martes, 15 de mayo de 2012

Rusia necesita redefinir su política hacia Europa


Putin y la Eurozona, ante la incógnita del socialista Hollande

Publicado el jueves 10 de mayo de 2012 en Capital Madrid

Antonio Sánchez-Gijón.– Todos los oídos de Europa Occidental están ahora atentos a los primeros balbuceos de François Hollande sobre política internacional y sobre la política exterior de Francia (no se recuerda que haya dicho nada digno de nota en esas materias), pero no se puede pasar por alto el hecho de que casi simultáneamente ha ascendido de nuevo a la presidencia imperial de Rusia Vladimir Putin, dos veces presidente y una vez primer ministro. Putin sí tiene un ambicioso programa internacional, que se resume en volver a colocar a Rusia al nivel de las otras dos superpotencias, Estados Unidos y China, y una política exterior específica para Europa, para que ésta le ayude con capital, tecnología y compras de gas a alcanzar aquel gran designio.

Hace muy pocos años Putin contaba con una galería de amigos entre los países clave para sus cálculos. El presidente Chirac por Francia, el canciller Schröder por Alemania y el primer ministro Berlusconi por Italia. En otro nivel de prioridades podríamos poner al presidente Zapatero en esta nómina, y algún que otro líder europeo.
Chirac había apoyado durante sus mandatos los deseos rusos de oponerse a la extensión de la OTAN a los países de la antigua esfera soviética en Europa Oriental, aunque al final no tuvo éxito, ya que prácticamente todos ingresaron en la Alianza. Schröder se unió a Rusia en contra de Estados Unidos en la cuestión de la guerra de Iraq, y se opuso a la Revolución Naranja de Ucrania de 2004-2005, y al ingreso de este país y Georgia en la OTAN. También puso en marcha el gasoducto Nord Stream por el Báltico, que libera a Rusia de los peajes de tránsito que pudieran imponer Ucrania, Belorusia y Polonia. Berlusconi fue instrumental en asociar Gazprom y el Ente Nazionale Idrocarburi para negocios mutuos y suministro de gas a Europa. Schröder posee una casa cerca del Kremlin y Berlusconi fue invitado especial de Putin en su tercera toma de posesión de la presidencia rusa.
De alianzas e intereses
Putin no dio ningún motivo a la canciller Merkel para sentirse insatisfecha. El capital y la industria alemanes son bienvenidos en la Rusia de Putin, y lo mismo se puede decir de los suministros de gas ruso a Alemania, vistos por Berlín como confiables y competitivos. El presidente Sarkozy, sin embargo, representó para Putin una pérdida neta de influencia sobre Francia. La reintegración francesa en las estructuras militares integradas de la OTAN reforzaba una Alianza con la que Moscú y sus pequeñas alianzas externas no pueden rivalizar en potencial e influencia. El mucho o poco prestigio internacional que Rusia pudiera tener (por lo menos de cara a Occidente) lo perdió en su agresión a Georgia en 2008. Su actual alianza militar con Belorrusia y Kazakstán no impresiona militarmente, y desde luego no es un banderín de enganche para las libertades. Sin Berlusconi al frente del gobierno, el presidente italiano ha manifestado su apoyo al llamado escudo antimisiles que la OTAN desea instalar en facilidades cedidas por diversos países europeos.
La crisis europea constituye un serio contratiempo para los planes de Putin, de reconstruir el poderío ruso. Esto le obliga a una reformulación a fondo de su política económica. Poco después de su toma de posesión, el presidente ruso anunció la privatización de todas las empresas estatales fuera de los sectores de materias primas y militar, antes del 2016. Hace unos años esa medida hubiera sido tomada por los capitales occidentales como una fabulosa oportunidad de negocios. Hoy día los capitales europeos se sienten inhibidos por la crisis del euro, por lo que Rusia deberá esforzarse en generar capitales internos, con la consiguiente reducción de recursos para atender las demandas de bienestar de una población crecientemente insatisfecha.
En ese contexto, Putin deberá descansar aún más en la solidez de la Estrategia Nacional de la Energía, formulada en 2003, con el objeto de confiar a este recurso el peso de la recuperación industrial de Rusia. Las reservas de petróleo probadas de Rusia ascienden a 77.400 millones de barriles, y las de gas a 44 billones de metros cúbicos, haciendo de Rusia el principal productor y poseedor del 25% de las reservas energéticas del mundo. La mencionada estrategia parece consistir en diversificar su industria energética, saliendo del poco lucido papel de mero suministrador de materia prima y entrar en la cadena integral de explotación. Otra faceta es acordar contratos de duración media-larga, entre diez y quince años, a los que concede importantes descuentos. Actualmente desea introducirse en el mercado eléctrico de Alemania, en el suministro de gas a la República Checa, gasoductos con Turquía, etc.
El liberal frustrado
Aunque los medios de opinión más neutrales están de acuerdo en que Putin sí obtuvo suficientes votos genuinos en la elección presidencial, las cifras oficiales del recuento resultaron, en opinión de esos mismos medios, seriamente hinchadas. Las viejas prácticas todavía perduran: la manifestación contra Putin en la víspera de la jura del cargo, en las cercanías del Kremlin, fue aplastada con toda dureza por la policía. De todas formas, antes de la elección, el portavoz del entonces primer ministro confesó a la BBC que Putin era "un liberal incomprendido".
Para que acaben de comprenderle,  Putin no para de hacer invocaciones a la democracia y al imperio de la ley. En febrero último dio una conferencia llena de reverencia por los principios democráticos. "Creo - dijo - que la democracia incluye tanto el derecho fundamental del pueblo a elegir el gobierno, como la posibilidad de influir siempre sobre él y sobre sus procesos de decisión. De ahí que la democracia necesite mecanismos de acción directa y regular, y canales eficientes para el diálogo, el control publico, la comunicación y la accesibilidad del poder".
Son promesas ya oídas con anterioridad. Como lo son sus apelaciones a la moralización del sistema judicial. Recientemente  ha dado a entender que urgirá a la judicatura a revisar el caso del multimillonario encarcelado Mikail Jodorkovsky, anterior amo de la energética Yukos. En el mencionado decreto de privatización se dan instrucciones para sacar a Rusia del puesto 120 en el índice del Banco Mundial de facilidad a la creación de empresas.
Putin necesita escuchar los primeros pronunciamientos de François Hollande sobre su política internacional, para readaptar su política europea a las nuevas circunstancias de Francia y su posición ante el euro. Pero todavía debe aguardar a dos cosas: a que se produzcan los primeros encuentros del presidente francés con la canciller alemana y con el presidente de Estados Unidos. Bueno, pues a esperar como todos nosotros.

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