema, el social-comunista, y acreditando de pasada algo del propio triunfo a la socialdemocracia.
El momento hegeliano del euro terminó con la crisis financiera de los Estados Unidos. No se tardó mucho en descubrirse que los mecanismos crediticios europeos ocultaban un gigantesco Lehman Brothers. Ahora se ponían al descubierto las debilidades culturales del proyecto del euro. Los compromisos nacionales de déficit no se cumplían (primero, paradójicamente,  por Alemania y Francia, luego por muchos otros). La banca estimulaba la economía financiera, en detrimento de la productiva. Aquello era un desorden. Fue la Alemania de Merkel la que recondujo la situación: la eurozona no podía seguir siendo tratada como un proyecto político; debía ser también un proyecto sometido a los rigores de la cuenta de resultados, como una empresa. Todos los socios debían equilibrar sus cuentas. Entonces empezaron a manifestarse los talantes culturales de cada uno de los socios: Portugal, con estoica resignación, casi sin protesta; Grecia con tragicómica resistencia; Italia con desahogada displicencia; España con renuente sometimiento.
La eurozona vista como empresa
Así que el problema es cómo sujetar la rica variedad cultural de los europeos (que no lo olvidemos, condiciona su productividad económica) a un mismo patrón, a una misma “ley universal”, que unifique, que homogeneice su rendimiento productivo, su competitividad, que diluya las resistencias al cambio; en resumen, que integre sus economías en un mecanismo financiero, industrial y comercial común, que vaya reduciendo las diferencias entre regiones ricas y pobres, entre grupos humanos bien formados intelectual y técnicamente, y grupos humanos socialmente atrasados.
Como la eurozona está siendo tratada como una empresa, es preciso saber dónde está el dinero que le permita seguir operando. No parece estar, en las cantidades suficientes, en unos bancos abrumados por los fallidos de diverso género. Tampoco la suma de las reservas soberanas del conjunto puede dar cuenta de las deudas globales.  Al ser tratada la zona euro como una empresa, no se le debe pedir cuenta de resultados positivos si no se le da el principal instrumento para crecer, es decir, si no recibe créditos.
Hay dos propuestas básicas de adquisición de crédito: la primera es que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera funcione como un banco, y amplíe su capacidad con complejos mecanismos de garantías, que de momento no parece convencer a los inversionistas. Tampoco a Alemania, que ve obstáculos constitucionales a su creación.
Como alternativa habría que buscar en el armario institucional de la Unión Europea. Un grupo de políticos y economistas allegados a Jacques Delors, antiguo presidente de la Comisión Europea, propone acudir al Banco Europeo de Inversiones, que cuenta con dos veces los fondos del Banco Mundial. Aunque los recursos de que dispone no son muy grandes (80.000 millones de euros), sí cuenta con la capacidad técnica para crecer, si acude a los grandes yacimientos de recursos financieros poseídos por los cincuenta grandes fondos soberanos existentes en el mundo. Los localizados en el Golfo se estima que disponen de $1,4 billones. China, con unas reservas de $3,2 billones, cuenta con un fondo soberano (China Investment Corporation) de 300.000 millones. Un informe del International Institute for Strategic Studies estima que el 40% de los fondos soberanos existentes estaban invertidos en Europa, por lo menos hasta la crisis de junio del  2010. Desde entonces, se ha producido una fuerte desinversión con pérdidas.
Resumiendo, en el mundo hay dinero suficiente, Una parte de él está en los bancos y las empresas europeas, pero sujetos a la falta de confianza, derivada a su vez de la falta de coherencia cultural de Europa y sus consecuencias financieras. Otra gran parte de él está fuera, esperando a ser tentado por unos mecanismos institucionales europeos convincentes. Quizás lo que le falte a Europa en este momento sea un poco de optimismo hegeliano y le sobre un poco de sequedad kantiana.

Optimismo europeísta en el programa electoral del PP

Mariano Rajoy ofrece pocas novedades en política exterior
Publicado el jueves 3 de noviembre de 2011

