martes, 15 de mayo de 2012

Las políticas de austeridad o crecimiento se decidirán en Francia y en Grecia


Las presidenciales galas y las legislativas griegas del 6 de mayo, vitales para el futuro de la EurozonaPublicado el lunes 30 de abril de 2012
Antonio Sánchez-Gijón.– Menos espectacular que la elección presidencial francesa del próximo domingo, 6 de mayo, la elección del nuevo Parlamento griego en el mismo día no es menos trascendente para la suerte futura del euro y, a la postre, de la Eurozona y de la Unión Europea. En Francia, las fuerzas que apoyan las actuales políticas de austeridad y contención fiscal aún tienen alguna posibilidad de ganar la consulta. Esas mismas fuerzas se dan ya por derrotadas en Grecia. El Gobierno presidido por el "tecnócrata" Lucas Papademos se formó con el consentimiento de los dos partidos hegemónicos de la escena política griega, el Movimiento Panhelénico Socialista (PASOK) y el conservador Nueva Democracia (ND). No se espera que esos dos partidos, separados o unidos, puedan garantizar la mayoría necesaria para formar gobierno.
A Grecia le aguarda un periodo de turbulencias políticas, y posiblemente también un cambio de época, tras la crisis de su actual sistema político, basado en la alternancia de dos partidos patriarcales que han dominado la vida política griega por decenios. Fueron los Papandreus y los Karamanlís. Entre los dos, siempre garantizaron un control de aproximadamente el 80% de los escaños parlamentarios
Hoy las encuestas les dan un control agregado del 40% (18% PASOK y 22% ND). Se prevé que sean 10 los partidos políticos que superen el límite del 3% de los votos para poder acceder al parlamento. Desde este sólo punto de vista la gobernabilidad de Grecia no está asegurada, por lo menos hasta que se negocie una nueva mayoría, lo que podría significar serias revisiones del paquete de medidas económicas ya acordadas con Bruselas, con el consiguiente paso del tiempo.
La cosa se complicaría si los grupos de extrema izquierda se hacen con una minoría de bloqueo. Un mínimo de estabilidad podría asegurarse con una coalición ND-PASOK, pero aún haría falta algún otro socio. Un posible candidato podría ser (si entra en el parlamento) la Alianza Democrática, escindida en noviembre de 2010 de la ND, como reacción contra las tendencias estatistas características de este partido conservador y por ser uno de los dos responsables de haber llevado al país al borde de la quiebra.
Esta quiebra es tanto económica como política. Un análisis devastador del origen de la crisis griega fue ofrecida recientemente por el profesor emérito de economía de la universidad de Atenas, Georgios Bitros: según su análisis, el antiguo líder de ND y primer ministro, Constantino Karamanlís, consagró "una forma peligrosa de estatismo" en la constitución de 1975, que supuso desde el principio una barrera a la iniciativa privada. Bajo su espíritu se nacionalizaron compañías marítimas, fábricas y conglomerados bancarios. Después, "el PASOK de Andreas Papandreu destruyó gran parte de la base industrial de Grecia durante su reinado en los años 80". Resumiendo su juicio sobre la historia reciente de Grecia, Bitros sentenció: "ambos (los partidos hegemónicos) son siervos incorregibles de un  estatismo clientelar y totalmente corrompido, incapaz de llevar a cabo las reformas estructurales necesarias para la recuperación económica"
Los pronósticos anuncian un encogimiento de la economía griega del 5% en 2012. Es su quinto año de recesión. El Instituto de Estadística anunció la pasada semana que el déficit estatal en 2011 fue de euros 19.600 millones, o 9,1% del PIB, El desempleo alcanza el 25%. Una buena parte de la población se halla en situación extrema, si no desesperada. No sólo la población: las compañías eléctricas, que debían incluir en sus facturas los recibos de la propiedad inmobiliaria de los consumidores, dejaron de recaudar euros 1.700 millones en 2011. El gobierno acaba de decidir ayudas a las eléctricas con 250 millones de emergencia. Desde septiembre del 2009, los depósitos bancarios privados y empresariales en la banca griega se han reducido un 27%.
¿Se ha resignado Europa a que Grecia salga del euro?
Todo esto ilustra el colapso de los acomodaticios consensos políticos que han permitido a Grecia vivir por encima de sus medios desde que se creó el euro. El peligro ahora es de fraccionamiento de las fuerzas políticas.
Tratando de ocupar algo del espacio a su izquierda, el ex-primer ministro del ND Antonis Samaras prometió en su campaña electoral reducir impuestos, aumentar los gastos sociales e introducir políticas de crecimiento. Movimiento similar realizó el presidente del PASOK, Evangelos Venizelos, prometiendo este último viernes no elevar los impuestos, reducir el IVA de alimentos del 23% al 13%, no recortar las pensiones y los salarios, un programa de privatizaciones, además de inversiones públicas por euros 30.000 millones.
Con los partidos que dieron su consenso al programa de estabilidad y a los recortes presupuestarios imposibilitados de garantizar una mayoría parlamentaria, la cuestión de si Grecia puede seguir en el euro o los griegos preferirían salirse se hace urgente. No es seguro que ante ese panorama los políticos europeos deseen seguir apoyando a Grecia.
Los acreedores de Grecia prácticamente se han resignado a la pérdida del 70% del valor de los títulos de la deuda griega, pero el problema no termina ahí. Grecia seguirá necesitando apoyo internacional y de las autoridades europeas. Esta perspectiva refuerza los argumentos de los que proponen su salida del euro.
Esa posibilidad, sin embargo, parece terrorífica. Supondría una gigantesca ponderación y puesta en cuestión de todos los valores y títulos de cualquier clase en manos públicas y privadas, parta ser denominados en dracmas. Como ocurrió en Argentina a principios de los 2000, de esta conmoción saldrían unos con las manos llenas y otros completamente arruinados.
Otros no lo ven tan dramático: al fin y al cabo, la mayor parte de las pérdidas serían para el Banco Central Europeo, que ya ha desembolsado los rescates.
De las dos monedas al aire que los votantes europeos arrojarán en sus respectivas elecciones el domingo día 6, el resultado francés es el más decisivo para Europa. El griego, el más ilustrativo de las cosas que pueden venir cuando el poder político de una democracia cede ante los intereses creados.

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