Apunta tímidas reformas y modos
autoritarios
Publicado el
jueves 25 de abril de 2013 en capitalmadrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– Nicolás Maduro, presidente de
Venezuela, se ha estrenado esta semana con su primer gabinete, que resulta ser
más "técnico" y algo menos ideologizado que los que solía nombrar su
antecesor en el cargo, Hugo Chávez. Maduro y los principales portavoces del
poder chavista no han abandonado aún el tono amenazante y ofensivo que adoptaron
como respuesta al cuestionamiento de los resultados electorales por parte del
candidato de la oposición, Henrique Capriles, y su consiguiente petición de que
la Comisión Electoral Nacional recontase los votos.
A principios de semana Maduro evocó la posibilidad de
que "estos fascistas" (Capriles y su equipo electoral) fueran
"capaces y... estar pensando eliminarme físicamente. No es ninguna
exageración, no es ningún extremismo", avisó el presidente.
El cambio en la composición del gabinete más favorablemente
acogido por las fuerzas económicas nacionales y del exterior ha sido el del
ministro de Finanzas, Nelson Merentes. Quizás no tanto por él mismo, sino por
la salida de su anterior titular, Jorge Giordani, totalmente alineado con las
líneas más socialistas del programa de Chávez y creador de un enrevesado
sistema de control de divisas que ha contribuido a dos devaluaciones seguidas,
a la escasez de moneda extranjera, y a un control de cambios que ha dejado a la
industria y al comercio sin las divisas necesarias para comprar los productos
de abastecimiento más básicos.
La reducción del circulante en el mercado paralelo fue
drástica cuando Giordani creó, hace seis meses, la Comisión Administrativa de
Divisas, Cadivi. Si en el primer trimestre de 2012 ese mercado tuvo un volumen
de $2.500 millones, en el mismo periodo del 2013 fue sólo de $638 millones.
Tan pronto como se supo que salía Giordani mejoró la
cotización del "bono soberano 2022", que pasó de 114,50 puntos a
118,73. JP Morgan y Barclays han expresado esperanzas de que el nombramiento de
Merentes anuncie un tratamiento menos ideologizado de los cambios, cuya
manipulación Chávez consentía para que sus programas sociales quedasen
protegidos contra las incidencias del mercado de divisas flotante.
La política monetaria, talón de Aquiles del sistema
Cualquier alivio por la salida de Giordani fue
neutralizado dos días después por el nombramiento de Edmée Betancourt como
presidenta del Banco Central de Venezuela. Hasta ahora ministra de Comercio,
Betancourt era parte necesaria en la implementación de los controles de cambio
de Giordani. Siguiendo el patrón del nuevo presidente, la gobernadora amenazó
en su toma de posesión al mercado cambiario paralelo: "El gobierno está
articulado totalmente para darle mucho más fuerte y con mucha más inclemencia,
y si quieren cosas más fuertes, más fuertes las van a tener".
Con unas reservas que no llegan a los $26.000 millones
(la mitad de las del Perú), el tesoro venezolano se enfrenta a una coyuntura
muy adversa: los precios del petróleo, la principal vía de ingresos del país,
están a la baja. La cotización del oro, que constituye el 73% del valor de las
reservas, está sujeta a la fuerte presión que sobre él ejerce siempre la
demanda china, hoy a la baja. El 15 de abril su cotización cayó nada menos que
un 9%.
Sube, sin embargo, el costo de los productos de
consumo. El economista Luis Vicente León explica a Últimas Noticias que en
cuatro meses el precio de los huevos ha subido 83%, el de jamón de pavo 68%, el
jamón de pierna 51% y la harina de trigo 21%.
Mientras la política económica puede registrar alguna
mejoría relativamente pronto, sobre todo si se flexibilizan los controles
burocráticos sobre las divisas, la economía no podrá recuperarse sino a través
de un drástico cambio de rumbo que ponga el ahorro, la reducción de programas
sociales, la inversión nacional y extranjera, y la renovación tecnológica en el
centro de las preocupaciones del gobierno. No parece, sin embargo, que se vayan
a cambiar los métodos autoritarios de gestión de los sectores económicos.
El martes de esta semana el gobierno militarizó el
servicio eléctrico nacional, y puso muchas de sus instalaciones bajo control de
los soldados durante 90 días. Las llamadas Fuerzas Armadas Bolivarianas no sólo
se encargarán de proteger las instalaciones, sino que, de acuerdo con el
decreto correspondiente, intervendrán en las operaciones del sistema eléctrico.
El decreto da a la compañía nacionalizada Corpoelec autorización para contratar
suministros de material y prestación de servicios, tanto a empresas nacionales
como extranjeras.
Por el tono de las críticas al estado del sistema
eléctrico por parte del nuevo ministro del ramo, Jesse Chacón, se deduce que el
régimen chavista fue absolutamente negligente, si no directamente responsable,
con el deterioro del sistema. Chacón denunció, en su toma de posesión, "un
déficit gigantesco entre costos e ingresos", así como a los "grandes
consumidores y grandes centro comerciales que tienen contratos leoninos con
Corpoelec, hechos por funcionarios que hacen negocios con ellos". El
sistema no puede funcionar, añadió, "si la gente no paga lo que está
consumiendo".
Corpoelec es el resultado de la fusión de catorce
compañías eléctricas, con la intención de constituir una gran corporación para
la producción y distribución de energía, y también para la producción de
material y equipos para la industria eléctrica. Sin embargo, las empresas, de
hecho no se han fusionado ni reestructurado, sino que yacen unas junto a otras
bajo un paraguas burocrático común.
Siguen las advertencias a la oposición
Pero con la militarización, el ministro no sólo trata
de hacer frente a la desastrosa calidad del servicio eléctrico. También envía
una advertencia a individuos y grupos sindicales que supuestamente estarían
dispuestos a cometer actos de sabotaje, o boicots. Los furibundos ataques de
Maduro a Capriles parecen indicar la voluntad de sembrar la alarma pública
contra las pretensiones del candidato declarado "perdedor" a que se
recuenten los resultados. Hay denuncias sobre una persecución deliberada contra
Capriles; una de ellas se refiere a la advertencia del gobierno a los pilotos y
compañías aéreas del departamento de Zulia de que no deben dejarse contratar
por Capriles y sus seguidores (El Universal, 24 de abril).
El clima político-social está lo suficientemente
cargado como para que el arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa hiciese el
último miércoles una llamada a parar de inmediato la persecución de
funcionarios simpatizantes de la oposición. El país está "sumamente
polarizado", advirtió, y en esas condiciones "no se puede pensar en
un diálogo con el país". Urosa denunció que en organismos del gobierno
"estén persiguiendo a los venezolanos que allí trabajan simplemente porque
hay una sospecha de que hayan votado por opción distinta a la del
gobierno". El cardenal recordó la muestra de "preocupación"
expresada recientemente por el papa Francisco sobre la situación en Venezuela.
Así pues, el estilo de gobernar, una vez pasada la
brutal campaña electoral, sigue siendo autoritario y agresivo, y el nuevo
ejecutivo sólo ofrece señales débiles de que se dispone a revisar algunos de
los métodos de gobierno que, bajo el chavismo, estaban llevando Venezuela al
desastre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario