Occidente y el yihadismo
enfrentados sobre Mali
Una explicación de la retirada
súbita de los cooperantes españoles Publicado el 30 de julio de 2012 en Capital Madrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– La decisión del gobierno español de retirar todos los cooperantes españoles que trabajan en la zona de Tinduf, Argelia suroccidental, en favor de los refugiados originarios del Sáhara Occidental, es uno de los indicios que anuncian una gran ofensiva puesta en marcha por Francia y algunos países de África occidental, con el apoyo de los Estados Unidos y España, y que previsiblemente enfrentará fuerzas opuestas a lo largo y ancho del Sáhara, y con su epicentro en el norte de Mali.
La retirada de los cooperantes obedece a que se espera
que dentro de días o semanas se produzcan a lo ancho y largo del Sáhara y el
Sahel, como respuesta a la iniciativa occidental, movilizaciones de diversos
grupos rebeldes, la mayor parte de ellos salafistas yihadistas, que hasta ahora
han tenido como una de sus fuentes de financiación los rescates de europeos
secuestrados. Se especula que la liberación de los dos cooperantes españoles
llegados ayer a la base de Torrejón le ha reportado al movimiento que los secuestró
más de diez millones de euros, aparte de la liberación de dos yihadistas
prisioneros en Mauritania. El ministro de Exteriores, Sr. García-Margallo, fue
específico este último sábado: España apoyará el despliegue en Mali de una
fuerza militar de la Unión Africana y la Comunidad Económica de Estados del
África Occidental (CEDEAO).
Esta intervención se ha ultimado en los últimos días
en París, entre el presidente Hollande, y el de Costa de Marfil,
AlassaneOuattara, presidente temporal de la CEDEAO. El objetivo parece ser la
activación de una fuerza africana de 3.000 soldados, con el apoyo militar de
los países occidentales. El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius,
viajó esta pasada semana a Níger, Burkina Faso, Senegal y Chad, con el fin aparente
de ayudar a coordinar las acciones militares y diplomáticas necesarias. El
objetivo declarado es la restauración de la integridad territorial de Mali, y
la reposición de su presidente, DioncoundaTraoré, que fue depuesto por un golpe
militar el pasado marzo. Aprovechando el golpe, un movimiento secesionista
declaró la independencia de Mali del Norte, pero pronto se vio sobrepasado y
marginado por una serie de movimientos salafistas y yihadistas, movilizados o
inspirados por al-Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), el grupo militante y
terrorista activo en el norte de Argelia.
Desde el punto de vista diplomático, la iniciativa
occidental-africana toma pie en la resolución unánime (2056) del Consejo de
Seguridad de la ONU, votada el 5 de julio, preparatoria de un informe que será
elevado por el secretario general de la organización al Consejo de Seguridad,
el cual seguramente aprobará de inmediato la resolución para la formación de
una fuerza internacional que defienda el gobierno legítimo de Mali y restablezca
la unidad territorial. Para el logro del primero de esos fines regresó este
viernes pasado a Bamako el depuesto presidente, DioncoundaTraoré, quien había
resultado herido en un ataque con arma contundente durante el golpe de estado,
y que se hallaba hospitalizado en París. Un gran vacío geopolítico
Vasto espacio geopolitico
Desde el punto de vista geopolítico, la iniciativa es
el primer paso de una serie de maniobras con el fin de contener la expansión
del yihadismo en África sahariana; esas maniobras tienen un componente militar
importante. La región en que ese movimiento religioso y terrorista viene
expandiéndose tiene algunos millones de kilómetros cuadrados, y cubre varios
países, todos débiles, inestables e indefensos. Una conjunción de factores ha permitido
al salafismo terrorista intentar dominar ese vasto espacio geopolítico.
El primero de ellos es la pérdida del padrinazgo que
sobre ciertas tribus tuaregs ejercía el presidente de Libia, coronel Gadafi,
muerto el pasado año en el curso de una cacería humana. Muchos guerreros
tuaregs formaban parte de, o estaban afiliados a, las fuerzas armadas
gadafistas. Concurrente con este factor fue el saqueo de los depósitos de armas
del régimen libio, y la puesta en circulación de modernos medios de combate entre
tribus hasta entonces muy pobremente armadas.