Antonio Sánchez-Gijón.– De todo el programa electoral del Partido Popular presentaré sólo aquellos puntos que a mi entender tienen que ver con la posición internacional de España. Me referiré principalmente a los referentes a su política exterior, su seguridad interna y externa y la consiguiente política de defensa, así como a factores de orden educativo que tienen una incidencia directa sobre la capacidad de España para proyectarse al exterior. Reduciré  mis comentarios al mínimo. El documento está permeado de espíritu europeísta, el cual irradia sobre todas las áreas del programa. Las fuentes de este europeísmo están enraizadas en la conciencia nacional. "Haremos de la política hacia la Unión Europea la prioridad de nuestra acción exterior, que seguirá basada en el gran consenso nacional que siempre ha inspirado el proyecto de nuestro país".
En contraste con el espíritu decaído con que los españoles estamos afrontando nuestros problemas con la eurozona, al constatar que no controlamos  los resortes de nuestra seguridad económica, el programa afirma que "España es uno de los países clave de la Unión Europea". Pronto se dará cuenta el nuevo gobierno de que hoy sólo hay dos países claves: Francia y Alemania, y mañana puede que sólo quede uno de ellos.
El programa se compromete "con un euro estable, base de crecimiento y de estabilidad económica e institucional". Ojalá sea posible hacer compatible en estos tiempos la estabilidad del euro con el crecimiento económico. La tesis está sufriendo los embates de la realidad.
El programa nos ofrece enseguida una muestra de disciplina bancaria europea: "Fomentaremos la creación de una capacidad efectiva de supervisión y de garantía de depósitos común en la eurozona".
También sale en defensa de los intereses españoles para beneficiarse  de los recursos financieros de la Unión, en momentos en que España, debido a su grado de desarrollo, recibe menos fondos comunitarios: el PP promoverá la suficiencia de recursos de la Unión, lo que "debe conllevar un periodo transitorio para las regiones que salen de los objetivos de convergencia". El apoyo, sin embargo, debe mantenerse en cuanto a I+D+i, educación e infraestructura.
En cuanto a la ampliación de la Unión, el programa sólo expresa apoyo a la integración de Croacia, aunque aboga por la continuación de las negociaciones con Islandia y Turquía.
En la parte del programa dedicada a la educación hay un punto que tiene clara proyección internacional. Se trata del que dice: "Promoveremos el bilingüismo español-inglés en todo el sistema educativo". Esta lección a los otros podrían habérsela aplicado nuestros políticos, sobre todo los del gobierno, a sí mismos hace ya mucho tiempo. Es penoso ver en TV a nuestros primeros responsables políticos balbuciendo impromptu sencillas frasecitas corteses con sus colegas, con un intérprete al lado celosamente esquinado por la cámara.
Este no es el modo europeo de hacer las cosas en nuestros días. Lo que era en el siglo XIX el francés en la diplomacia y la política europeas hoy lo es el inglés en la escena mundial.  No se puede ser un agente activo e influyente en el mundo si no se comunica uno de tú a tú con primeros ministros y ministros. Aparte de otras deficiencias educativas en muchos de nuestros políticos, ésta es una de las más lesivas, puesto que resta flexibilidad, ductilidad y calor a las relaciones interpersonales de aquellos que hablan en nombre de sus gobiernos.
Para continuar con el programa, el PP nos promete que "reforzaremos la presencia española en Brasil, México, China, India, Rusia, así como en el resto de países emergentes". Esto de poner a China y Rusia entre los países emergentes es un tópico carente de sentido y de finura de análisis. Brasil y México pueden haber emergido a la gran escena mundial recientemente, pero desde luego China y Rusia, y también India, no entraron en ella ayer precisamente.
Es posible que este error de perspectiva pueda ser corregido cuando se celebre "un debate anual en las Cortes sobre la estrategia española de política exterior", como se compromete el PP a "impulsar".
Muy oportuno es el "Compromiso activo de ayuda a la consolidación de la democracia en el Mediterráneo, en línea con la renovada política de vecindad". Una alusión a la urgencia de hacerlo en Túnez y Libia hubiera sido oportuna. Esperemos que el PP lo cumpla de inmediato.
Seguridad y defensa
Esta acción sobre los países del norte de África es tanto más urgente cuanto el propio programa reconoce que "las sociedades occidentales estamos amenazadas por el terrorismo yihadista que trata de imponer sus objetivos totalitarios", con "su extensión al norte de África".
El PP parece querer comprometerse firmemente en el sostenimiento de la lucha contra ETA en los términos pre-declaración etarra. La banda no ha anunciado su disolución, dice el programa, y su sola existencia "es intimidatoria y amenazante". Esto parece claro: ETA y el entorno que ETA orquesta habrán renunciado al tiro en la nuca y a la extorsión monetaria, pero desde luego no lo han hecho a todas sus otras formas de coacción y amenaza.
La entusiasta adhesión del PP a la causa europea se coloca, según el programa, en el marco del atlantismo, al que califica como "una comunidad fundamental de valores y prosperidad compartida, imprescindible para que Europa pueda tener un papel importante en el mundo".
Por lo tanto, "Tendremos un papel activo en la OTAN, estaremos abiertos a su ampliación estratégica y a la incorporación de nuevos socios. Reforzaremos el diálogo mediterráneo de la OTAN para favorecer la estabilidad en el norte de África. Impulsaremos la cooperación entre la Unión Europea y la OTAN".
Establecido ese nexo fundamental y central, el programa del PP también hace pleitesía a la conexión europea: "Impulsaremos la Política Común de Seguridad y Defensa, así como la agencia europea de Defensa"
Por último, el PP nos anuncia "la revisión estratégica de la defensa para que las actuaciones que España debe realizar en su seguridad y defensa se adecúen a los nuevos retos a los que nos enfrentamos".
En resumen, el programa del PP contiene (junto a otras muchas cosas de las que no me he ocupado) una promesa de trabajar por la mayor integración de España en las grandes instituciones occidentales y darle un mayor protagonismo internacional. Creo que ni el partido socialista tendría mucho que decir en contra de todo lo que dice el PP. Si acaso, el PSOE modularía la cuestión de ETA de una forma más favorable a su tesis de que el cese definitivo de la violencia marca un tiempo nuevo.

