martes, 15 de mayo de 2012

Cristina de Kirchner quiere precios bajos y altas inversiones


Publicado el jueves 29 de marzo de 2012 en Capital Madrid

Antonio Sánchez-Gijón.– Las relaciones comerciales y financieras de Argentina con empresarios e inversores extranjeros están traspasadas de conflictividad, cuya culpa el gobierno de la Sra. Kirchner suele atribuir a los abusos de posición de dominio por parte de los extranjeros, mientras que los inversionistas extranjeros la atribuyen a una acentuación de las prácticas proteccionistas del gobierno. La situación queda ilustrada por una decisión del gobierno de los Estados Unidos y por el goteo de sanciones contra la empresa Repsol-Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Este tipo de tensiones con los socios comerciales o inversionistas extranjeros siembran las dudas sobre la capacidad de Argentina para explotar todo el potencial comercial e industrial que sus inmensos recursos naturales podrían asegurar (sobre esto más en los párrafos finales).

El presidente de Estados Unidos, Obama, eliminó este último lunes a Argentina como beneficiaria del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) por no haber aceptado solventar las reclamaciones de diversas entidades y empresas contra las prácticas comerciales del gobierno de Buenos Aires, que generalmente se caracterizan por un fuerte tono proteccionista. El SGP es un instrumento para favorecer las exportaciones a Estados Unidos de mercancías procedentes de países en vías de desarrollo.

El beneficio para Argentina, según fuentes de este país, era simplemente nominal, pues afectaba sólo a mercancías por valor de $13 millones, en un comercio global de $9.000 millones. Según fuentes norteamericanas, sin embargo, los beneficios para Argentina representaban $477 millones. Sea como sea, los mercados entienden perfectamente que la eliminación de esos beneficios comerciales tiene un carácter de sanción, "porque (Argentina) no ha actuado de buena fe en la implementación de decisiones arbitrales a favor de ciudadanos y compañías de Estados Unidos", según la nota emitida por la Casa Blanca, en referencia a las reclamaciones de las empresas Azurix y Blueridge, por un valor de $300 millones, hechas al amparo del Centro para el Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, del Banco Mundial. Una portavoz del departamento de Estado dijo que "éstas no son cuestiones nuevas. Han estado ahí desde hace mucho tiempo". Argentina, por su parte, alega que muchos productos argentinos no pueden ser exportados a Estados Unidos.

Las reclamaciones contra las prácticas comerciales del estado argentino pueden incrementarse en los próximos tiempos, a la vista de lo que está sucediendo en las entradas de mercancías a las aduanas del país, que son sometidas a un exhaustivo control que incluyen la inspección ocular, la toma de muestras y fotografías, análisis de éstas, etc., todo con vistas a determinar el valor real en comparación con el declarado de las mercancías, para evitar saltos en las posiciones arancelarias.

Esta medida puede ser interpretada como parte de la lucha contra el fraude fiscal, pero también como seguimiento estricto de las directrices del gobierno para restringir las importaciones al objeto de mejorar la balanza comercial y aumentar las reservas del tesoro. Sin embargo, el despacho aduanero no podrá alcanzar el nivel propio de un país desarrollado hasta que no se haya formado un cuerpo de profesionales verificadores, valoradores e inspectores.

Repsol, precios bajos y presión alta

El conflicto con Repsol-YPF gira en torno a la exigencia que el gobierno central y los gobiernos provinciales arrojan sobre la compañía para que aumente la producción, con vistas a la autosuficiencia en el capítulo de hidrocarburos. El gobierno quiere que los beneficios de la compañía se reinviertan, y ha rechazado sucesivamente que Repsol distribuya beneficios entre sus accionistas, y que ésta los compensara mediante la emisión de acciones. Finalmente Repsol-YPF se ha visto obligada a aumentar el capital social mediante la retención de los beneficios obtenidos en 2010 y 2011, por pesos 5.789 millones ($1.324 millones).

Las gasolineras de Repsol han solido registrar largas colas de automóviles porque sus productos son generalmente más baratos que los de la competencia (Esso, Shell, Petrobras). Esto debería satisfacer al gobierno, que tiene una política de mantener bajos los precios. Pero es precisamente esa política la que desincentiva la inversión en extracción. De esto se queja el presidente de la Shell argentina, quien afirmó recientemente que por parte del gobierno "no hubo razonamiento económico ni comercial sino la simple voluntad de una persona", en referencia  a la presidenta. "Ahora se intenta buscar culpables, y no nos queda otra que importar a precios mucho más altos".

El pasado año Argentina fue importadora neta de petróleo, por primera vez después de 22 años. Su balanza energética tuvo un déficit de $3.000 millones en 2011. Hay quien teme que Argentina se encuentre este año con una factura por hidrocarburos de todo tipo importados, por valor de $10.000 millones.

Las compañías que operan yacimientos en casi todo el territorio argentino se ven constreñidas por la naturaleza federal del estado, que dota de grandes poderes a las provincias. Repsol viene sufriendo una racha de presiones por parte de sus gobernadores para que aumente la producción en sus concesiones. La provincia de Rio Negro retiró a principios de semana una de las cinco concesiones que la compañía tiene en la provincia. En pocos días Repsol-YPF ha perdido diez concesiones entre Salta, Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Mendoza, etc. Nadie duda de que se trata de una oleada de presiones dirigida desde la Casa Rosada de Buenos Aires.

La reciente visita a Argentina por el ministro español de Industria, José Manuel Soria, en aparente misión de mediación, fue recibida con reticencia por varias autoridades argentinas. El jefe del gabinete de la presidenta dio, implícitamente, por no pertinente la visita de Soria, porque, según declaró el pasado día 21, "Repsol es una empresa argentina que actúa sobre reservas que son patrimonio argentino, por eso tanto el gobierno nacional como el de las provincias queremos que esta riqueza la disfrutemos todos los argentinos".

No hay alivio en el horizonte para las petroleras "argentinas" de capital principalmente extranjero. A la salida de una reciente reunión de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI), que reúne a los gobernadores con intereses en ese campo, se anunció el propósito de incrementar, en 2012, un 15% la producción de hidrocarburos, con vistas a alcanzar "el autoabastecimiento".

Inmensos recursos gasíferos

Queda por ver si la política de precios al consumo bajos para dar satisfacción a una demanda popular de bajo poder adquisitivo es compatible con una política de inversiones para aumentar la producción y recortar así los desequilibrios comerciales. Estas políticas proteccionistas son un factor de disuasión para la inversión exterior. Argentina posee un recurso cuya explotación requerirá inmensas sumas de dinero. Sumas que, sin embargo, darían a Argentina una posición privilegiada en un mercado particular de hidrocarburos: el del gas.

En efecto, se estima que las reservas argentinas de gas de esquisto (shale gas) son las terceras del mundo, alcanzando un potencial de veintidós billones (22.000.000.000.000) de metros cúbicos. La mitad de esas reservas se encuentran en la provincia de Neuquén. La configuración geológica de los yacimientos, así como la red de gasoductos ya existente, son condiciones óptimas. Repsol-YPF estima que explotar su yacimiento de Vaca Muerta en Neuquén requeriría una inversión del $25.000 millones.

El premio de tales inversiones podría ser inmenso. Brasil y Chile son dos mercados sedientos de todo tipo de energía.

Pero todo depende de encontrar los capitales necesarios. Casos como los de Azurix y Blueridge, por no hablar del de Repsol-YPF, no son precisamente buen reclamo. Frente a estas constricciones se levantan las exigencias del gobierno: energía a precios inferiores a los del mercado internacional y equilibrio de la balanza de pagos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario