lunes, 27 de febrero de 2012

Davos corrobora el marasmo económico

El Gobierno de Rajoy haría mal en desanimarse
Antonio Sánchez-Gijón.– Muchos de los mensajes que han llegado a Madrid desde Davos muestran a una élite económica mundial escéptica sobre las posibilidades de que España cumpla el compromiso de déficit a que se ha comprometido el gobierno del Sr. Rajoy, o las de evitar que España caiga en una profunda recesión. El Gobierno, sin embargo, haría mal en desanimarse. La ruinosa herencia dejada por el anterior gobierno se define por la tasa de paro del 23%.
En las últimas semanas hemos visto hasta qué punto el país se halla bloqueado por disfuncionalidades financieras que parecen insuperables (burbuja inmobiliaria, desaparición de la función crediticia de la banca, etc.), indisciplina presupuestaria central y periférica (déficits autonómicos), intentos de "repúblicas económicas autogestionadas" (pretendidos conciertos, Spanair) y, encima de todo ello corrupción desde lo más alto a lo más bajo.
Los testimonios externos aquí aportados sobre nuestra crisis son sólo una muestra recogida en la prensa del domingo, aparte de algún que otro anterior a Davos. Ninguno de ellos contiene una crítica frontal o indirecta al actual presidente del gobierno español. Al contrario, todos tienen un contenido nocionalmente crítico con la política de salida de la crisis impuesta a Europa por la canciller alemana, Sra. Merkel.
Empezaré por algunos testimonios que preceden a Davos. El 7 de enero The Economist saludaba la subida de impuestos anunciada el 30 de diciembre con estas escépticas palabras: "El gobierno del Sr. Rajoy trata de evitar ser azuzado por los mercados de bonos o reñido por Angela Merkel, la canciller alemana. Pero su tarea se vuelve cada día más difícil. El objetivo de déficit para 2012, acordado con la Unión Europea, es del 4,4% del PIB. Dado que no se cubrió el objetivo del 2011, será necesario tapar un agujero de euros 40.000 millones. Los nuevos impuestos cubrirán sólo euros 6.300 millones. Otros 8.900 millones vendrán de recortes. Pero todo eso cubre tan sólo la mitad del agujero".
El consejero económico del Fondo Monetario Internacional, Olivier Blanchard, usó la misma figura literaria empleada por la directora del Fondo, Sra. Lagarde, recordando a España que "el ajuste es un maratón, no un sprint", quizás intentando calmar el fervor ahorrativo del Sr. Rajoy. El gobierno, dijo, está haciendo bien "lo que se necesita hacer". Ya son conocidas las previsiones negativas del Fondo sobre el crecimiento de España en 2012.
Alemania advierte..., y nos advierten sobre Alemania
El ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, lanzó el 27 de enero una sutil advertencia a España: "Las reformas estructurales introducidas por Grecia y otros países, y también por España, por ejemplo, merecen respeto y tienen que aplicarse de manera consecuente" (El País, 27 de enero, el énfasis mio).
El tratadista Nouriel Roubini (ya estamos en Davos), hablando de España le dio una estocada a Berlín: "España y la periferia de Europa entrarán en un círculo vicioso si Alemania sigue imponiendo recortes". James O'Neill, de Goldman Sachs, parece hacerle coro: "España muestra lo rápido que la austeridad frena la economía e imposibilita el cumplimiento de los objetivos de déficit". (crónica de Claudi Pérez, El País).
Aunque el ministro de Economía Luis de Guindos dio "buena imagen" en la ciudad alpina, según el parecer de Xavier Sala-i-Martín, profesor de Columbia University, "el sentimiento en Davos respecto a la marca España es negativo, como ya es tradición aquí, aunque la percepción sobre el gobierno ha cambiado". Esa tradición, desde luego, no la ha podido dejar el Sr. Rajoy ni el Sr. de Guindos, nuevos en la plaza por lo menos desde que asumieron sus cargos.
Un influyente y anónimo "jefe de gobierno del Eurogrupo" parece bien informado sobre la política interior española, por lo que se arriesga a opinar: "Ya sé que hay elecciones en Andalucía, pero el momento es ahora. Debe hacer la reforma laboral y del sistema financiero de forma duradera y creíble, y debería ir elaborando unos presupuestos para 2012 con señales claras a corto plazo de fuerte austeridad. Hecho eso, podemos hablar y ser flexibles con países que hacen esfuerzos para no poner en peligro su crecimiento". (Carlos Segovia, El mundo).
El profesor de Yale Robert Shiller hace un paralelo entre las crisis de Estados Unidos y España: "Una burbuja inmobiliaria enorme y problemas financieros a la altura de esa burbuja... A un problema fiscal sobrevenido se le está aplicando la medicina equivocada. Soy pesimista".
El autor de un libro sobre la crisis, Ken Rogoff, es más pesimista aún: "La crisis empieza a tomar dimensiones existenciales: Grecia y probablemente Portugal están desahuciados. España e Italia son la línea roja. Esto ha dejado de ser un problema económico; esta es ya una crisis política y la solución política, de momento, es inadecuada...; el Sur no puede aguantar tres, cuatro años de recesión".
Esta idea se ve suscrita por Fréderic Leroux, gestor de Fondos de la agencia francesa Carmignac: "En cualquier momento (el gobierno español) puede decir que no puede más... España ha hecho unos esfuerzos enormes por reducir su déficit y la recompensa ha sido un incremento del paro. El país no va a poder resolver su problema presupuestario porque no crece". (David Fernández, El País).
Tomando prestada la idea de Rogoff, se puede afirmar que la crisis económica española es en el fondo una crisis política. La pérdida de unas elecciones refleja siempre una pérdida de credibilidad y autoridad. En ese sentido, la derrota aplastante del gobierno socialista en las elecciones del 20 de noviembre se deriva del deterioro de la gobernabilidad de España. El actual gobierno debería calcular bien la combinatoria exacta para completar las reformas de toda España bajo la presión europea, y su necesidad de producir el cambio político en Andalucía, una de las regiones más atrasadas tras treinta años de gobiernos del PSOE. Dicho esto, hay que añadir, por ejemplo, que los éxitos electorales del Partido Popular en la Comunidad Valenciana tampoco pueden hacernos olvidar sus errores y desvíos. Por no seguir adelante...
Junto a las técnicas de gestión económica y social que debe aplicar, el gobierno debe ser consciente de que España necesita con no menor urgencia la restauración de esa autoridad que, formada por métodos democráticos, representa el poder normativo (o coactivo, si se quiere) necesario para mantener a las sociedades unidas y en paz.
Publicado el 30 de enero 2012 en Capital Madrid.com

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