lunes, 27 de febrero de 2012

LO DE SIRIA SE ACERCA AL GRADO DE CRISIS INTERNACIONAL

Antonio Sánchez-Gijón.- Los próximos sábado y domingo se celebrará una reunión extraordinaria de la Liga Árabe para ocuparse de la crisis siria. Desde hace unos días se producen movimientos diplomáticos favorables a una intervención militar para poner fin a las matanzas perpetradas por el régimen de Bashar al-Asad. Esos movimientos diplomáticos parecen tener cierta fuerza porque Rusia se ha apresurado a lanzar una advertencia contra cualquier posible intervención.
Sin embargo, la advertencia rusa, lanzada ayer miércoles por el ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, es manifiestamente circunspecta. Rusia, dijo, se opondrá a que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adopte sanciones o autorice una intervención militar para la protección de la población siria. No obstante, añadió: “Si alguien concibe la idea de usar la fuerza a toda costa – pues he escuchado rumores sobre enviar alguna fuerza árabe a Siria – no podremos impedirlo, pero esto se haría por su propia iniciativa y recaería en su propia conciencia”.
Por una base naval
Este anuncio de “manos fuera” de Rusia, en caso de una intervención extranjera directa sobre Siria, no es muy reconfortante para el régimen de Bashar el-Asad; seguro que Damasco esperaba más de una potencia aliada, cuya marina goza del uso de su base naval de Tartus, la única con que cuentan las fuerzas navales rusas fuera del territorio de la antigua Unión Soviética.
Moscú está obligado a andar en la cuerda floja de la crisis siria. Debe mostrar apoyo a uno de los pocos aliados que le quedan lejos de sus fronteras, pero no puede ayudar a al-Asad de forma descarada por miedo a que si el régimen sirio cae, el nuevo gobierno ordene a Rusia hacer las maletas en Tartus. A primeros de enero, la marina rusa mandó una flotilla de su decadente marina a hacer acto de presencia en Tartus, como un vacío gesto de apoyo. No mayor efecto va a causar el proyecto de resolución sobre Siria, anunciado también por Lavrov, pues es poco probable que sea apoyada por las tres potencias occidentales con derecho a veto en el CS, a menos que contenga una fuerte condena del gobierno sirio e imponga un régimen de sanciones.
Así que el ministro ruso se ha limitado a hacer una seria advertencia: el apoyo exterior a los levantamientos de Oriente Medio y norte de áfrica puede conducir “a una gran guerra que causaría sufrimientos no sólo a los países de la región, sino también a estados fuera de sus límites”. Los únicos estados de la región cuya implicación en la crisis de Siria, en apoyo del gobierno de al-Asad,  pudieran causar un desbordamiento internacional son Líbano e Irán.
No parece probable que el régimen de Irán, que se halla bajo la presión de las sanciones occidentales contra su economía, se muestre dispuesto ahora a correr el riesgo de debilitarse mediante una acción de defensa armada del régimen sirio. La amenaza de una implicación de Hezbollá, desde Líbano o desde el propio interior sirio, tendría mayor credibilidad, dado que la caída del régimen supondría una amputación brutal de la principal y más efectiva base de apoyo en todo el mundo árabe con que cuenta esta milicia islamista.
Rusia, sin embargo, con su advertencia quiere salir al paso de la creciente irritación de la Liga Árabe con el régimen sirio. El presidente al-Asad ni siquiera ha tenido la cortesía de ayudar a la misión de inspección enviada por la Liga a no hacer el ridículo. Mientras sus inspectores se han paseado arriba y abajo por toda Siria, y Assad anunciaba amnistías y altos el fuego, continuaban las matanzas de opositores. Hasta para las anchas tragaderas  de la Liga Árabe el cinismo de al-Asad practicado  a su costa ha sido demasiado. El emir de Qatar declaró el pasado domingo en Al Jazira TV que la Liga debía enviar fuerzas que impidieran la continuación de las matanzas. El secretario general de la Liga, Amr Moussa, apoya, según algunos medios occidentales, la idea. Ésta, sin duda, será objeto de discusión en la reunión extraordinaria del fin de semana.
Llamada a los fieles
El régimen sirio ha adoptado una línea estratégica nueva para su represión interna, después de reconsiderar los riesgos inherentes a la estructura étnica del ejército. Su composición le ha servido hasta ahora para mantenerse en el poder: el ejército está formado, en sus cuadros medios y bajos, por miembros de la mayoría sunita, de incierta lealtad, mientras reserva los puestos superiores para los de la fiel secta alauita, a la que pertenece al-Asad. El presidente teme que el ejército se divida y una parte se vuelva contra él, ya que la mayoría de los represaliados y asesinados son sunitas.
Para prevenir cualquier disidencia en su seno, el régimen está formalizando, como fuerzas de seguridad del estado, a las bandas de la llamada Shabiha (los Fantasmales). Se trata de partidas de fieles, matones y maleantes habituales que reciben armamento y una paga diaria de $40 para disolver las manifestaciones y perseguir a los disidentes y sus familiares en sus domicilios. Se estima su fuerza en unos 20.000 hombres, a los que se ha empezado a repartir uniformes negros. La Shabiha lleva siendo entrenada desde marzo por cuadros de la Guardia Revolucionaria iraní. Muchos de sus miembros están “hechos” a las carnicerías contra el propio pueblo. Estos últimos proceden de las infames Compañías de Defensa, comandadas por Rifaat al-Asad, tío del actual presidente, las cuales perpetraron en 1982 la matanza contra la ciudad de Hama que causó, según cálculos creíbles, 20.000 víctimas mortales.
La historia enseña que el potencial de una revolución socio-política se mide por su capacidad de provocar una crisis internacional, y que frecuentemente ésta desemboca en guerra. Ninguna de las revoluciones árabes de la pasada “Primavera” (Túnez, Libia, Egipto, Yemen) ha sido ocasión para que estallase una crisis internacional mayor. Si en algún lugar eso fuera posible, sería en Siria. Contengamos la respiración, y veamos qué tiene que ofrecer la Liga Árabe tras su reunión del fin de semana.
Publicado el 19 de enero 2012 en Capital Madrid.com

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