Nicosia no tenía los 30.000 millones
necesarios para evitar el rescate
Antonio Sánchez-Gijón.– La crisis económica y
financiera de Chipre tuvo su epicentro en Bruselas el pasado fin de semana,
pero ahora se teme que las réplicas lleguen a las bancas griega y rusa, a las
primas de riesgo de España e Italia, a la economía eslovena al borde otro
rescate, etc. El post-rescate ha empezado un poco a contrapié. Las
instituciones chipriotas no pudieron este domingo dar el primer paso político
para cumplir el compromiso contraído con la Unión Europea en orden a recibir el
rescate.
El sábado 16 habían anunciado que la comisión de
Finanzas del parlamento se reuniría a primera hora de la mañana del domingo,
que el pleno de la cámara se reuniría dos horas después y que el presidente de
la república, Nicos Anastasiades, se dirigiría a la opinión con un discurso.
Las tres citas fueron pospuestas al lunes 18 de marzo.
El país no parece haber asimilado todavía el alcance y las consecuencias de lo
acordado resignadamente por el gobierno chipriota en el último consejo de la
eurozona, el viernes 15 y la madrugada del 16; más si tenemos en cuenta que el
propio presidente, en un comunicado oficial, calificó la medida como
"faits accomplis" servidos a Chipre por los ministros de Hacienda del
Eurogrupo.
En su comunicado, Anastasiades presentó las dos
alternativas con las que se enfrentaba el país antes de la reunión del
Eurogrupo:
Primera: si no aceptaba las condiciones impuestas al rescate
pedido por Nicosia, el próximo martes 19 uno de los dos bancos en crisis
hubiera cerrado de inmediato; el segundo hubiera dejado de operar cuando el
Banco Central Europeo dejase de suministrarle liquidez. A consecuencia de esto
el estado, garante de las cuentas de los depositantes de menos de cien mil
euros, debía respaldarlas con €30.000 millones, que no tiene, lo que produciría
"un círculo vicioso de liquidación de activos" por parte de los
depositantes de más de cien mil euros, lo que les causaría pérdidas de más de
60%. Se perderían ocho mil puestos de trabajo de modo inmediato en la banca, y
millares de negocios y empresas habrían de cerrar. De modo intrigante, el
presidente aludió a la posible devaluación "de la moneda en un 40%".
¿Qué moneda? ¿Temía el presidente el colapso del euro?
Segunda: aceptando las condiciones, la liquidez de los bancos
quedaba asegurada por la recapitalización acordada con el Eurogrupo. Se
salvarían los ocho mil puestos de trabajo del sector bancario y se reduciría de
"modo drástico" la deuda pública. La imposición de una tasa del 9,99%
a los depósitos de más de €100.000 y de 6,75 a los de menos de €100.000 se
vería compensada por su intercambio por acciones de los dos bancos, haciendo
posible que la recuperación económica les devuelva gran parte, si no todo, lo
recortado.
Todo esto, aseguró el presidente, "producirá una
reducción drástica de la deuda pública, la hace manejable y sostenible, y
descarga a las futuras generaciones del peso de su devolución". Esta es la
solución, terminó Anastasiades, que "nos permitirá seguir nuestras vidas
sin aventuras".
En socorro del gobierno acudió el premio Nóbel de
Economía Cristoforos Pissarides, quien dijo que en Bruselas se había llegado al
acuerdo después de que se hubieran conocido las cifras reales, y que la
decisión era la mejor posible.
Una reacción en cadena
Este cierre de la crisis chipriota abre un
interrogante sobre la seguridad de los depósitos exteriores en la banca italiana,
española, francesa, etc., al ver que a la chipriota se le ha aplicado un
recorte drástico.
Chipre pidió el rescate en junio del 2012 por culpa de
las pérdidas sufridas por los acreedores de la deuda griega cuando Atenas logro
su rescate, y que subieron a €4.500 millones, por lo que la banca chipriota se
vio aislada de los mercados internacionales.