A China no le sobra capacidad para apoyar a Europa


Los campesinos demandan títulos sobre las tierras, los trabajadores seguridad social
Publicado el lunes 31 de octubre de 2011
Antonio Sánchez-Gijón.– La eurozona no debe esperar una contribución masiva de China al Fondo Europeo de Rescate, dado que ese país tiene por delante importantes desafíos políticos y económicos. El próximo año se producirá un cambio de liderazgo, tanto en el estado como en el partido comunista, y sería imprudente que los actuales titulares del poder comprometieran grandes sumas, con el riesgo de ser desautorizados después. Es más, el nuevo liderazgo tardará al menos un año en hacerse con toda la información relativa a esa decisión, y deberá ponderarla en relación con otras necesidades internas, como la posibilidad de que estalle una burbuja financiero-inmobiliaria, similar a la norteamericana o española, y satisfacer mayores cotas de consumo de la población urbana, así como aumentar las rentas de una población rural de 700 millones, que además quiere consolidar sus derechos sobre la propiedad de la tierra.
De todos modos, China no puede ver impasible cómo se hunde la eurozona y con ella la Unión Europea, dado que Europa constituye su principal mercado de exportación. Según el director del fondo de rescate, Klaus Regling, de visita en china la pasada semana, el 40% de los bonos emitidos por el FEEF han sido adquiridos por países del este asiático. Eso sí, con el cien por cien de garantía. La idea surgida en el gabinete europeo de crisis del pasado miércoles, de que la ampliación del fondo sólo sea garantizada parcialmente, es poco probable que estimule a los chinos (o a cualquier otro) a comprometer grandes sumas de dinero.
China debe también ponderar la influencia que le daría ante los países europeos un fuerte compromiso con la viabilidad del fondo, vis a vis los Estados Unidos, con los que mantiene continuas escaramuzas en la Organización Mundial del Comercio, aparte de  una tensa relación de seguridad en el Pacífico occidental. China se siente hostigada por el Congreso, y quiere ser reconocida como economía de mercado, a pesar del  control  del estado sobre los sectores industrial y bancario. China tiene un gran interés en romper el embargo de armamento avanzado que le tienen impuesto los Estados Unidos y Europa.
Dos son los éxitos históricos reconocidos a China por todo el mundo, en los treinta años transcurridos desde que Deng Xiao Ping rompió los dogmas revolucionarios que tenían paralizado al partido comunista: el desarrollo industrial, hasta llegar a ser la segunda potencia industrial del mundo, y su impacto en la economía mundial a través del comercio, que le ha permitido una acumulación de $3,2 billones de reservas, codiciadas ahora por Europa. Esta cantidad, sin embargo, debe ser contrabalanceada con los $1,7 billones de deuda de las entidades municipales en 2009, resultantes del espectacular crecimiento de las ciudades.
La revolución campesina continúa
Hay, sin embargo, otro éxito menos notorio, pero de alcance interno más profundo. Se trata de la revolución agrícola, que comenzó precisamente cuando se puso fin a las desastrosas consecuencias de la colectivización dela tierra, llevada a cabo por Mao Tse Tung después del triunfo de su revolución. Mao dejó a China con una masa campesina sin derechos y sin medios de vida, sujetas a hambrunas periódicas. Se estima que entonces el 65% de la población campesina eran pobres. Un proceso creciente de intitulación de los campesinos sobre los pedazos de tierra sobre los que trabajaban ha reducido la pobreza al 4% en 2007. Primero se reconoció a los campesinos el derecho a mercadear la producción colectiva, después se asignaron lotes individuales de tierras a 200 millones de familias colectivizadas; luego se les dio un título de arrendamiento por quince años. Actualmente rige un arrendamiento por treinta años. En 2003 el Congreso del Pueblo estableció el principio de que la expropiación de tierras para fines urbanos comportaría indemnizaciones para los expropiados. En 2008 se autorizó la transmisión libre de propiedades aunque no su hipoteca. Se llevó a cabo un plan de desarrollo rural de $590.000 millones, que llevó infraestructuras a las comunidades rurales.
En todo este tiempo la productividad agrícola aumentó hasta el punto de sobrepasar por unidad de tierra a la de los Estados Unidos. La mejora de productividad produjo un gigantesco excedente de mano de obra (220 millones de campesinos), que emigró a las ciudades. La mano de obra abundante y barata da cuenta de la fenomenal expansión industrial de China.
Los campesinos
Esta evolución, sin embargo, se volvió en cierto modo contra los campesinos. La necesidad de acomodar una población urbana mayor presionaba a los municipios a apoderarse de las tierras circunvecinas, expulsando a los campesinos en base a dudosas leyes de fuerza mayor. Se calcula que las ventas de tierras municipales para la construcción (en gran parte procedentes de expropiaciones forzosas) rindieron a las arcas municipales de toda China $464.000 millones en 2010. La corrupción era compañera inevitable de este proceso. Un sistema rudimentario de justicia se veía incapaz de asumir las demandas de protección de los campesinos. De ahí el crecimiento exponencial  de los estallidos de protesta popular: 90.000 de media  anual desde 2006.
Otro factor que puede reducir la disponibilidad de los excedentes financieros chinos es la nueva ley de seguros sociales, los cuales incluyen pensiones, asistencia médica, maternidad, etc. Este régimen se extenderá también a las empresas extranjeras operando en China, que hasta ahora estaban exentas de este tipo de cargas al objeto de que gozaran de una ventaja competitiva sobre las manufacturas procedentes del  exterior. Una consecuencia colateral de la ley de seguridad social puede ser la desaparición de la mano de obra extranjera (Laos, Camboya, Vietnam, etc.), que era llevada a trabajar en China por bajísimos salarios y pobres condiciones de vida.
Otra consideración que limita la capacidad china de comprometer sus recursos financieros en la protección de economías ajenas (que de todas formas son su propio mercado) es la referente a la seguridad exterior. La cuestión del Mar del Sur de China se ha convertido en "un interés nacional central", Curiosamente, las generaciones jóvenes que se sirven de internet son notoriamente nacionalistas: una encuesta entre una muestra amplia de ellos reveló que el 92% cree que habría que recurrir a la fuerza armada para defender los intereses chinos en esa parte del mundo.
En resumen, la posibilidad de que un país como China, con una población inmensa llena de necesidades básicas, ponga a disposición de sociedades más ricas como son las europeas, unos recursos necesarios para su propia estabilidad y mejora, no es muy grande. Todo depende de cómo valoren los chinos la pérdida más o menos duradera de su gran mercado europeo.

Los europeos, en desventajosa minoría entre los 7.000 millones de terrícolas

Cambios drásticos de poder demográfico y económico
Publicado el jueves 27 de octubre de 2011

Antonio Sánchez-Gijón.– Con una capacidad casi mágica de construir algoritmos, el departamento de Población de las Naciones Unidas nos asegura que el martes de la próxima semana, 31 de octubre, nacerá el habitante de la tierra número 7.000 millones. Habrán pasado entonces doce años desde que nació el habitante no. 6.000 millones, también en octubre. La proporción en que esos nuevos terrícolas habitarán una u otra parte de la tierra producirá un gran impacto en el reparto del poder político y económico entre continentes y civilizaciones. Europa no sale favorecida.
Miremos la estructura geoeconómica general del globo. Hasta hace unos veinte o veinticinco años la actividad económica mundial giraba en torno a tres polos de alto desarrollo industrial y científico: Norteamérica, Europa occidental y Japón. En torno a cada uno de ellos giraban como satélites grandes grupos de naciones más o menos dependientes: Latinoamérica giraba en torno a Norteamérica, África (de norte a sur) en torno a Europa; parte del este asiático lo hacía en torno a Japón.
El desarrollo demográfico y económico global registrado en esos veinte o veinticinco años ha cambiado el cuadro de la siguiente forma: Latinoamérica se ha convertido en un polo de desarrollo económico autónomo, que interactúa con Norteamérica unas veces como socio comercial e industrial, y otras como competidor. Oriente ha registrado el cambio más espectacular. No sólo han surgido gigantescos polos de desarrollo económico, como India y China, sino que simultáneamente en el Pacífico se ha configurado una región económica de rango mundial, en que figuran Japón, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán, Singapur, Australia, etc.
Por su parte, Europa occidental, durante ese tiempo, ha incorporado a su esfera económica y política a unos cien millones de habitantes de una región, la de los países ex-comunistas, reducida a un gigantesco parque de chatarra industrial, y ha tenido que gastar ingentes cantidades de dinero en, primero, frenar su descenso al hambre y, segundo, transferirle recursos cuantiosos para reconstruir y expandir sus infraestructuras, de tal modo que puedan reemprender la vía del crecimiento.
En la antigua constelación de dependientes de Europa no europeos, formada principalmente por los países africanos de norte o sur, no ha surgido en este tiempo ningún polo de crecimiento significativo, si exceptuamos Sudáfrica, que tiene una proyección relativamente pequeña sobre el espacio europeo. Mientras tanto, la población del continente africano ha crecido de modo exponencial, pero las condiciones político-sociales de muchos países del África subsahariana han pasado por algunas de las más catastróficas situaciones producidas en el mundo: incontables guerras civiles, hambrunas y despilfarro de recursos naturales. Por su parte, la ribera norte de África, de población árabe, sólo ha representado, desde la era contemporánea, el papel subordinado de suministrador de recursos energéticos, pero últimamente ha entrado en un proceso revolucionario que ha interrumpido su poco o moderado desarrollo, y hará de esta región un recipiente neto de recursos financieros durante muchos años y un foco potencial de inestabilidad.
Demografía y civilizaciones
La posibilidad de que una agrupación de países conserve o cambie con desventaja su posición relativa entre la sociedad de naciones depende de modo crítico de factores demográficos. Europa se halla en el estrato de países por debajo del nivel de fertilidad necesario para asegurar el reemplazo de las generaciones, que hoy se produce en 2,1 nacidos por mujer fértil. La fertilidad relativa de África Subsahariana es de 4,64, lo que quiere decir que, dadas las tendencias actuales, en el año 2050 habría 2.000 millones de subsaharianos. Naturalmente, todo esto se predica sobre el supuesto de que las tasas de natalidad permanecen constantes, pero eso no es probable, ya que una de las tendencias que siguen al desarrollo es un descenso de natalidad. Por lo tanto, habrá que esperar cierta disminución de la población proyectada para África subsahariana.
En conjunto, el mundo que hasta ahora llamábamos desarrollado (Europa y Norteamérica) declinará tanto en población como en poderío económico. Si hoy día su población es del 15% del total mundial, en 2050 será del 10%, y su PIB caerá del 50% mundial actual al 30% en ese mismo año (Jackson y Howe, The Graying of the Great Powers, pp. 6-8).
En cuanto a Europa, el desafío principal en estas relaciones demográficas debe esperarse del África subsahariana, con un aumento en flecha de los jóvenes en edad laboral. El estancamiento o retroceso de la población europea augura un agravamiento acelerado de la dependencia entre no trabajador/trabajador. Cualquiera podría sugerir que dada la bolsa creciente de mano de obra joven en África y su escasez en Europa, el ajuste lógico y natural vendría por la emigración del sur al norte.
Es aquí donde interviene un factor generalmente pasado por alto en los estudios sobre la economía mundial: el que tienen que ver con la naturaleza de las civilizaciones bajo las que viven las diversas sociedades. Todos hemos leído estudios y libros sobre el auge y caída de las civilizaciones. Si la civilización occidental, o europea, no está en auge en estos tiempos, parece que la civilización árabe sigue sumida en una etapa secular de estancamiento. Es muy conocida (aunque no sé si del todo exacta) la estadística que dice que en España se editan en un año tantas obras originales como se han editado en el mundo árabe desde que existe la imprenta. Si esto es así en una civilización como la árabe, con una historia literaria y filosófica larga, muy influyente en siglos pasados, imagínese el grado de nivel cultural de las sociedades subsaharianas, con culturas literarias muy pobres y cultura filosófica o científica prácticamente nulas. De ahí sus índices de educación básica mucho más bajos que los de los países árabes.
Esto quiere decir, en términos productivos, que cualquier déficit laboral europeo, debido a su desfavorable estructura poblacional, apenas podría ser cubierto con un suministro de mano de obra preparada, muy escasa en el conjunto de África pero vitalmente necesaria en sus países de origen. Como la vitalidad de la población joven no se marchita por la falta de oportunidades, además de la emigración tenemos que en África han empezado a surgir formas inquietantes de espíritu emprendedor, como la piratería en el Cuerno de África y el Golfo de Guinea, y la más novedosa de las iniciativas empresariales africanas: cárteles de la droga en Guinea-Bissau, Guinea, Ghana y Nigeria, que ha llevado a una reunión reciente de los ministros correspondientes del G-8 para intentar atajar este problema incipiente.
Estas percepciones están al alcance de cualquier persona medianamente informada, y son causa del malestar que recorre Europa en cuanto a lo que todo esto significa para el futuro de la economía, por un lado, y de Europa como civilización, por otro. La problemática rebasa la actual capacidad de resolución de los políticos y no goza de prioridad entre sus agendas. El mecanismo de control de migraciones de la Unión Europea está rebasado en Italia, España y sobre todo Grecia; este país no puede ni asimilar ni gestionar los 130.000 inmigrantes no autorizados que entran en un año con destino al resto de Europa. Los centros de acogida de inmigrantes clandestinos en España, Italia y Malta, y los más nuevos de Rumanía y Bulgaria no dan abasto, y son decenas de miles los inmigrantes que entran clandestinamente y se quedan flotando entre la población europea, sin oficio ni beneficio.
La misma población inmigrante legalmente establecida presenta problemas de asimilación, debidos más a disparidades culturales que laborales. De ahí el auge de los partidos de extrema derecha en Holanda, Francia, Dinamarca, o la incomprensible acción del noruego Breivik, revestida de fundamentalismo religioso pero ocultando una profunda paranoia cultural.
Europa debe aún encontrar el equilibrio deseable y exigible entre sus necesidades productivas, sus políticas de población y de inmigración, y su comprensión de sí misma como una cultura que no sólo debe luchar por conservar su posición relativa en la estructura mundial de poder, sino también contribuir a una elevación del bienestar y seguridad de los 7.000+ habitantes del único globo terráqueo que tenemos.

De la declaración de Ayete al comunicado de ETA

Ambos documentos pasan por alto las formas de violencia no sangrientas
Publicado el lunes 24 de octubre de 2011 Capital Madrid.com

Antonio Sánchez-Gijón.– Como señala Audrey Kurth Cronin, autora de "Ending Terrorism" (International Institute for Strategic Studies, Adelphi Papers no. 394), "Independientemente de que una fuerza arrolladora logre barrer un grupo (terrorista), el Estado se queda todavía con el problema de lidiar con la audiencia (énfasis mío), lo cual puede constituir un problema estratégico aún mayor". En el caso español, el de ETA, ese problema se llama Movimiento Vasco de Liberación Nacional en sus diversas encarnaciones: Batasuna, Sortu, Bildu, herriko tabernas, algún sindicato, etc. Podemos creer con el ex-ministro de Interior, Sr. Pérez Rubalcaba, que han sido los sucesivos y contundentes éxitos de la policía y la guardia civil los que han obligado a ETA al "abandono definitivo" de las armas, pero ha de reconocer, sin embargo, que la violencia etarra no se expresaba sólo con la bomba y el tiro en la nuca sino también a través de la violencia vecinal, la calle borroka, el amedrentamiento de gran parte de la población, la coacción, el seguimiento y señalamiento de blancos para las pistolas, la información sobre el mal llamado impuesto revolucionario, etc., y toda esa gente, desafortunadamente, son muchos miles. En un sentido sociológico, si no penal, todos han sido cómplices de ETA.
Los documentos que han provocado el exultante estado de ánimo que embarga a los líderes de los dos partidos mayoritarios (la declaración de Ayete y el comunicado de ETA) no hacen sin embargo alusión alguna al desarme moral de esa "audiencia", de esos animadores y cómplices del terrorismo que sí ha vertido sangre. Lo más aproximado a ello es, en el documento de Ayete, una apelación a esos grupos para que "los actores no violentos y los representantes políticos" se reúnan para tratar de cuestiones políticas.
El lendakari, Sr. Patxi López, convocó anteayer mismo a los partidos con representación parlamentaria en el País Vasco para una primera discusión de lo que el comunicado de ETA representa en términos de pacificación de la vida política vasca, ahora que se acercan unas reñidas elecciones generales y quedan para más adelante unas elecciones autonómicas que pueden establecer una nuevo balance electoral del País Vasco. Será en esta última coyuntura donde quede de manifiesto la importancia de que el fiel de la balanza no sea inclinado por las prácticas coactivas que constituyeron la imagen de marca de la izquierda abertzale durante los últimos cuarenta años, la cual ha conducido, por un lado, a la emigración de numerosos vascos y otros españoles que no han podido soportar el acoso y la amenaza de las fuerzas políticas a las que ahora se invita a dialogar, y por otro a la inhibición política y neutralización de los derechos civiles de algunos cientos de miles de ciudadanos vascos.
El sesgo del Sr. Currin
Nos son muchos los movimientos terroristas que alcanzan sus fines estratégicos. Uno de ellos fue precisamente aquel sobre el que el mediador internacional Brian Currin, promotor de la declaración de Ayete, tiene más experiencia, el del African National Congress, que puso contra las cuerdas al régimen de apartheid de África del Sur. En un artículo publicado recientemente en Le Monde Diplomatique, Currin afirma que los asesinatos de etarras por parte de "grupos paramilitares y las fuerzas de seguridad", así como los maltratos recibidos con ocasión de su detención "contribuyeron a radicalizar a los jóvenes nacionalistas vascos". Esas afirmaciones pasan por alto que los delitos del GAL fueron juzgados y sus autores condenados, así como el hecho de que la muerte de etarras por acciones de la policía se han producido, al menos en los últimos dos decenios, por enfrentamientos armados legítimamente sostenidos por las fuerzas del orden, y no por ninguna acción extra-legal de esas fuerzas. En cuanto a los maltratos supuestamente recibidos por los jóvenes nacionalistas, el Sr. Currin debió ser más específico señalando los casos así reconocidos por la justicia.
El Sr. Currin se lamenta de la hostilidad que la intervención de su grupo suscita en España. "La única explicación - dice - es el temor a una democracia global en el País Vasco, en la cual participaría el conjunto de los nacionalistas favorables a la autodeterminación". Pasa por alto otra vez el Sr. Currin un hecho rotundo: que el Partido Nacionalista Vasco, que cuenta con una importante facción independentista, así como Euzko Alkartasuna, que últimamente abraza esa causa, están y han estado desde hace muchos años representados en todas las instituciones vascas, sin que se les pueda achacar (creo) violencia notoria, excepto algunos episodios de colaboración en cosas menores.
La desconfianza del Sr. Currin respecto de la legitimidad del gobierno español para mantener las posturas que ha mantenido en el combate contra ETA, queda expresada claramente en esta frase de su artículo: "Puede temerse que una vez desaparecida (ETA) el gobierno español entre en un punto muerto sobre los aspectos políticos del conflicto para proclamar su victoria en la lucha contra el terrorismo (cursiva de Currin)". Haría mal el gobierno español en proclamar su victoria sobre ETA si no se desarman todas las otras formas de coacción practicadas por el abertzalismo, el cual retiene todo su potencial de violencia de baja intensidad (esperemos que al menos no sangrienta) que tuvo siempre, y que nadie ha pedido (ni la declaración de Ayete, ni el comunicado etarra) que se desmovilice.
Así que tenemos que la declaración ha sido promovida y en parte inspirada por una persona con opiniones sesgadas bajo algunos aspectos esenciales, lo cual puede explicar los silencios sonoros que contiene; y que el comunicado promete el desarme de sólo una parte del poder de coacción de que ha venido gozando ETA hasta ahora, ya que no hace una apelación a su "audiencia" a que conviva pacíficamente con las otras fuerzas presentes en la vida vasca y abandone los métodos practicados durante cuarenta años, y que han obligado a las fuerzas políticas vascas no independentistas a actuar con un brazo atado a la espalda. Esas fuerzas siguen ahí, y el fiel de la balanza de cualquier consulta popular puede ser fácilmente manipulado por las acciones de la calle borroka y otras formas habituales de violencia. Esta debe ser una inquietud fundamental de las fuerzas no nacionalistas que entren en cualquier diálogo político con los que han acompañado al llamado Movimiento Vasco de Liberación Nacional.

