El fantasma del pesimismo se
extiende por Andalucía
Antonio Sánchez-Gijón.– El pesimismo creado por la
situación económica se abate sobre Andalucía. Seis de cada 10 andaluces
declararon en febrero del 2013 estar poco o nada contentos con la vida que
llevan (57,1%). El 65,3% cree que la situación económica de su hogar empeorará en
el futuro inmediato. Éstos son dos de los resultados que el instituto de
opinión Commentia realiza periódicamente para el grupo de prensa Joly, y que el
Diario de Cádiz publicó este 28 de febrero.
Hace un año los andaluces pesimistas sobre el futuro
de sus hogares eran el 54,6% (10,7% menos que en 2013). En el trascurso de ese
año se han celebrado unas elecciones generales (marzo del 2012), que aunque
castigaron al partido socialista (que perdió la mayoría absoluta tras casi
treinta años de hegemonía), posibilitaron la formación de un gobierno de
izquierdas mediante la coalición del PSOE con Izquierda Unida.
Mirar al pasado provoca melancolía: hace sólo cinco
años (2008) el 71% de los hogares andaluces se declaraban satisfechos con lo
que la vida les había deparado.
Lo llamativo de las series anuales de esta encuesta
son las bajas expectativas que, por lo menos desde 2008, los andaluces abrigan
para sí mismos. En 2008 sólo el 7,5% esperaba que la economía de su hogar
mejorase. Desde entonces, esta proporción ha ido en declive hasta este año, en
que sólo el 2,4% espera alguna mejora en el futuro inmediato, mientras el 65%
declara que vive peor que hace un año.
La esperanza viene de Oriente
En pocos lugares de Andalucía se exterioriza el
malestar social y económico de modo más patente que en la conurbación de la
Bahía de Cádiz. En los años setenta y ochenta del siglo pasado la Bahía era un
emporio industrial. El emporio no supo mantener su posición en medio de una
arrolladora competencia mundial, que en menos de quince años ha dejado los
astilleros en rápido declive, al tiempo que su industria automotriz echaba el
cierre. Hoy Cádiz es un erial de parques industriales abandonados o parados,
solares vacíos a la espera de un nuevo hospital o de un hotel, o de un taller
metal-mecánico o tecnológico.
Uno de los puntales de siempre de la economía gaditana
(la inversión pública) ha declinado bajo la presión de Bruselas, mientras el
ministerio de Defensa ha ido reduciendo de forma paulatina, aunque últimamente
acelerada, los presupuestos para su flota de guerra, que en gran parte se
construía en la Bahía.
Defensa, que ve cómo la infraestructura industrial
naval gaditana se debilita o amenaza con desaparecer, lleva tiempo intentando
lograr contratos en el extranjero para ayudar a conservarla. A ello obedece
haber prestado a Australia uno de sus más modernos buques, y haber mantenido
campañas internacionales de promoción de la industria naval, que han permitido
la venta y construcción de navíos de guerra para Venezuela y Noruega. En esa
onda está el previsto viaje del ministro Pedro Morenés a Qatar, donde tratará
de cerrar un contrato por 6 patrulleros y 4 corbetas, por un importe de €3.000
millones.
Se esperaba que la misión oficial española a Qatar
estuviera encabezada por el rey, lo que hubiera sido la ocasión para que don
Juan Carlos ejerciese, como hace frecuentemente en sus viajes de estado, la
labor extraoficial de patrocinador de los intereses industriales españoles. Su
reciente operación de cadera pone entre interrogantes estos planes de viaje, y
como resultado la inquietud se proyecta sobre la decisión que ha de tomar el
emirato, el cual debe pronunciarse antes del verano. La propuesta presentada
por la empresa Navantia parece haber superado todos los criterios técnicos de
selección, y queda ya sólo sujeta a una decisión final del emirato, que
recibirá o no, en tiempo útil, el "soplo" real.
Navantia tiene tres plantas industriales en la Bahía.
Actualmente, el 70% de la plantilla está a la expectativa de nuevos contratos.
La situación repercute en la cartera de trabajo de las empresas auxiliares. El
martes 26 la empresa emitió un comunicado anunciando un plan de reducción de
costes que afecta a todas las áreas de la compañía y que se focaliza
principalmente en la revisión de contratos con proveedores y con la industria
auxiliar.
Dinamismo exportador en la
provincia, depresión de la capital
El área de la Bahía se ha convertido, en los diez o
quince últimos años, en un fósil industrial, reacio al cambio, en vivo
contraste con otros sectores económico de la misma provincia. No sólo está la
adicción a los contratos dependientes del estado, sino unos hábitos laborales,
bajo el liderazgo y estímulo de sectores radicales de los sindicatos, que en
los últimos diez años han provocado la fuga de empresas y desanimado la
inversión. Es una cultura que algunos sindicalistas se enorgullecen de llamar
"guerrillera".
Es ya un tópico del folklore laboral gaditano las
manifestaciones que paralizan varios puntos de la red de carreteras de la
Bahía, sobre todo el sensible puente Carranza. En el martes 26 se produjeron
tres acciones de bloqueo, con su correspondiente cuota de neumáticos quemados,
pedradas y choques con la policía, más la frustración de miles de conductores y
la pérdida de unas décimas adicionales de la productividad media. A esto siguió
una huelga del sector del metal, de dos días.
Unas recientes declaraciones del presidente de la
Confederación de Empresarios de la Bahía de Cádiz, Javier Sánchez Rojas,
apuntaban directamente a la desgana con que los gaditanos parecen abordar el
problema de renovar su planta industrial y económica: "Tenemos derecho a
preguntarnos por qué las grandes marcas automovilísticas han decidido
incrementar sus inversiones en Barcelona, Valencia, Valladolid, Sevilla, Vigo.
¿Dónde están las empresas de automoción que había en la provincia de Cádiz? A
lo mejor estamos enseñando más de la cuenta conflictos que otros tienen y saben
llevar con normalidad. Habrá que preguntarse si tenemos convenios que ahuyentan
las inversiones, o las atraen; si tenemos mano de obra especializada, que yo
creo que sí; si tenemos empresas especializadas en el metal, que también creo
que sí".
En realidad la ciudad de Cádiz contrasta con el
dinamismo económico de otros centros de la provincia. En conjunto,
Cádiz/provincia es la que más exporta entre las ocho de Andalucía: €8.180
millones en 2012 (datos de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior), lo que
representa a su vez el 32% de las exportaciones totales de la comunidad.
Ochocientas ochenta y una empresas exportan de manera sostenida, y más de tres
mil lo hicieron de modo ocasional.. Las exportaciones a Estados Unidos han
crecido en los últimos cuatro años casi el 800%., y a Argelia un 781% en el
pasado año.
Aunque los productos agrícolas, combustibles, aceites
y minerales suponen el grueso de las exportaciones, no faltan las máquinas y
aparatos mecánicos (250 millones), las "aeronaves y vehículos
especiales" (366 millones), la fundición de hierro y acero (925 millones).
El de Algeciras es el primer puerto comercial de España. La provincia genera el
43% de la energía solar de Andalucía.
Mientras tanto, la Bahía espera el maná de los emires,
y mientras llega se entretiene con sus encantos de siempre: playa, pescaíto y
melodrama sindical.
Publicado el
lunes 4 de marzo de 2013 en capitalmadrid.com
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