sábado, 8 de junio de 2013

APRETAR MUCHO LAS CLAVIJAS Y LUEGO AFLOJAR UN POCO


Método europeo para que Portugal supere la crisis

Publicado el 11 de abril 2013 en capitalmadrid.com

Antonio Sánchez-Gijón.- El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Jacob Lew, fue despedido esta semana por los europeos con un “muchas gracias por sus consejos pero aquí tenemos nuestra forma de hacer las cosas”. Por supuesto Lew no se hacía ninguna ilusión, pero debía cumplir el protocolo político-diplomático de siempre, y hacer la gira del bloque económico que hasta ahora ha sido el principal socio comercial de su país, para explicar por qué los Estados Unidos van a seguir un camino totalmente opuesto al de Europa, aunque ofreciendo el suyo como modelo para salir de la crisis del Continente.

Los europeos necesitan demostrar que su método (la contención fiscal, los recortes, etc.) es austero pero no despiadado. La próxima representación de este mensaje estaba previsto que tuviera lugar en Dublín, en la mañana del próximo viernes 12, en el consejo de ministros de Economía/Finanzas del Eurogrupo, que tendrá como uno de los puntos principales de la agenda el caso de Portugal, de modo que lo que decidan pueda ser discutido (o supervisado) por la tarde en una reunión informal del Ecofin de la Unión Europea “a 27”. O al menos ése era el calendario previsto
El ministro de Hacienda, Vítor Gaspar, declaró el miércoles que acudía a Dublín para conseguir apoyo oficial europeo al regreso de Portugal al mercado de la deuda pública. El ahogo fiscal se traduce en un agobio financiero de las empresas, que sólo pueden financiarse a un costo del 6,7% de media, en comparación con el 4,4% de Italia y el 5,1 de España
Lo que probablemente propondrán los ministros de finanzas será adoptar la recomendación del Fondo Monetario Internacional, dada a conocer a principios de semana, de prolongar los plazos en que Portugal debe reajustar sus cuentas (lo que sería un alivio de largo plazo para su población) y lo que debe hacer para merecerlo (lo que conllevará más penalidades a corto plazo para los portugueses y el riesgo de mayor inestabilidad política). El ministro Gaspar ofrece como contrapartida un programa de recortes del gasto
Sentencia y consecuencia
El primer “alivio” que el ministro pedirá será un retraso en la devolución de un tramo de €2.000 millones, de próximo vencimiento. Irlanda, Eslovenia y España miran expectantes lo que se vaya a decidir en Dublín. El 25% de las exportaciones portuguesas se realizan a España. Una bancarrota fiscal de Portugal tendría consecuencias desastrosas sobre la banca española, la cual, según el Banco Internacional de Pagos, era acreedora, en 2011, de €65.000 millones de deuda portuguesa
Todo el programa de alivio, sin embargo, depende del febril calendario político portugués, condicionado por la sentencia del Tribunal Constitucional, de la pasada semana, contraria, entre otras medidas, a la supresión de una paga extra de los funcionarios. El primer ministro anunció, dos días después de la sentencia, recortes a la seguridad social, la educación, la salud y las compañías públicas.
También se ve afectado el gobierno por la dimisión a primeros de mes del ministro de Relaciones Parlamentarias Miguel Relvas por un asunto de ética académica, que obliga a una remodelación del gobierno (que se estima inminente), y por la censura planteada por la oposición contra los recortes financieros.
Mientras Portugal no despeje estas incógnitas de tipo político es difícil que el Ecofin dé su visto bueno a cualquier recomendación del Eurogrupo. De Alemania ya ha venido una advertencia, encriptada en palabras de ánimo: “el trabajo admirable hecho hasta ahora por los portugueses ha tenido muchos logros”, declaro recientemente Martin Kotthaus, portavoz del ministerio alemán de Hacienda. Gracias a ellos Portugal “ha recuperado la confianza de los mercados”, Esa confianza, añadió, “es muy difícil de obtener y debe ser cuidadosamente preservada”
La misma recomendación del FMI, que prevé la normalización fiscal de Portugal en un plazo de siete años,  no está libre de posibles tropiezos. La primera reacción alemana ha sido la de no conceder más de cinco años. Por otra parte, se aplicaría no al total de los préstamos recibidos por Portugal (€78.000 millones), sino a los recibidos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y el Mecanismo Europeo de Estabilidad
¿Una gran coalición
La inestabilidad política está siendo acompañada por gran agitación social. El sentimiento de empobrecimiento progresivo domina a la mitad de la población. El presidente de una asociación de socorro a personas sin cobijo, Henrique Pinto, estima la población bajo el nivel de pobreza en un 23%
Ahora, por la recomendación del Constitucional, el gobierno debe añadir, a los €4.000 millones de ahorro previstos en el acuerdo de rescate hasta 2015 (5,5% del PIB), 1.328  millones más. El dinero que ha de poner para devolver pagas extras debe extraerlo ahora de otras partidas; lo más probable es que será a costa del profesorado  y las fuerzas de seguridad, las dos áreas de empleo público que el FMI considera hinchadas. El ministro de Economía, Álvaro Santos Pereira, aseguró el pasado martes que los recortes “son fundamentales para que se puedan bajar los impuestos a los portugueses y a las empresas”.

La política de austeridad ha golpeado gravemente al empleo; si la tasa de paro se cerró en 2012 en 12%, a finales de 2013 se calcula será del 19%. Esas condiciones son argumentos para que la oposición socialista, (PSP) denuncie el desmantelamiento del estado de bienestar. Los recortes a éste son, desde todos los puntos de vista, inevitables en una economía que el pasado año se contrajo un 3,2%, y que se espera se contraiga en éste un 2,3% adicional.

La profundidad de la crisis hace temer a algunos por la paz político-social. El presidente de la Asociación Portuguesa de la Banca, Fernando Faria da Oliveira, recomendó este martes que los socialistas entrasen en el gobierno: “Necesitamos asegurar la estabilidad política para que las medidas de ajuste funcionen”.
Nada ilustra mejor la distancia entre las estrategias económicas de Estados Unidos (y aún podríamos añadir Japón) y las de la Unión Europea que las proposiciones expansivas del norteamericano Lew y la ansiedad con que Portugal espera de Dublín un alivio temporal y casi a los márgenes, para su comprometida situación fiscal y económica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario