sábado, 23 de marzo de 2013

La Bahía de Cádiz, un fósil industrial


El fantasma del pesimismo se extiende por Andalucía

Antonio Sánchez-Gijón.– El pesimismo creado por la situación económica se abate sobre Andalucía. Seis de cada 10 andaluces declararon en febrero del 2013 estar poco o nada contentos con la vida que llevan (57,1%). El 65,3% cree que la situación económica de su hogar empeorará en el futuro inmediato. Éstos son dos de los resultados que el instituto de opinión Commentia realiza periódicamente para el grupo de prensa Joly, y que el Diario de Cádiz publicó este 28 de febrero.

Hace un año los andaluces pesimistas sobre el futuro de sus hogares eran el 54,6% (10,7% menos que en 2013). En el trascurso de ese año se han celebrado unas elecciones generales (marzo del 2012), que aunque castigaron al partido socialista (que perdió la mayoría absoluta tras casi treinta años de hegemonía), posibilitaron la formación de un gobierno de izquierdas mediante la coalición del PSOE con Izquierda Unida.

Mirar al pasado provoca melancolía: hace sólo cinco años (2008) el 71% de los hogares andaluces se declaraban satisfechos con lo que la vida les había deparado.

Lo llamativo de las series anuales de esta encuesta son las bajas expectativas que, por lo menos desde 2008, los andaluces abrigan para sí mismos. En 2008 sólo el 7,5% esperaba que la economía de su hogar mejorase. Desde entonces, esta proporción ha ido en declive hasta este año, en que sólo el 2,4% espera alguna mejora en el futuro inmediato, mientras el 65% declara que vive peor que hace un año.

La esperanza viene de Oriente

En pocos lugares de Andalucía se exterioriza el malestar social y económico de modo más patente que en la conurbación de la Bahía de Cádiz. En los años setenta y ochenta del siglo pasado la Bahía era un emporio industrial. El emporio no supo mantener su posición en medio de una arrolladora competencia mundial, que en menos de quince años ha dejado los astilleros en rápido declive, al tiempo que su industria automotriz echaba el cierre. Hoy Cádiz es un erial de parques industriales abandonados o parados, solares vacíos a la espera de un nuevo hospital o de un hotel, o de un taller metal-mecánico o tecnológico.

Uno de los puntales de siempre de la economía gaditana (la inversión pública) ha declinado bajo la presión de Bruselas, mientras el ministerio de Defensa ha ido reduciendo de forma paulatina, aunque últimamente acelerada, los presupuestos para su flota de guerra, que en gran parte se construía en la Bahía.

Defensa, que ve cómo la infraestructura industrial naval gaditana se debilita o amenaza con desaparecer, lleva tiempo intentando lograr contratos en el extranjero para ayudar a conservarla. A ello obedece haber prestado a Australia uno de sus más modernos buques, y haber mantenido campañas internacionales de promoción de la industria naval, que han permitido la venta y construcción de navíos de guerra para Venezuela y Noruega. En esa onda está el previsto viaje del ministro Pedro Morenés a Qatar, donde tratará de cerrar un contrato por 6 patrulleros y 4 corbetas, por un importe de €3.000 millones.

Se esperaba que la misión oficial española a Qatar estuviera encabezada por el rey, lo que hubiera sido la ocasión para que don Juan Carlos ejerciese, como hace frecuentemente en sus viajes de estado, la labor extraoficial de patrocinador de los intereses industriales españoles. Su reciente operación de cadera pone entre interrogantes estos planes de viaje, y como resultado la inquietud se proyecta sobre la decisión que ha de tomar el emirato, el cual debe pronunciarse antes del verano. La propuesta presentada por la empresa Navantia parece haber superado todos los criterios técnicos de selección, y queda ya sólo sujeta a una decisión final del emirato, que recibirá o no, en tiempo útil, el "soplo" real.

Navantia tiene tres plantas industriales en la Bahía. Actualmente, el 70% de la plantilla está a la expectativa de nuevos contratos. La situación repercute en la cartera de trabajo de las empresas auxiliares. El martes 26 la empresa emitió un comunicado anunciando un plan de reducción de costes que afecta a todas las áreas de la compañía y que se focaliza principalmente en la revisión de contratos con proveedores y con la industria auxiliar.

Dinamismo exportador en la provincia, depresión de la capital

El área de la Bahía se ha convertido, en los diez o quince últimos años, en un fósil industrial, reacio al cambio, en vivo contraste con otros sectores económico de la misma provincia. No sólo está la adicción a los contratos dependientes del estado, sino unos hábitos laborales, bajo el liderazgo y estímulo de sectores radicales de los sindicatos, que en los últimos diez años han provocado la fuga de empresas y desanimado la inversión. Es una cultura que algunos sindicalistas se enorgullecen de llamar "guerrillera".

Es ya un tópico del folklore laboral gaditano las manifestaciones que paralizan varios puntos de la red de carreteras de la Bahía, sobre todo el sensible puente Carranza. En el martes 26 se produjeron tres acciones de bloqueo, con su correspondiente cuota de neumáticos quemados, pedradas y choques con la policía, más la frustración de miles de conductores y la pérdida de unas décimas adicionales de la productividad media. A esto siguió una huelga del sector del metal, de dos días.

Unas recientes declaraciones del presidente de la Confederación de Empresarios de la Bahía de Cádiz, Javier Sánchez Rojas, apuntaban directamente a la desgana con que los gaditanos parecen abordar el problema de renovar su planta industrial y económica: "Tenemos derecho a preguntarnos por qué las grandes marcas automovilísticas han decidido incrementar sus inversiones en Barcelona, Valencia, Valladolid, Sevilla, Vigo. ¿Dónde están las empresas de automoción que había en la provincia de Cádiz? A lo mejor estamos enseñando más de la cuenta conflictos que otros tienen y saben llevar con normalidad. Habrá que preguntarse si tenemos convenios que ahuyentan las inversiones, o las atraen; si tenemos mano de obra especializada, que yo creo que sí; si tenemos empresas especializadas en el metal, que también creo que sí".

En realidad la ciudad de Cádiz contrasta con el dinamismo económico de otros centros de la provincia. En conjunto, Cádiz/provincia es la que más exporta entre las ocho de Andalucía: €8.180 millones en 2012 (datos de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior), lo que representa a su vez el 32% de las exportaciones totales de la comunidad. Ochocientas ochenta y una empresas exportan de manera sostenida, y más de tres mil lo hicieron de modo ocasional.. Las exportaciones a Estados Unidos han crecido en los últimos cuatro años casi el 800%., y a Argelia un 781% en el pasado año.

Aunque los productos agrícolas, combustibles, aceites y minerales suponen el grueso de las exportaciones, no faltan las máquinas y aparatos mecánicos (250 millones), las "aeronaves y vehículos especiales" (366 millones), la fundición de hierro y acero (925 millones). El de Algeciras es el primer puerto comercial de España. La provincia genera el 43% de la energía solar de Andalucía.

Mientras tanto, la Bahía espera el maná de los emires, y mientras llega se entretiene con sus encantos de siempre: playa, pescaíto y melodrama sindical.

Publicado el lunes 4 de marzo de 2013 en capitalmadrid.com

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