sábado, 8 de junio de 2013

Alemania y Francia lanzan signos de impaciencia mutua


La presidencia de François Hollande cumple un año

Publicado el lunes 13 de mayo de 2013 en capitalmadrid.com

Antonio Sánchez-Gijón.– El miércoles día 15 comienza el año II de la presidencia de François Hollande. Después de "tomar tierra" durante un año, en el que ha comprobado la inviabilidad de muchas de sus políticas, sobre todo las ideadas para resistir al clima de austeridad y encogimiento que domina Europa bajo presión alemana, el presidente francés se encuentra enzarzado en una sorda guerra de reticencias con las políticas de la canciller Angela Merkel.

Reticencias sí, pero no enfados, ni mucho menos agravios. Celebrando el 8 de mayo el aniversario de la victoria sobre el régimen nazi junto con el presidente polaco, Hollande declaró que "hemos logrado la reconciliación, y por eso, lo que hoy debemos hacer es juntarnos en favor de una Europa que sea al mismo tiempo la del crecimiento y la del empleo"; lo que se logrará, añadió, "con un compromiso entre Francia y Alemania".

Entre las bases populares y políticas que dan apoyo al gobierno de Hollande las voces no son tan comedidas. El presidente de la Asamblea Nacional, el socialista Claude Bartolone, ha pedido nada menos que una "confrontación" con Berlín. Un reciente documento del partido socialista denunció "la egoísta intransigencia" del gobierno alemán. Tanta animosidad hay en el ambiente que el ministro de Exteriores de Hollande, Laurent Fabius, hubo de leer la cartilla a los exasperados: "Es legítimo mantener discusiones útiles con nuestro socio alemán, pero está fuera de lugar atacar a la jefa de un gobierno vecino y hacer como si Alemania fuera responsable de nuestra pérdida de competitividad y de todas nuestras dificultades".

Algunos alemanes tampoco se muerden la lengua. Uno de ellos (cómo no) es el gobernador del Bundesbank, Jens Weidmann, quien en la pasada semana declaró al diario regional WAZ: "Para recuperar la confianza no debemos solamente poner por escrito nuevas reglas y prometer que se cumplirán en el futuro; hace falta también concretarlas". Y a seguido vino el ataque a la política de Hollande: "Francia ha recurrido su déficit presupuestario, que será cercano al 4% este año e incluso aumentará en el próximo. Pero para mí, esto no son economías". Francia, recordó, debería jugar "el papel de modelo".

Se refería Weidmann a la ampliación del margen de déficit (que debía ser del 3% del PIB en este año), concedida recientemente por la Comisión Europea, y que deberá ser refrendada en Bruselas a final de mes por los jefes de gobierno. Sin ese nuevo margen, en opinión de Pierre Moscovici, ministro de Hacienda francés, Francia no podría recuperarse económicamente.

Casi simultáneamente el ministro francés de Asuntos Europeos, Thierry Repentin, expresó una idea totalmente contraria a la de Weidmann: "Rechazamos las políticas de austeridad, que por otra parte no tienen ninguna realidad en nuestro país".

La cesión a Francia, así como a otros países, entre ellos España, para que prolonguen su compromiso de déficit, debe verse en el contexto del temor de Alemania a que se forme una coalición de países endeudados que frustre o frene los proyectos alemanes para una unión fiscal bajo estrictas reglas de comportamiento presupuestario y saneamiento financiero. Mientras el electorado alemán perciba que la canciller sigue teniendo la vara alta en Europa a pesar de concesiones como aquélla, y que éstas sean interpretadas como el mínimo necesario para evitar una coalición adversa, la canciller tendrá posibilidades de ser reelegida en septiembre, ya que hoy las expectativas de voto para la coalición democristianos-socialcristianos están muy a la par con la socialdemócrata-partido Verde (41%/41% aproximadamente).

Crecimiento y planificación industrial

El gobierno presidido por Jean-Marc Ayrault ha lanzado dos iniciativas claramente vocadas al crecimiento. La primera, planeada con otros países del euro y de fuera del euro, fue el programa de inversiones de la Unión Europea, por €120.000 millones en el plazo 2014-2020. No se conoce un plan francés, tan definido para las reformas estructurales que deberían reforzar la competitividad de la economía.

La segunda iniciativa es más ambiciosa, y puramente francesa. Se trata del Pacto para la Competitividad de la Industria, preparado por el comisario para las Inversiones, Louis Gallois. El pacto parte de la constatación de que en diez años Francia ha perdido 750.000 empleos industriales, que en 2011 tuvo un déficit comercial de €70.000 millones y que la industria no tiene suficientes recursos que invertir en su propio crecimiento.

Ayrault llama expresamente a que en la formulación del pacto se produzca una "reflexión franco-alemana", y a él llama a las fuerzas sociales implicadas en la producción industrial. El documento se congratula de que, gracias a la influencia francesa, la Comisión Europea rescató en 2010 el concepto de "política industrial". El documento toma nota de que la industria europea ha visto reducirse su cuota en la economía común, desde un 19% en 2000 a 16% en 2011, y declara el propósito de que se recupere hasta el 20% en 2020.

El documento lleva la impronta de los típicos planes de desarrollo, y hace frecuentes llamamientos a la concertación con los diversos sectores de la producción industrial. Es notable el reconocimiento que hace de la superioridad del sistema alemán de desempleo a tiempo parcial, un sistema que, aunque es "más costoso en lo inmediato", preserva mejor las capacidades de la empresa industrial. El documento termina con una solemne invitación a promover un pacto social, figura ésta que tan agitados tiene a los partidos de la oposición en España, por no mencionar a los sindicatos oficialistas CC.OO y UGT.

Aunque España se ha beneficiado al mismo tiempo que Francia de la prolongación de los plazos de ajuste fiscal, su ulterior alineamiento con las políticas sociales de Hollande desvalorizaría la reforma laboral hecha en España, dado que Francia no ha llevado tan lejos la suya. Hollande declara frecuentemente su voluntad de realizar reformas sólo cuando encuentre el amplio consenso de los afectados.

Aunque el gobierno francés se propone reducir el déficit en €40.000 millones en su presupuesto del 2014, la hazaña la conseguirá principalmente por vía de impuestos, mientras que en España el mismo fin se logra con más impuestos y una dosis significativa de reducción del gasto.

Los mercados siguen favoreciendo a Francia con una prima de riesgo muy favorable respecto de la de España. Cuánto tiempo se mantendrá esa situación, depende en gran medida de las reacciones de Alemania a las políticas de Hollande. Hemos visto más arriba que voces alemanas muy poderosas exigen mucho más esfuerzo por parte de París. Si en algún momento Alemania exterioriza impaciencia con Francia, sin que una voz alemana acuda a dar bálsamo, se habrá acabado el recorrido "pasito a pasito" de Hollande. Eso puede ocurrir si la coalición CDU-CSU gana las elecciones en septiembre próximo.

 

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