Lo que dice y lo que no dice el comunicado de ETA

La organización terrorista muestra semillas de polarización
Publicado el 21 de octubre 2011 en Capital Madrid

Antonio Sánchez-Gijón.– Veamos lo que dice y deja de decir el comunicado emitido ayer por la banda terrorista ETA. 1) Declara el cese definitivo de su actividad armada. 2) No anuncia su desarme ni se disuelve. 3) Da por supuesto que existe una entidad que se llama Euskal Herría 4) La organización todavía armada sigue intimidando a la sociedad española: anuncia la continuación de la "lucha de la ciudadanía vasca". 5) Avisa de que gracias a los años de lucha "ha acumulado la experiencia y fuerza necesaria para afrontar este camino, y tiene también la determinación de hacerlo". Recuérdese de dónde venía su fuerza: de su capacidad de hacer correr la sangre. 6) ETA insta a los gobiernos de España y Francia a "abrir un proceso de diálogo directo". 7) Como antes ha partido de la premisa de que Euskal Herría existe, se entiende que el diálogo ha de ser entre los representantes de Euskal Herría y los de los gobiernos de Francia y España. 8) ETA no aclara a qué debe ceñirse el proceso de diálogo; sólo habla de "la resolución de las consecuencias del conflicto". 9) Estas últimas palabras no definen las consecuencias del conflicto. ¿Pueden ser los presos de ETA, las compensaciones a las víctimas, la polarización de la sociedad, la alienación a que ha sido sometida la población no nacionalista del País vasco, o el retorno de los vascos expulsados u obligados a exiliarse en el resto de España?
Sentadas estas premisas e interrogantes abiertas por el comunicado, retrocedamos a la declaración de Ayete, que se supone contiene "los ingredientes para una solución integral del conflicto y cuenta con el apoyo de amplios sectores de la sociedad vasca y de la comunidad internacional".
La declaración de los "Seis de Ayete" (que no de la "comunidad internacional") es tan sucinta que uno está obligado a suponer lo que han querido decir. Es una declaración ambigua. Debe reconocerse, sin embargo, que la ambigüedad es el aceite que permite mantener rodando el motor de cualquier negociación.
Desde esta columna suponemos que lo que han querido decir los de Ayete se reduce a estos puntos.
1) ETA debe anunciar el "cese definitivo de la actividad armada" (punto 1), pero no se le exige que se disuelva ni que se desarme.
2) Una vez hecha esa declaración, los gobiernos de España y Francia deben aceptar abrir conversaciones "para tratar exclusivamente (de) las consecuencias del conflicto" (punto 2), lo cual debe entenderse como que estas conversaciones se ocuparán sólo de la suerte de los presos, de los refugiados o perseguidos por la justicia, y cosas de ese estilo, propias de un alto el fuego, en terminología militar.
3) Hay víctimas de los dos lados que merecen reconocimiento y compensaciones (punto 3). Suponemos que se refieren sólo a las víctimas inocentes y a los etarras muertos o heridos durante la lucha de ETA contra los gobiernos pre-democráticos, porque cuesta imaginar que los de Ayete quieran compensar a los autores de los crímenes cometidos desde que España contó con un régimen de libertades y un estado de derecho y democrático.
4) Los "actores no violentos y los representantes políticos" deberán reunirse para tratar de "cuestiones políticas así como otras relacionadas al respecto, con consulta a la ciudadanía" (punto 4). Traducción: se debe articular constitucionalmente el derecho a la autodeterminación y someter a referéndum la independencia del País Vasco.
Este planteamiento obedece a una nueva estrategia de ETA y de la izquierda abertzale que le da apoyo y seguimiento. Su estrategia consiste entrar en el juego político legal, sin deslegitimar un uso eventual de las armas.
Para empezar a desarrollar su estrategia ETA necesitaba presentarse como un agente racional del sistema internacional, como un portavoz de una parte del pueblo vasco: los independentistas. El padrinazgo del Grupo de Ayete a un plan neutro de acciones destinadas a una consulta popular le da a ETA esa capacidad de personación en el llamado conflicto vasco.
El Grupo de Ayete, por su parte, extiende un aval de que esta vez ETA no va a romper su tregua, como hizo en dos ocasiones anteriores (por lo menos): cuando en septiembre de 1998 anunció un alto el fuego que rompió en noviembre de 1999, y el de marzo de 2006, que rompió en diciembre. En el primero de estos dos casos, ETA dio a entender que había declarado el alto el fuego por la presión policial que sufría y por la necesidad de rearmarse.
La experiencia irlandesa
