Aún sin presupuesto,
Cataluña prepara su diplomacia y su defensa
Publicado el 22 de abril de 2013 en
capitalmadrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.- La vida política de Cataluña
estaba sumida este fin de semana en la tensión y confusión que precede a las
grandes decisiones, sin que nadie esté seguro de que vaya a tomarse alguna
concreta. Se trata de si el gobierno español accederá o no a que Cataluña eleve
su margen de déficit desde el 0,7% del PIB hasta ahora exigido, a una tasa más
llevadera del 1,5% o más. Todos los equilibrios políticos de Cataluña penden
ahora de ese hilo.
El parlamento catalán no ha aprobado aún el
presupuesto del 2013, y tampoco tiene prisa por aprobarlo mientras aquella
importante cuestión económica no quede despejada. Lo más pronto que se espera es
en mayo próximo. Llegar más allá sin presupuesto pondría en duda la capacidad
del gobierno de Convergencia i Uniò de gobernar en la actual coyuntura,
condicionada estrechamente por su propia decisión de convocar un referéndum
soberanista.
La espera se le está haciendo insoportable a
Esquerra Republicana de Cataluña, que es a un tiempo socio principal de la coalición
gobernante y fuente constante de objeciones y críticas a las políticas de
austeridad y recortes que el govern
convergente se ve obligado a introducir.
Aún en el caso de que el gobierno español admitiese
para Cataluña elevar el margen de déficit del 0,7% anunciado a 1,5% o más, no
es probable que ERC dé su visto bueno a los presupuestos sin una supervisión
estricta de su reparto, en orden a atender la agenda socialista de su programa
y a cumplir el compromiso de convocatoria de la consulta soberanista en este
año y su realización en el que viene.
En la semana pasada se manifestaron dudas, en el
seno de la coalición nacionalista, sobre la posibilidad de cumplir la agenda de
la consulta con la cronología hasta ahora establecida. El líder de Uniò
Democrática de Catalunya, Durán i Lleida, precisó a mediados de la pasada
semana que el compromiso de la coalición es “intentar celebrar la consulta en el 2014, y si no es posible en el
2014, plantearla antes de que finalice la presente legislatura”. El propio
consejero de Justicia del govern,
Germà Gordò, ha advertido de que la consulta sólo podrá hacerse si hay acuerdo
con el ejecutivo central. Artur Mas salió a los día siguientes al paso de estas
muestras de irresolución: “no hay variación de ningún tipo y el camino se está
siguiendo. La consulta se hará y hay que hacerla porque existe un compromiso
muy claro”. Este domingo, Jordi Turull, portavoz de CiU en el parlament, remachó el compromiso: la
fecha de la convocatoria y la pregunta estarán preparadas antes de final de
año, y la consulta misma se celebrará en 2014.
Validando una declaración
unilateral del parlament
Aquella rotunda afirmación de Mas, hace pocos meses,
de que la consulta se celebrará “sí o sí” parece ahora condicionada por las
negociaciones con el gobierno de Madrid para la ampliación déficit y las
discusiones sobre un hipotético pacto fiscal de Cataluña con el estado. “El
objetivo es hacer la consulta dentro de los marcos legales”, afirmó Mas la pasada
semana.
En el cambio de actitud de Mas influyen sin duda las
reservas expresadas por miembros de su propia coalición sobre la viabilidad
legal de un referéndum que no hubiese sido negociado con el estado. Sin
embargo, el informe del Instituto de Estudios Autonómicos de Cataluña sobre la
consulta, firmado por el anterior vicepresidente del Tribunal Constitucional, Carles
Viver Pi-Sunyer, ha podido producir cierta confusión. Viver asegura en su
escrito que en la constitución española existen, “como mínimo, cinco
procedimientos para realizar legalmente la consulta (o para crear ex novo uno
de estos procedimientos)”.
Pero Viver ha escrito esa afirmación solamente pro forma. No parece tener fe en ninguno
de los procedimientos para la consulta. Nombrado recientemente presidente del
Consejo Asesor para la Transición Nacional, expresó la opinión de que “ni la
Constitución ni el Estatuto sirven para dar respuesta a las aspiraciones de
Cataluña”. Lo que quiere decir se sobreentiende suficientemente en este párrafo
final de su informe: “una hipotética negativa del estado a convocarla, a
autorizarla o a permitir su realización situaría la cuestión - instar al estado
a que la autorice o la convoque - en el
ámbito puramente político, y abriría a la Generalidad la posibilidad de
servirse legítimamente de la convocatoria de vías de consulta alternativas,
tales como consultas ‘no oficiales’, elecciones ‘plebiscitarias’, etc., que si
fuera conveniente podrían ser complementadas con declaraciones unilaterales del
Parlament”.
Así que mientras unos colaboradores (Durán y Lleida,
Gordò) aconsejan a Mas “no es éste el momento”, otro le dice: “no vale la pena
esperar. Como no hay salida constitucional, tienes que lanzarte por la vía
unilateral”. Y Mas se pregunta: “Entretanto me decido, ¿qué hacer?”
Del país a la nación y de
la nación al estado
Pues bueno, Mas se pone a “fer país”. Mejor dicho, “nació”.
Y a la nación se comienza a defenderla en sus símbolos. A mediados de mes
denunciaba “ciertos organismos del estado, con mucho dinero en el cajón (que
intentan) cargarse determinados símbolos de nuestro país”. Y citó por su nombre
entre esos símbolos al ex-presidente de la Generalidad, Jordi Pujol, “con quien
se ha identificado mucha gente de este país”. Posiblemente ésta fuera una forma
oblicua de referirse al caso de Oriol Pujol, hijo de don Jordi y ex-presidente
del grupo parlamentario de Convergencia, recientemente imputado de tráfico de
influencias.
Después de los símbolos viene la nación misma. A
mediados de mes la Generalidad presentó el Consejo Nacional de Transición
Nacional, un organismo de diez personas al frente de diez ramas de una supuesta
administración independiente de Cataluña, todas las que caben normalmente en la
estructura de cualquier estado. Las más vistosas, por lo menos entre las que se
han dado a conocer hasta ahora, son la de Hacienda, Política Exterior y
Defensa.
La de Hacienda es la que más ruido ha provocado. Se
trata, como se sabe, de que empresas, particulares y ayuntamientos de Cataluña
“que así lo deseen” (Agencia EFE), puedan pagar sus tributos al govern y no a la Agencia Tributaria
estatal después del próximo verano. La Generalidad, aseguró el conseller de Presidencia Francesc Homs,
sabe que no puede quedarse con estos tributos, pero no importa, con la práctica
de diligenciar los bienes ajenos la Hacienda catalana adquirirá “volumen,
conocimiento e información estadística”. Este ameno ejercicio de aprendizaje es
una de las exigencias de ERC en su pacto con CiU para dar estabilidad al govern.
Otro ejercicio de “calistenia soberanista” son los
contactos con los diplomáticos extranjeros, por si con el roce se pega un poco
de su sutil arte. El ya citado Homs está muy ilusionado. Aunque “en las
cancillerías y organismos internacionales dicen que es un tema interno del
estado español – ha declarado recientemente -,
cada semana al Palau de la Generalitat nos vienen uno, dos o tres embajadores
o cónsules” que se interesan por la demanda del govern de celebrar una consulta.
Pero no todo es expansión de Cataluña como futuro
estado entre las naciones. También se recogen velas, aunque eso sí,
discretamente. La Convergence Democratique de Catalogne, que actuaba como
partido francés y filial de la CDC “española”, se disuelve por sus nulos
resultados electorales. También se retira la delegación de TV3 en Catalunya
Nord, y la representación de la Generalidad en Perpiñán, especie de Casa
Oficial de Cataluña, se convierte en una delegación de la de Paris.
Y aún hay otra rama de la futura administración
catalana, la defensa, que ha hecho irrupción en algunos medios de información
serios como curiosidad. De momento no aparece avalada por declaración oficial
alguna, sino sólo como documento de un Centro de Estudios Estratégicos de
Cataluña, en el que se toman una serie de textos legales de la OTAN, de la
Unión Europea y de algunos manuales de defensa, a los que se saca un duplicado
con la pretensión de sentar con él las bases institucionales de una fuerza
militar catalana, de 35.000 efectivos, que ofrecerá al mundo una fuerza aérea,
un servicio de inteligencia, dos bases navales (Barcelona y Tarragona) y
algunos batallones de tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario