sábado, 12 de noviembre de 2011

Optimismo europeísta en el programa electoral del PP

Mariano Rajoy ofrece pocas novedades en política exterior
Publicado el jueves 3 de noviembre de 2011

Antonio Sánchez-Gijón.– De todo el programa electoral del Partido Popular presentaré sólo aquellos puntos que a mi entender tienen que ver con la posición internacional de España. Me referiré principalmente a los referentes a su política exterior, su seguridad interna y externa y la consiguiente política de defensa, así como a factores de orden educativo que tienen una incidencia directa sobre la capacidad de España para proyectarse al exterior. Reduciré  mis comentarios al mínimo. El documento está permeado de espíritu europeísta, el cual irradia sobre todas las áreas del programa. Las fuentes de este europeísmo están enraizadas en la conciencia nacional. "Haremos de la política hacia la Unión Europea la prioridad de nuestra acción exterior, que seguirá basada en el gran consenso nacional que siempre ha inspirado el proyecto de nuestro país".
En contraste con el espíritu decaído con que los españoles estamos afrontando nuestros problemas con la eurozona, al constatar que no controlamos  los resortes de nuestra seguridad económica, el programa afirma que "España es uno de los países clave de la Unión Europea". Pronto se dará cuenta el nuevo gobierno de que hoy sólo hay dos países claves: Francia y Alemania, y mañana puede que sólo quede uno de ellos.
El programa se compromete "con un euro estable, base de crecimiento y de estabilidad económica e institucional". Ojalá sea posible hacer compatible en estos tiempos la estabilidad del euro con el crecimiento económico. La tesis está sufriendo los embates de la realidad.
El programa nos ofrece enseguida una muestra de disciplina bancaria europea: "Fomentaremos la creación de una capacidad efectiva de supervisión y de garantía de depósitos común en la eurozona".
También sale en defensa de los intereses españoles para beneficiarse  de los recursos financieros de la Unión, en momentos en que España, debido a su grado de desarrollo, recibe menos fondos comunitarios: el PP promoverá la suficiencia de recursos de la Unión, lo que "debe conllevar un periodo transitorio para las regiones que salen de los objetivos de convergencia". El apoyo, sin embargo, debe mantenerse en cuanto a I+D+i, educación e infraestructura.
En cuanto a la ampliación de la Unión, el programa sólo expresa apoyo a la integración de Croacia, aunque aboga por la continuación de las negociaciones con Islandia y Turquía.
En la parte del programa dedicada a la educación hay un punto que tiene clara proyección internacional. Se trata del que dice: "Promoveremos el bilingüismo español-inglés en todo el sistema educativo". Esta lección a los otros podrían habérsela aplicado nuestros políticos, sobre todo los del gobierno, a sí mismos hace ya mucho tiempo. Es penoso ver en TV a nuestros primeros responsables políticos balbuciendo impromptu sencillas frasecitas corteses con sus colegas, con un intérprete al lado celosamente esquinado por la cámara.
Este no es el modo europeo de hacer las cosas en nuestros días. Lo que era en el siglo XIX el francés en la diplomacia y la política europeas hoy lo es el inglés en la escena mundial.  No se puede ser un agente activo e influyente en el mundo si no se comunica uno de tú a tú con primeros ministros y ministros. Aparte de otras deficiencias educativas en muchos de nuestros políticos, ésta es una de las más lesivas, puesto que resta flexibilidad, ductilidad y calor a las relaciones interpersonales de aquellos que hablan en nombre de sus gobiernos.
Para continuar con el programa, el PP nos promete que "reforzaremos la presencia española en Brasil, México, China, India, Rusia, así como en el resto de países emergentes". Esto de poner a China y Rusia entre los países emergentes es un tópico carente de sentido y de finura de análisis. Brasil y México pueden haber emergido a la gran escena mundial recientemente, pero desde luego China y Rusia, y también India, no entraron en ella ayer precisamente.
Es posible que este error de perspectiva pueda ser corregido cuando se celebre "un debate anual en las Cortes sobre la estrategia española de política exterior", como se compromete el PP a "impulsar".
Muy oportuno es el "Compromiso activo de ayuda a la consolidación de la democracia en el Mediterráneo, en línea con la renovada política de vecindad". Una alusión a la urgencia de hacerlo en Túnez y Libia hubiera sido oportuna. Esperemos que el PP lo cumpla de inmediato.
Seguridad y defensa
Esta acción sobre los países del norte de África es tanto más urgente cuanto el propio programa reconoce que "las sociedades occidentales estamos amenazadas por el terrorismo yihadista que trata de imponer sus objetivos totalitarios", con "su extensión al norte de África".
El PP parece querer comprometerse firmemente en el sostenimiento de la lucha contra ETA en los términos pre-declaración etarra. La banda no ha anunciado su disolución, dice el programa, y su sola existencia "es intimidatoria y amenazante". Esto parece claro: ETA y el entorno que ETA orquesta habrán renunciado al tiro en la nuca y a la extorsión monetaria, pero desde luego no lo han hecho a todas sus otras formas de coacción y amenaza.
La entusiasta adhesión del PP a la causa europea se coloca, según el programa, en el marco del atlantismo, al que califica como "una comunidad fundamental de valores y prosperidad compartida, imprescindible para que Europa pueda tener un papel importante en el mundo".
Por lo tanto, "Tendremos un papel activo en la OTAN, estaremos abiertos a su ampliación estratégica y a la incorporación de nuevos socios. Reforzaremos el diálogo mediterráneo de la OTAN para favorecer la estabilidad en el norte de África. Impulsaremos la cooperación entre la Unión Europea y la OTAN".
Establecido ese nexo fundamental y central, el programa del PP también hace pleitesía a la conexión europea: "Impulsaremos la Política Común de Seguridad y Defensa, así como la agencia europea de Defensa"
Por último, el PP nos anuncia "la revisión estratégica de la defensa para que las actuaciones que España debe realizar en su seguridad y defensa se adecúen a los nuevos retos a los que nos enfrentamos".
En resumen, el programa del PP contiene (junto a otras muchas cosas de las que no me he ocupado) una promesa de trabajar por la mayor integración de España en las grandes instituciones occidentales y darle un mayor protagonismo internacional. Creo que ni el partido socialista tendría mucho que decir en contra de todo lo que dice el PP. Si acaso, el PSOE modularía la cuestión de ETA de una forma más favorable a su tesis de que el cese definitivo de la violencia marca un tiempo nuevo.

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