En las dos mesas previstas (la de "las consecuencias del conflicto" y la de los "representantes políticos") los independentistas vascos pretenderán elevar cualquier conversación a la categoría de encuentro entre un movimiento político que cuenta con una sección armada, con los representantes de dos estados soberanos, al objeto de que estos emitan una declaración como la anglo-irlandesa de diciembre de 1993, por la que la República de Irlanda y el Reino Unido relajaban su pretensión de soberanía sobre el Ulster o Irlanda del Norte, para dejar su destino a la voluntad de su población. Esta declaración condujo al acuerdo llamado del Viernes Santo (10 de octubre 1998), que comprendía el proceso de "devolución" de poderes a Irlanda del Norte, pero que dilataba el desarme del IRA y de las fuerzas paramilitares protestantes, y la reforma de la Royal Constabulary Force durante dos años más.
Es previsible que el temario político de tales negociaciones comprenda el derecho a la autodeterminación, tanto en el País Vasco español como en el francés, y la reivindicación histórica sobre Navarra como parte de Euskal Herría. Es precisamente en este constructo ideológico, Euskal Herría, donde el abertzalismo tiene un problema de comprensión de sí mismo. El abertzalismo parte de la convicción de que Euskal Herría ya existe, y que lo único que necesita es que se le reconozcan sus derechos. Pero Euskal Herría sólo puede existir por una convención política aprobada por un referéndum, y que esa entidad además reciba el reconocimiento de su condición de estado por parte de otros estados. Es ese tipo de convicción autista en la existencia de algo que justifica una causa, es decir, que existe lo que todavía no existe, de donde surge la coacción que los movimientos totalitarios ejercen sobre el entorno; los yihadistas de al-Qaida están convencidos de que existe una Umma o Comunidad de Creyentes oprimida por Occidente, que clama por ser liberada.
Las constituciones de España y Francia no reconocen el derecho de autodeterminación. Dada la débil cohesión nacional de España, ETA y el abertzalismo pueden soñar con doblegarla algún día para que reconozca ese derecho. Dada la fuerte cohesión nacional de Francia eso es casi ontológicamente imposible. En cuanto al reconocimiento por otros estados, es lo último que le falta a unos países sumidos en una crisis que previsiblemente durará muchos años.
Una previsible polarización
Suponiendo que, efectivamente, los partidos independentistas logren abrir una negociación política, ETA estará a la espera de los resultados sin dejar por ello de reclutar nuevos adheridos. Entre los movimientos terroristas se observa que cada cambio de fase estratégica se acompaña de una renovación de los cuadros y un esfuerzo de reclutamiento para una eventual acción armada, así como una intensificación de sus prácticas coactivas, y de sus acciones de movilización y polarización. La implantación de Bildu en las instituciones vascas provee al entorno de ETA de múltiples oportunidades de apoyo a la acción política, pacífica o coactiva. Lo que es más, el abertzalismo de izquierdas ("organización socialista revolucionaria") ve el proceso diseñado en Ayete como un estímulo para desplazar al burgués PNV como la fuerza hegemónica del soberanismo vasco, y le va a acusar de no haber buscado ni encontrado un apoyo internacional tan significativo y bien orquestado como el conseguido por ella.
En cuanto a los presos de ETA deseosos de reinserción, con la adopción por ETA y las fuerzas abertzales de la "vía pacífica", no sentirán ya la necesidad de arriesgarse al rechazo de los compañeros de armas por algo que de todos modos va a estar sobre la mesa de negociación. El rechazo de la violencia que algunos presos ya han expresado tendría entonces poca virtud operativa. Para contrarrestar este efecto disuasorio es preciso que el estado estimule y acelere una serie de beneficios de reinserción para los etarras no manchados de sangre y genuinamente comprometidos con la paz, al objeto de que no se debilite su espíritu de condena de la violencia por ellos ejercida en el pasado.
En todo caso, la estrategia de ETA sólo tendrá virtualidad si se acepta la lógica del Grupo de Ayete: que sólo la negociación de sus condiciones puede conducir a la paz. El problema es que ETA y el abertzalismo no han declarado nunca su disposición a renunciar al sueño de Euskal Herría si un hipotético ejercicio de autodeterminación rechaza su pretensión.
Pero es precisamente en este último punto, en el del supuesto ejercicio de autodeterminación, donde los españoles que no creen que el del País Vasco sea un caso de esa naturaleza, deberían poner el mayor celo. Una Euzkadi unida a España es una entidad tan firme como una España unida a Europa. Como cosas que ya existen y que no pueden ser pensadas de otra forma sino unidas.

