sábado, 8 de junio de 2013

Los países bálticos viven su particular 'boom'


Mientras Europa del Sur y Francia se asoman o entran en recesión

Publicado el lunes 6 de mayo de 2013 en capitalmadrid.com

Antonio Sánchez-Gijón.– El 9 de mayo las instituciones de la Unión Europea entregarán el Premio Carlomagno a la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite. No se quiere premiar a una antigua comisaria de la Comisión, sino más bien a quien encarna el éxito de tres pequeños países del norte de Europa en su voluntad de salir de su profunda crisis económica, intento logrado en dos breves años. Mientras las poblaciones de la Europa del Mediterráneo y Francia están alzadas en armas contra las políticas de austeridad impuestas desde Bruselas y Francfort para salir del estancamiento y salvar el euro, dos de las naciones de la Europa del Báltico no ven la hora de entrar en la moneda común.

Los países bálticos pasaron el amargo expediente por el que está pasando el Sur, entre 2008 y 2010, sometiéndose a drásticos planes de austeridad fiscal. Hoy disfrutan de cuentas saneadas y economías en crecimiento, y ambicionan entrar en fases tecnológicamente avanzadas de la expansión industrial.

Dos nuevos candidatos al euro

Todo ello lo hicieron en un clima de relativa paz social y consenso, a pesar de que en un solo año (2009) efectuaron un ajuste fiscal medio del 9% del PIB. En Lituania, el mayor de los tres países, la caída fue del 15% en ese año. Letonia logró su completa rehabilitación fiscal en 2009. Estonia logró sus objetivos de estabilidad (inflación, deuda y déficit) tan rápidamente, que el 1 de enero de 2011 se convirtió en el miembro no. 17 de la Eurozona. Los reajustes han liberado un enorme potencial de crecimiento: los tres bálticos crecieron a tasas ligeramente superiores al cinco por ciento en 2011, y entre el 2,6 y el 2,8% en 2012, para seguir manteniendo el empuje en el 2013.

La política macroeconómica seguida por los tres fue exactamente la contraria a la que están siguiendo Grecia y España, de fuerte incremento de los impuestos, morosas reducciones del gasto fiscal e incipientes reformas estructurales. Sólo ahora, bajo intensa presión de Bruselas y después de duros choques con la realidad, el gobierno español nos anuncia la inminencia de un nuevo paquete de reformas.

La rapidez de los ajustes libró a los países bálticos de la formación de coaliciones contra la estabilidad fiscal, a diferencia de lo que hemos visto, una vez tras otra, en Grecia e Italia. Se trata de coaliciones que empiezan a formarse ahora en España, bajo la égida del partido socialista, la Junta de Andalucía, Izquierda Unida y el gobierno de la Generalidad catalana.

Letonia será pronto el miembro no. 18 de la Eurozona. Ya reúne todos los criterios para hacerlo, y es improbable cualquier veto por algún miembro del euro. Hace cuatro años el panorama era catastrófico; en 2009 su PIB se encogió un 20%. El desempleo alcanzó el 20%. Fue necesario un programa de rescate, aplicado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, que incluía una ayuda de €7.500 millones.

La banca sueca prestó su apoyo a la letona. La moneda nacional, el lat, sujetó su cotización al euro, y así pudo conservar la credibilidad durante el proceso de reformas. También ayudó a la recuperación el hecho de que la deuda era relativamente baja; 45% del PIB. El saneamiento de las finanzas permitió que el gobierno anunciara, a finales del 2012, que adelantaría el pago de un plazo del crédito otorgado por el FMI, por valor de €714 millones.

Aunque el desempleo sigue siendo muy alto, el primer ministro letón, Valdis Dombrovsky, se muestra exultante. Letonia ha ratificado el Pacto Fiscal y su economía tiene las miras puestas en la exportación. Dombrovsky da por seguro que Letonia ingresará en el euro en 2014. Sin embargo, el apoyo de la población a esta medida no está asegurado: se estima que sólo un tercio de la población se declara a favor. Ello se explica sin duda por el hecho de que la recuperación económica se ha conseguido a costa de un reajuste drástico de los salarios.

El ingreso en el euro podría ser sometido a referéndum. Por lo menos eso es lo que piensa el presidente del Tribunal Constitucional, Gunars Kutris. Gran parte de la oposición al euro procede de la población de origen ruso, que ve en la fuerte vocación europeísta del gobierno una voluntad de poner distancias con el pasado soviético y de reducir la fuerte influencia cultural y económica que Rusia ejerce todavía sobre Letonia.

Culturas cívica y educativa del Norte y del Sur

La misma fe en el euro del gobierno letón la comparte el lituano. Esa fe le condujo a un drástico plan de reajuste, que afectó al 12% del PIB en dos años. Los salarios de la administración fueron reducidos una media de 20% y las pensiones un 10%. "Nuestro reajuste - declaraba la presidenta Grybauskaite a Der Spiegel a finales de abril - fue mucho más profundo de lo que hoy vemos en Europa del Sur. Así pudimos tener crecimiento al cabo de dos años".

La Sra. Grybauskaite percibe la existencia de una brecha de cultura cívica entre el Norte y el Sur de Europa, que explica la diferencia en los ritmos de recuperación de las dos áreas geoeconómicas. "Las reformas podrían ser más rápidas en algunas otras partes. Hay diferencias de mentalidad y diferentes ideas sobre lo que es responsabilidad política en el Norte y en el Sur". Este es el tipo de pensamiento que en el Sur se atribuye generalmente a la canciller Merkel, pero que ésta no ha expresado nunca en términos tan descarnados.

Hay otra brecha más significativa si cabe, que es la de la educación. Lituania, Estonia y Letonia se encuentran los puestos 1, 4 y 6 respectivamente en el número de personas que lograron un grado de educación superior o media en 2012, mientras que Italia, España y Portugal se quedaban los puestos 24, 25 y 27, según la Eurostat Statistical Database.

Más atención a este tipo de comparaciones "odiosas" quizás ayudaría a contemplar los problemas de nuestra crisis particular con un poco menos de neurosis y un poco más de sobrio estoicismo y resolución. En el frio Báltico parece que algunos lo están consiguiendo.

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