Prepara una ley de amnistía para
repatriar capitales
Publicado el
jueves 16 de mayo de 2013 en capitalmadrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– Esta semana, la Comisión de
Economía del Senado argentino dio el primer paso legislativo para conceder
amnistía fiscal a los titulares de depósitos no autorizados de divisas,
colocados en el extranjero. Quienes repatríen su dinero evitarán sanciones administrativas
y multas, pero deberán invertir los capitales retornados en dos fondos
específicos. Uno de esos fondos, titulado Bono Argentino de Ahorro para el
Desarrollo Económico (Baade), se ha creado con el fin específico de invertir
los recursos en la industria energética, sedienta de capitales desde que los
inversores extranjeros perdieron su confianza en el gobierno, a raíz de la
irregular nacionalización de YPF-Repsol hace un año. A los "baade" se
les ha prometido un rendimiento del 4%.
El gobierno argentino se halla inmerso en una
frenética actividad de captación de divisas, que compensen las salidas a que se
ve obligado el Tesoro para mantener la actividad económica ordinaria. Esas
salidas han dejado las reservas en $39.104 millones, el nivel más bajo desde
hace seis años, según el diario La Nación.
El otro fondo, el Certificado de Depósito de Inversión
Inmobiliaria (Cedin), se propone animar el mercado de la vivienda. Quienes
adquieran cedins deberán invertirlos en ese sector económico.
La nueva ley quiere salir al paso de la fuerte huida
de capitales que se viene produciendo desde hace meses. Se estima que entre
enero y abril de este año han salido $6.000 millones. Huyen de una cotización
oficial del dólar ($1/pesos 5,23) claramente discordante con la del mercado
paralelo (hace una semana estaba a $1/ pesos 10,45). En los últimos días, sin
embargo, la cotización del peso ha mejorado ligeramente en el paralelo:
$1/pesos 9,20. Ello se ha debido a una presión directa de las autoridades sobre
los cambistas, que sin duda tendrá un efecto corto.
La ley de amnistía será llevada la semana próxima al
pleno del senado y se espera que sea promulgada antes de fin de mes. La
oposición ha visto en este proyecto la oportunidad de que el producto de
ciertas actividades criminales quede exento fiscalmente ante la ley. Es posible
que el proyecto aún pueda excluir a las personas incursas en causas penales.
Todo bajo control
La oposición al gobierno de la presidenta Cristina
Fernández de Kirchner expresó dudas de que la ley llegue a producir los
resultados que promete. Un antiguo gobernador del Banco Central, Javier
González Fraga, candidato a la vicepresidencia por los radicales en 2011, no
cree que la industria energética, que requiere planes de inversión a diez años
vista, pueda beneficiarse de un programa que sólo aportaría recursos, si todo
va bien, para tres años. Argentina está en un grave aprieto en lo que concierne
a su industria petrolífera. Poseedora de uno de los yacimientos con mayor
potencial en el mundo (Vaca Muerta), se ve impedida de explotarla después de la
expropiación de YPF-Repsol. Sólo una compañía se ha arriesgado a negociar
inversiones, mientras la producción de hidrocarburos cayó en el cuarto
trimestre del 2012 un 8%, según la secretaría de Energía.
Incapaz de financiarse con normalidad desde su crisis
de deuda de 2001-2002, el gobierno no para de crear mecanismos de control de
divisas. Éstas procedían hasta hace dos o tres años de dos fuentes principales:
la exportación de hidrocarburos y los inmensos recursos agrícolas del país.
Una política de precios internos bajos para los
combustibles, al objeto de satisfacer las necesidades de los sectores populares
que dan apoyo al gobierno, ha provocado que este "rubro" sea una
carga para el erario argentino, que debe reservar parte de sus divisas para
pagar importaciones de productos refinados.
La sed de divisas ha favorecido la orientación de la
agricultura a una de las "cash crops" habituales, concretamente la
soja, que aunque produce tensiones de desabastecimiento de otros productos
básicos, genera fuertes ingresos al Tesoro a través de una imposición
últimamente situada en torno al 30%. Por su parte, las exportaciones de trigo y
maíz se hallan sujetas a restricciones, al objeto de mantener suministrado a
bajo precio el mercado interno. Las exportaciones de trigo, por ejemplo, han
caído al nivel de hace treinta y cinco años, y las de carne se han reducido al
tamaño de las exportaciones de Uruguay o Nueva Zelanda.
El último sector incorporado al régimen del Registro
de Operaciones de Exportación es el lácteo. El diario La Nación insinúa la
existencia de una relación directa de esta medida de control con la reducción
de las exportaciones de lácteos en los dos primeros meses de este año (61.000
toneladas, 24% menos que en mismo periodo del año anterior).
No sólo la agricultura se ve sujeta al control
gubernamental de las divisas. A mediados del pasado año se introdujo la
"pesificación" de los contratos denominados en divisas extranjeras,
lo que significa que el gobierno las toma cuando paga el comprador y entrega
pesos al vendedor del producto, al cambio oficial.
Un sendero fluvial hasta Colonia de Sacramento
Este artificioso régimen monetario tiene su origen
remoto en la quiebra fiscal de primeros de siglo, de la que Argentina se salió
denunciando la deuda externa por $90.000 millones. Desde entonces el gobierno
se financia a precios prohibitivos (15-20%).
La inestabilidad del mercado monetario se proyecta
sobre la inflación. El Fondo Monetario Internacional denunció, el pasado
febrero, la poca fiabilidad de las estadísticas oficiales argentinas. Éstas
sitúan la inflación en torno al 10%, cuando la mayoría de los observadores
independientes la han situado a lo largo de este año no muy lejos del 30%.
El gobierno, en un extraño intento de validar sus
propias estimaciones, impuso un régimen de multas a las evaluaciones anunciadas
por observadores y consultoras independientes. Este régimen de sanciones fue
anulado en abril por un auto judicial. La última estimación de la inflación se
debe al grupo IPC-Congreso, que reúne consultoras independientes y diputados de
la oposición, y la sitúa en 23,6%, un descenso apreciable con respecto a
principios de año, cuando se situaba en 26%.
No menos artificiosos son los esfuerzos por controlar
la inflación a través de un régimen concertado de contención de precios, como
el establecido por el gobierno, el pasado 4 de abril, con los principales
proveedores de bienes de consumo, y una duración de 60 días. A su término, la
inflación mensual de abril se disparó un 1,5%.
La captura por el gobierno de todo dólar que entra en
la órbita de Argentina produce una nerviosa ansiedad en un público que,
temeroso de que sus ahorros se los lleve la inflación, guardan su dinero en el
extranjero, especialmente en Uruguay, o con mayor exactitud, en la ciudad de
Colonia, a un "tiro de barco" de Buenos Aires, cruzando el rio de la
Plata. Todos los días, filas de ciudadanos argentinos hacen cola ante los
cajeros automáticos de esa ciudad, para retirar los dólares que cada entidad
les autoriza diariamente, a un precio algo superior al cambio oficial, pero
bastante más barato que el dólar del mercado paralelo en Argentina. No sin
cierta ironía, el presidente uruguayo, José Mújica se refirió recientemente a
esta "peregrinación": "Aquí pasa al revés..., estamos embuchados
de dólares".
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