Artur Mas da ahora prioridad a la
economía
Publicado el
lunes 4 de noviembre de 2013 en capitalmadrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– A primeros de julio de este
año el parlamento catalán lanzó el llamado 'Pacte Nacional pel Dret a Decidir'
y, desde entonces, la actividad política y social de Cataluña gira
monotemáticamente en torno a esta cuestión. Cuatro meses después, las fuerzas políticas
nacionalistas no se han puesto de acuerdo todavía sobre la fundamentación
institucional de tal derecho, ni menos aún sobre la pregunta o preguntas que
hagan explícitas las opciones entre las que habría que decidir.
Para Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), la
pregunta debe ser sencilla y directa: aproximadamente ésta: ¿Quiere que
Cataluña ejerza el derecho de autodeterminación, sí o no?
Para el partido socialista de Cataluña (PSC) la
formulación correcta sería: ¿Qué opción de las que aquí le ofrecemos elige
Vd.?: independencia, seguir como estamos, pacto fiscal con España, Cataluña en
una España federal, etc.
Más matizada y también más equívoca es la posición del
socio de la coalición gobernante, Unión Democrática. Según su líder, Durán
Lleida, la presentación de las alternativas debe formularse "más allá del
blanco o del negro", y la pregunta debe ser "inclusiva y
transversal", como dice en su twittter del último fin de semana.
Durán añadía que "un partido, ERC u otro, no puede decidir que la pregunta
ha de ser sí o sí, la que ellos quieran". Durán, que interviene en el
debate soberanista haciendo constantes precisiones para demarcar su propio
terreno frente a la impetuosidad de los otros, es difícil de seguir en sus
zigzags sobre esta cuestión.
Días antes, en un artículo en La Vanguardia, Durán
afirmaba que la consulta debe incluir opciones "que no sean la secesión o
la asimilación y sumisión" sino, en fin, "una tercera vía".
Cualquiera podría pensar que aludía a la necesidad de que la pregunta ofreciera
opciones, esto es, que pidiera la aprobación de una cualquiera de las
alternativas que barajan las otras fuerzas políticas soberanistas. Pues no: en
su twitter precisaba que es falso que él haya pedido que en la consulta se haga
más de una pregunta. Entonces quiere una sola pregunta, ¿no? Eso parece. Pero
una consulta que no contenga más de una pregunta tiene necesariamente que tener
por respuesta "sí o no", es decir, "blanco o negro". Pero
formulada así, ¿puede seguir siendo "inclusiva y transversal"?
Sabida es la posición de UDC y Durán: que la consulta
debe formularse de acuerdo con el gobierno del estado. No es ésta la posición
de ERC, para quien la consulta se hará con estado o sin estado. Convergencia i
Unió prefiere la opción de Durán (consentimiento del estado), pero no renuncia
(si el estado no da su consentimiento) a la de ERC. Durán, que quiere evita la
ruptura del frente soberanista, ofrece a Cataluña una solución que no es
"ni blanco ni negro", al tiempo que pretende ser "inclusiva y
transversal". Es aquí donde aparece su propuesta, peculiar, exclusiva, no
compartida por nadie en el espectro político catalán: la solución confederal,
que aunque mantiene una unión débil con España, supone "una tercera
vía" como alternativa a la independencia y a la "sumisión".
Momento racional, momento sentimental
Esta cuestión de las terceras vías ensombrece la
claridad de las opciones con que ERC y CDC quisieran contar para llevar
adelante su programa independentista. La encuesta publicada este domingo por ‘El
País' señala que el 57% de los consultados se muestran favorables a que
Cataluña siga formando parte de España, aunque el 40% pide, para seguir
manteniendo la unidad, "nuevas y blindadas competencias exclusivas".
La encuesta revela que el proceso soberanista está muy
lejos de haber inspirado una fe inquebrantable en su éxito final: el 63% cree
que la independencia de Cataluña es "algo con muy pocas o nulas
probabilidades de llegar a ser realidad".
Esta falta de fe, sin embargo, no debe ocultar la
solidez de la opinión independentista, cifrada por la encuesta en el 45%,
mientras que sólo el 42% son partidarios de dejar a Cataluña donde está. De ahí
la necesidad, para mantener el campo de la "unidad", de definir el
contenido de una "tercera vía". Producto éste que hasta ahora sólo
está en oferta en dos versiones: Cataluña estado confederado con España, y
Cataluña estado de una España federal.
Recuérdese que antes de llegar a este reducido elenco
se han caído por los costados el pacto fiscal pedido por Artur Mas, que primero
fue rechazado por el presidente Rajoy y después retirado por el ‘president'
catalán, y la oferta de un tratamiento fiscal especial para Cataluña, de Alicia
Sánchez-Camacho, la líder PP catalán.
Debe observarse una incongruencia entre la elección
racional entre una solución de unidad u otra de separación, y la expresión de
sentimientos en torno a la cuestión: el 56% se declaran o sólo español, o más
español que catalán, o tan catalán como español, frente a 43% que se declaran
más catalán que español o solo catalán.
Se puede decir con cierto grado de certeza que la
oleada soberanista ha venido acompañada de un alto grado de emocionalidad,
estimulada por una sucesión de golpes de efecto populistas y una escalada de
acciones políticas destinadas a predeterminar un calendario en cuyas
previsiones debe lograrse, de modo perentorio, un efecto político
concreto. La encuesta arriba resumida no permite pronosticar el resultado del
intento.
La economía como cosa cierta
Mientras las fuerzas del derecho a decidir no se
pongan de acuerdo sobre la variedad de opciones o, lo que es lo mismo, sobre la
formulación exacta de la pregunta, cualquier consulta impuesta en sus propios
términos por una parte sobre la otra reduciría el grado de legitimación que esas
fuerzas atribuyen al derecho a decidir, dado que se estrecharía el consenso que
lo apoya.
Y como el acuerdo no parece estar a la vista, el
presidente Artur Mas dio la pasada semana un giro interesante al orden de
prioridades de su gobierno. El martes 29, ante el consejo ejecutivo, Mas afirmó
que "nuestra batalla es ganar la confianza en el cambio económico para
salir de la crisis". La prioridad es la economía, y por lo tanto el
discurso debe ser económico, afirmó.
Los datos de la economía catalana empiezan a ser
positivos, asegura Mas. Se crea empleo y entran inversiones. Las exportaciones
han crecido más rápidamente que las del conjunto de España. A la mejora del
clima de confianza contribuirá que en 2014 Cataluña contará, después de dos
años, con un presupuesto aprobado cumpliendo todas las reglas.
Será un presupuesto algo equívoco desde el punto de
vista social: si por un lado, a insistencia de ERC, reintroduce (suavemente) el
impuesto de sucesiones y penaliza las viviendas desocupadas, por otro establece
tasas para la actividad de sectores modestos de la población: emisión de
informes sobre extranjería, mediación en conflictos laborales, reclamaciones en
materia de consumo, etc. También se crea una tasa sobre la actividad comercial,
como la que afecta a los camiones que circulen por el Eje Transversal. El
‘govern’ asegura que los presupuestos 2014 ni aumentan ni reducen los gastos,
aunque el equilibrio queda sujeto a que aumenten los ingresos.
Si la economía se activa, sería bueno que el debate
identitario y político se calmara, por lo menos mientras las fuerzas del
derecho a decidir deciden qué es lo que hay que decidir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario