sábado, 12 de noviembre de 2011

A la crisis económica europea se une el peligro nuclear iraní

Publicado el viernes 11 de noviembre de 2011 en Capital Madrid

Antonio Sánchez-Gijón.– Francia, que en marzo de este año desencadenó la ofensiva diplomática que llevó a una coalición de estados bajo la égida de la OTAN a derribar a Gadafi, ha pronunciado la primera advertencia  a Irán después de las revelaciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica, en su informe del martes 8 de noviembre, sobre la carrera del país de los ayatolás hacia el arma nuclear. "No podemos aceptar esta situación, ya que constituye una amenaza", dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé. El presidente Sarkozy quiere convocar una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que ordene "duras sanciones que impidan a Irán obtener recursos que le permitan seguir sus actividades, en violación de las reglas internacionales".
Estas palabras se añaden a la alarma causada por la revelación de que el gobierno de Israel está preparando un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes, hecha por el ex jefe de los servicios de inteligencia de Israel, Meir Dagan, más la confirmación de que la aviación israelí ha realizado maniobras de ataques a larga distancia desde una base en Cerdeña, y aparentes movimientos de fuerzas navales y aéreas de Gran Bretaña en la zona. El Reino Unido posee una importante base militar en Chipre. Todo hace preguntarse: ¿se está abriendo camino la opción militar para frenar el desarrollo nuclear iraní?
Todos estos indicios deben verse en contraste con la desconfianza personal del presidente Sarkozy respecto del primer ministro israelí, puesta en evidencia cuando confidencialmente le decía al presidente Obama, en su reciente encuentro en Cannes, que consideraba a Netanyahu un "mentiroso". Es más, la reciente aprobación por Francia del ingreso de Palestina en la UNESCO ha sido considerada en Israel como un acto hostil. Parece, pues, que dos de los vectores necesarios para cualquier acción armada en torno a esta cuestión, el diplomático de Francia y el militar de Israel, no están coordinados. Por otra parte, es evidente para todos que lo último que necesita Europa, en la coyuntura económica y política por la que está pasando, es un conflicto armado de rango mayor.
Así que, aunque la situación sea, como dice Juppé, "inaceptable", habrá que atenerse al estrecho margen diplomático que deja el informe del OIEA. Esto es lo que parece sugerir el ministro de Defensa, Gerard Lonquet, quien al conocer el informe ("una fuente de preocupación"), pidió que se adoptasen sanciones más fuertes contra Irán. Pero antes de meternos en el historial de las sanciones, resumamos el contenido del informe del OIEA.
Irán está llevando a cabo actividades "pertinentes al desarrollo de un ingenio nuclear explosivo". Estas actividades no pueden ser confundidas con investigaciones o desarrollos nucleares destinados a otros fines (pacíficos). Del listado de actividades contenido en el informe se deduce que el esfuerzo iraní se concentra en esta fase en la fabricación de los mecanismos desencadenantes de una explosión nuclear, como son los explosivos convencionales que producen una alta energía que, concentrada sobre la cabeza de uranio, desencadena la reacción nuclear. Irán tiene planos para montar estas cabezas nucleares en un ingenio lanzado por misiles. Además, sigue el informe, Irán trabaja en un proyecto que le asegure el suministro de un uranio "adecuado sólo para su uso en un programa secreto de enriquecimiento". Irán ha recibido ayuda externa para llegar a este nivel de desarrollo nuclear, en contravención de las resoluciones de las Naciones Unidas.
Evidencia demostrada
El informe no dice que estas actividades, con ser de por sí ilegales, equivalgan todavía a una decisión ejecutiva de fabricar un arma nuclear. Así lo piensa también un antiguo investigador del OIEA, David Albright, para quien la evidencia aportada por el informe sólo permite concluir que "Irán posee suficiente información para diseñar y producir un ingenio nuclear implosivo maniobrable", empleando uranio altamente enriquecido como núcleo fisible.
Según esa evolución, la preguntas que cabe hacer ahora es ésta: ¿posee Irán uranio enriquecido suficiente para fabricar las bombas, así como el diseño del mecanismo facilitador de la explosión nuclear, que es al parecer una media esfera metálica de muy complejas características?
Doce días críticos
La pregunta la responde un informe del Bipartisan Policy Center,  un ‘think tank' formado por distinguidos ex miembros del senado norteamericano, asesorado por expertos nucleares. Su informe se presta  a una secuencia de cálculos aritméticos.
En los seis primeros meses del 2011 Irán ha producido una media mensual de 105 kg. de uranio pobremente enriquecido (3,5%), lo que supone un 20% más que en el mismo periodo del 2010. Ahora cuenta con un stock de 3.000 kg. de uranio 3,5%.
Hacen falta 1.850 kg. de uranio 3,5% para fabricar 20 kg. de uranio 90%, el explosivo de categoría militar para una sola bomba. Por lo tanto Irán posee (hoy) uranio 3,5% suficiente para bomba y media aproximadamente.
Irán empezó en 2010 el enriquecimiento de uranio 3,5% a uranio 20%. Este último grado sirve para aplicaciones médicas.  Irán sólo tiene necesidad médica conocida de 7 kg. de ese tipo de uranio para todo un año, pero ya posee un stock de 50 kg., y sigue produciendo.
La pauta de visitas a Irán por parte de los inspectores del OIEA es una cada dos meses. Es obligación de Irán recibirlos, como país signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear. Por lo tanto, es de importancia crítica que los inspectores puedan detectar si un país está a horas o días de montar un arma nuclear a partir del material del que dispone. Entonces la cuestión se convierte en ésta: cuánto tiempo es necesario para convertir uranio 20% en uranio 90%.
El informe que nos ocupa dice que entre uranio 3,5% y uranio 90% hay un proceso que dura 62 días. Pero ocurre que el salto entre 3,5% y 20% es el que consume más tiempo, 80%, y el tramo entre 20% y 90% sólo requiere el 20% del tiempo total ya mencionado. Por tanto, alcanzar uranio grado militar desde uranio 20% sólo requiere 12,4 días. Es decir, que cuando los inspectores vuelvan dos meses después podrán ser invitados a visitar a la "criatura", que haría de Irán la octava potencia nuclear del mundo, y la primera en haber violado el TNPN (recuérdese, ninguna de las otras potencias nucleares suscribió la renuncia al armamento nuclear, Irán sí).
Ya se ha dicho antes que las condiciones diplomáticas, políticas y  económicas son poco favorables para que el mundo occidental absorba el shock de un ataque de cualquier naturaleza contra Irán, menos uno conducido por Occidente. Por lo tanto, habría que conducir la mirada a la política seguida hasta ahora: las presiones sobre Irán por medio de un régimen de sanciones.
Irán viene sufriendo sanciones de todo tipo por parte de Estados Unidos desde el día en que sus turbas ocuparon su embajada en Teherán, en 1979. Las primeras sanciones impuestas por motivos de su programa nuclear fueron por resolución 1737 del Consejo de Seguridad, de diciembre de 2005, seguidas de cuatro más. La 1929, de junio del 2010 obliga a las Naciones Unidas a tomar medidas contra las actividades económicas sospechosas de contribuir a la financiación del programa nuclear, y limitar la transferencia de tecnología de uso civil que pueda ser aplicada a la industria nuclear, como es gran parte del equipamiento de la industria del petróleo. Los países occidentales hacen la lectura más restrictiva de esas sanciones, no así Rusia y China. Sanciones particulares de los Estados Unidos se extienden a los refinos de petróleo y transacciones financieras, así como a la empresa estatal de navegación Iran Shipping Line, y la empresa portuaria Tidewater Ports, gerenciada por los guardianes de la revolución. Las sanciones que más "muerden" a Irán son las que restringen los movimientos bancarios, pues afectan a las cuentas del gobierno y de la burguesía nacional que apoya al régimen.
Irán insiste en que no suspenderá sus actividades nucleares mientras esté sometido a sanciones. Esta es una excusa vieja, poco convincente. Aunque Irán tiene dificultades con mucho de su equipamiento nuclear, cuenta con la asidua asistencia de Corea del Norte, Pakistán y un físico nuclear ruso, Viacheslav Danilenko, que trabaja para los iraníes desde los 90.
Resumen de todo lo dicho: si el último informe del OIEA no convence a Rusia y China de que el programa nuclear de Irán está fuera de control y que deben apoyar nuevas sanciones (lo que es poco probable) o, por el contrario, están convencidos de que un Irán nuclear no es adverso a sus intereses (lo que no es descartable), no quedaría a las potencias occidentales más que un régimen de sanciones altamente coactivo (un bloqueo comercial, por ejemplo), o un cierre del estrecho de Ormuz a su navegación. Todavía no sería un ataque militar, pero se le parecería mucho.
Y siempre tendremos las advertencias de Netanyahu, que a lo mejor no están dirigidas tanto a Irán como a un Occidente excesivamente cauteloso, a su parecer. Veremos.

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