El sábado pasado el sistema bancario había dejado de
suministrar liquidez a su clientela. Se estima que los recortes a los depósitos
serán aplicados el martes 19, y a continuación la banca comenzará a funcionar
bajo las nuevas condiciones, entre las que estará un impuesto de entre el 20 y
el 25% sobre los intereses de los depósitos.
Según el Cyprus Mail, el miembro del consejo del Banco
Central Europeo, Joerg Rasmussen, ha declarado que los bancos chipriotas
continuarán recibiendo asistencia del Fondo Chipriota de Liquidez, y a
continuación la del BCE, una vez se hayan recapitalizado.
El retraso en las explicaciones por los responsables
políticos indica que la medida está lejos de encontrar el consenso deseable, a
pesar de que el gobierno empezó a preparar la legislación el jueves de la
pasada semana. El gobierno cuenta con 20 de los 56 diputados de la cámara. El
comunista AKEL ha anunciado que votará contra la aprobación del acuerdo. El
gobernante DISY (conservador) votará sin duda a favor. "Sin el acuerdo
-dijo el vicepresidente del partido, Averof Neophytu - la situación sería
probablemente trágica". El socialista EDEK está en contra de un acuerdo
que considera "una completa rendición del gobierno". Los
"verdes", ya se sabe.
¿Paraísos fiscales buenos y malos?
Es de prever en Chipre una fuerte reacción contra la
Unión Europea y el euro. A esa línea se ha apuntado el ex-candidato
presidencial Giorgos Lillikas, que contó con el apoyo de AKEL en la elección
presidencial, y que ha lanzado la idea de formar una fuerza política para el
abandono del euro. Andros Kyprianu, líder de AKEL, ha llamado al acuerdo de
Bruselas "vengativo y neocolonial". Los socialistas han dicho que
"entierra el principio de solidaridad comunitaria". Parte de las
fuerzas que apoyaron al presidente Anastasiades piden un referéndum sobre los
recortes. En su campaña electoral, el candidato Anastasiades había prometido no
introducir una tasa bancaria. Lo aprobado en Bruselas es más drástico que una
simple tasa.
El temor al efecto que un recorte de los depósitos
bancarios tendría sobre los prestamistas fue lo que movió al apoyo europeo a
España e Italia cuando entraron en crisis. Ahora que, efectivamente, se ha
impuesto un recorte a los depósitos de otro sistema bancario, los mercados
pueden preguntarse si lo mismo no es posible con otras economías y sistemas
bancarios bajo stress.
A Chipre se le ha acusado de servir de paraíso fiscal
a griegos, rusos y muchos otros, y las medidas recién tomadas en Bruselas son
vistas como dirigidas expresamente contra "Chipre paraíso fiscal",
mientras que varios enclaves de la Unión funcionan exactamente como eso,
refugios de dinero opaco a las haciendas. A este argumento responden otros que
el sistema bancario chipriota tiene depósitos que suponen ocho veces su propia
capitalización, mientras que la de la banca europea es sólo tres veces mayor, y
por tanto aquélla necesita ser reducida a medidas controlables.
Y siempre queda la cuestión de lo que se ha dado en
llamar "el azar moral". ¿Por qué han de pagar los fallos del sistema
los depositantes y no los accionistas de las entidades bancarias rescatadas? El
argumento de que así se castiga a los especuladores que ponen sus capitales
fuera del alcance de Hacienda levantará ampollas en Rusia, Oriente Medio y
Grecia. Habrá réplicas.
Lo de Chipre, pues, parece una prueba de banco de toda
la ingeniería financiera que ha apuntalado hasta ahora los distintos sistemas
bancarios europeos. Y en última instancia al propio "sistema europeo"
de banca, en la medida en que exista.
La primera prueba llegará próximamente en Eslovenia, a
la que los medios informados de la Unión apuntan como caso más probable de
siguiente rescate.
Publicado el
lunes 18 de marzo de 2013 en capitalmadrid.com
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