El segundo factor es el desencadenamiento de
oportunidades políticas y militares, creadas por el golpe de estado de marzo,
llevado a cabo por parte del ejército, que fue aprovechado por los
independentistas de Mali del Norte, la patria de los tuaregs que da nombre a su
Movimiento de Liberación Nacional (de Azawad, MLNA). Este movimiento de
orientación secular no ha sido capaz de controlar el inmenso territorio que
reclamaba. Dentro de él se encontraban ya operando las fuerzas yihadistas de
Ansar Eddine (AE), que se hicieron conTimbuctú, donde destruyeron valiosos
monumentos culturales y religiosos, y el Movimiento para la Unidad y la Yihad
en África Occidental (MUYAO), basado en la región suroriental de Azawad,
provincia de Gao. Aunque AE mantiene estrechas relaciones con al-Qaida en el
Magreb, y Muyao se separó de esta organización no hace mucho, los dos
movimientos malienses lanzaron un comunicado conjunto, a finales de junio, de
advertencia contra cualquier intervención extranjera. Cada uno de esos grupos
está recibiendo voluntarios procedentes de Arabia Saudí, Pakistán, Senegal,
Nigeria, etc.
Todo movimiento revolucionario necesita dinero,
espacio operativo y armas. AE se había especializado en obtener dinero a través
del secuestro y el tráfico de ilícitos de todo tipo (drogas, emigrantes, etc.).
Su fundador, Iyad Ag Gali, es un aventurero que ha colaborado a veces con el
gobierno de Mali (ha llegado a tener funciones consulares en Arabia Saudí) y
otras lo ha atacado. Está especializado en la mediación para la liberación de
rehenes, esto es, en perpetrar y resolver secuestros. Su última encarnación es
la de apóstol de la yihad, y aliado de AQIM. Esta alianza venía urgida por la
oportunidad creada casi simultáneamente por el vacío político de un vasto
espacio territorial (debido al débil golpe militar en la capital, Bamako, y la
secesión del norte), y la llegada de grandes cantidades de armamento libio.
Pero posiblemente la mejor fuente de ingresos sea la colaboración
con los designios estratégicos de AQMI, que desea expandirse al sur de Argelia
y dispone de recursos donados por afines ideológicos de los reinos islamistas
de Oriente Medio. Es previsible que los secesionistas del MLNA,
paradójicamente, se verán forzados a colaborar con cualquier fuerza de
intervención que, después de afianzar el gobierno depuesto, se enfrente a AE y
MUYAO.
Occidente se prepara
El modo en que España pueda colaborar con las fuerzas
de la CEDEAO estará condicionado por las fuerzas occidentales en presencia. El
departamento de Estado de los Estados Unidos tiene sobre el terreno el Programa
de Entrenamiento y Ayuda para Operaciones en Contingencias, que proporciona lo
que dice su nombre, más armamento, medios de transmisión, vehículos, etc., y
prepara en operaciones especiales a fuerzas de diversos países. El programa más
completo se aplica en Mauritania, y se presta ayuda de ese tipo a Senegal,
Burkina Faso, Chad, Níger, Nigeria, etc. Todo ese despliegue colabora con, o
duplica, los recursos que Francia, tradicionalmente, tiene desplegados
permanentemente en la región, y que ahora le permiten tomar la iniciativa
diplomática.
Ahora que las misiones militares españolas se hallan
en un momento de transición (retirada parcial del Líbano, progresiva de
Afganistán), y sus fuerzas armadas se ven castigadas por severos recortes
presupuestarios, y preocupadas por la cambiante naturaleza del medio ambiente
geopolítico, puede que lo que está ocurriendo en África sahariana sea índice de
un desafío estratégico propio de nuestro tiempo, que hasta hoy ha sido
característico de Asia Central y Oriente Medio y que ahora, “como aquel que dice,
está a las puertas de casa”.
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