Braubach y Rodas, dos polos de la crisis europea

Modesto intento de elevar unas anécdotas a categoría económica
Publicado eñ 17 de octubre 2011 en Capital Madrid

Antonio Sánchez-Gijón.– Es raro que un periodista que no es reportero de actualidad ni corresponsal de guerra pueda aportar experiencias personales no profesionales que, sin abandonar su carácter anecdótico, puedan ser elevadas a la categoría de materia de información. Creo tener un par de ellas; ambas han sido puestas en valor por la crisis fiscal, financiera y política que sacude Europa. De otro modo yacerían en el fondo del baúl como cosas singulares pero insignificantes. Se trata de dos experiencias vividas de modo radicalmente distinto en Alemania y en Grecia. Desde hace muchos años asisto a principios del otoño a la reunión anual del llamado Consejo Científico de Europa Nostra.
Como es sabido, Europa Nostra es la institución del Consejo de Europa dedicada a la protección del patrimonio histórico y monumental europeo por medio de la legislación pertinente. El Consejo Científico (al que los miembros llamamos modestamente Comité Científico), por extraños giros de la historia de las instituciones voluntarias europeas sólo se ocupa del patrimonio castellológico, con gran disgusto del Consejo de Europa Nostra, que nos acusa de particularismo y reduccionismo, por atribuirnos un título genérico para un aspecto particular del patrimonio.
El Comité Científico está formado principalmente por arquitectos, historiadores, arqueólogos, etc., y algún que otro escritorcillo como yo. El Consejo de Europa Nostra ha llevado siempre una batalla sorda contra el Comité, pretendiendo que nos abramos a todas las otras ramas del patrimonio europeo, pero en el Comité creemos que el nuestro es un grupo ya formado, articulado, especializado, con experiencia y actividad de casi sesenta años, y que abrirlo a otras ramas del patrimonio sería disolver su cohesión y su experiencia.
Si hubiera otros grupos, tan preocupados como nosotros por otras ramas del patrimonio (por las catedrales, por ejemplo, o por el arte rupestre, o los museos, o los jardines), ya se habrían formado. Y como estoy seguro de que en Europa hay grupos dedicados a todos esos tipos de patrimonio, sin estar integrados en la estructura de Europa Nostra, creo que es esta última institución la que debe actualizarse y democratizarse, porque siempre ha estado bajo el alto patrocinio de miembros de la realeza europea que, como no podía ser  de otra forma, por constituir para ellos una carga de representación institucional, tomaban su misión con un punto de generoso diletantismo. Cuando lo que necesita el patrimonio monumental europeo es dinero y planes técnicos de conservación, que es precisamente sobre lo que trabajan la mayoría de los miembros del Comité Científico.  Pero vayamos a las anécdotas que espero elevar a  categoría.
La actividad estrella del Comité Científico es su reunión anual, que suele durar de cinco a siete días, y se celebra en algún país cuyas autoridades u organizaciones particulares ofrecen hospitalidad. El presidente del Comité, Gianni Perbellini, arquitecto de Verona, y su mano derecha Ioanna Steriotou, arquitecta y profesora en Salónica, logran milagrosamente levantar los fondos necesarios para que nos reunamos, presentemos nuestras ponencias, recogerlas  y editarlas en un boletín anual, que constituye la verdadera memoria histórica de los castillos europeos.
En 2005 nos reunimos en Braubach, un pequeño pueblo de Renania-Palatinado, a orillas del Rhin, en un magnífico castillo reformado y conservado por una sociedad local. Nos alojaron en pensiones modestas, nos dieron comidas frugales, debíamos pagar nuestra cerveza o vino, y como cumplido nos dieron una cena medieval en el castillo y una magnífica excursión por los castillos del Rhin vecinos a Braubach.
En el 2009 celebramos la reunión en Rodas, la magnífica ciudad fortaleza de la orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Éramos huéspedes del ayuntamiento: hotel de lujo, y visitas guiadas por los castillos de la isla, más un viaje por mar a otra isla de cuyo nombre no me acuerdo. Lo que contemplamos desde el autocar en Rodas fue desolador: centenares de urbanizaciones a medio terminar e inactivas, naves de negocios a medio levantar, grúas paradas, el paisaje afeado quizás irremediablemente...
Sancho en la hora del yantar
Supongo que para levantarnos el ánimo y convencernos de que lo que habíamos visto era sólo una crisis pasajera, el ayuntamiento nos dio una cena en un gran restaurante, con vocalista y todo. Nuestro grupo sería de unas veinticinco personas, pero allí había cubiertos para el triple por lo menos. Empezaron a servirnos: aperitivos de todo tipo, langosta, langostinos, quesos, jamones, luego los platos; uno de pescado, seguido de otro de otro pez, luego carne seguida de otra carne, todo con vinos blancos y tintos. En un momento determinado, todos las plazas no ocupadas del banquete empezaron a llenarse de gente, supongo que del pueblo. Y venga de nuevo otra ronda de platos para todos, nosotros incluidos, aunque ya no podíamos más. Carnes y pescados con otro guiso y de otra guisa. Luego los postres (¿tres, cuatro?) y los licores. Sólo faltó que nos dijeran como  el cocinero a Sancho: "Pues llevaos la cuchara y todo, que la riqueza y el contento de Camacho todo lo suple".
Los invitados genuinos (¿o éramos una excusa?) nos hacíamos guiños: ¿quién pagará esto? Estuvimos de acuerdo en que el banquetazo lo habían pagado los fondos de cohesión europea. No sé si es cierto. Seguro que no. Quizás el gobierno griego. Quizás aún peor, el propio ayuntamiento de Rodas, entregado a un exhibicionismo de esplendidez, para simular la bancarrota perceptible desde una ventana de autocar.
Es difícil no ver en Braubach y Rodas dos estilos culturales, dos modos opuestos de ser europeos. De un lado estirar los recursos, de otro tirar los recursos. Desde una perspectiva geocultural, un sólo modo de mirarse: de reojo, e insinuar juicios recelosos sobre el otro: qué tacaños, piensa el griego del alemán; qué manirrotos, piensa del alemán del griego. O quizás todo sea el autoengaño de que cada uno de nosotros los europeos poseemos un carácter acendrado, irremediable, con consistencia ontológica: los alemanes ahorrativos y trabajadores, los mediterráneos vitales y dadivosos.
La crisis europea nos hace mirarnos con ojos o anteojeras culturales: es Durán y Lleida hablando de los andaluces que se gastan el PER en los bares, soy yo mismo que trato de entender la crisis en clave de ágapes austeros o pantagruélicos. Este, desde luego, no es el modo de abordar los graves problemas de confianza y credibilidad que nos afectan.
Pero de alguna forma hay que contemplarlos, si queremos resolverlos. No podemos pasar por alto que Grecia y Alemania, y España y los otros países de la euro-zona, cada uno a su manera cultural particular, han contribuido a la crisis. En el caso de Grecia, son los 1,5 millones de trabajadores públicos en una población laboral de 4,4 millones, o las setenta corporaciones profesionales de todo tipo que cierran el paso a la competencia, y protegen los intereses de sus clanes, o las trece mil piscinas particulares no declaradas al fisco en la ciudad de Atenas, o el haber perdido la tradición griega de industria naval a favor de otras razas que trabajan por menos, o la más baja tasa de impuestos de la eurozona, o el 25% del PIB atribuido a la economía sumergida.
Y qué decir de Alemania, el Pepito Grillo de nuestros días, que supo hacer compatible su deseo y necesidad de anclar al país fuertemente en Europa con la necesidad que tenían los otros dieciséis del euro de contar con un liderazgo económico fuerte y una solvencia fiscal a toda prueba, que no tardó Berlín en debilitarla al saltarse, antes de que estallase la crisis, los límites del pacto de estabilidad en cuanto a déficit fiscal y deuda pública.
Así que sí, la cultura debe entrar como input en los cálculos económicos. Y es mejor que lo reconozcamos nosotros mismos y enmendemos algunos de nuestros peores hábitos, antes de que los otros nos saquen los colores.