Los ataques de Toulouse y Montauban, un cambio de rumbo de al-Qaida
Publicado el 22 de marazo del 2012 en Capital Madrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– Veamos lo ocurrido en Toulouse desde dos perspectivas distintas: la interna de Francia y la internacional sobre las redes terroristas de inspiración islámica. Los recientes asesinatos de tres soldados franceses (de origen inmigrante) y de otros dos días antes, en Toulouse y Montauban, fueron atribuidos con ligereza a grupos de la extrema derecha radicalizados, concretamente a tres soldados expulsados del ejército por demostraciones nazis. Luego llegaron los asesinatos de tres niños y un varón judíos en Toulouse, el pasado día 19.
Bajo el clima de sospecha creado por los primeros asesinatos, la izquierda y su prensa, así como el candidato presidencial de centro, François Bayrou, insinuaron que el presidente Sarkozy había creado un clima de xenofobia en el país con sus repetidas advertencias sobre la necesidad de contener la inmigración ilegal y la obligación de los inmigrantes legales de identificarse con los valores de la República.
Bayrou dijo que el asesinato de niños "por causa de su origen o la religión de su familia" está relacionado "con un clima de creciente intolerancia". El rabino jefe de Francia, Gilles Bernheim, señaló que "en Francia se producen amenazantes actos de antisemitismo". El filósofo Bernard Henry-Levy apuntó el dedo a "los locos de la defensa de la ‘identidad nacional' percibida como una entidad cerrada, timorata, alimentada de odio y resentimiento".
Motivo (pasajero) de disensión interna
La revelación, en la madrugada del día 21, de que la policía había puesto cerco a un apartamento donde se había refugiado un sospechoso de los crímenes dio un vuelco al clima de recriminaciones. El sospechoso era un ciudadano francés de origen argelino, Mohamed Merah, de veinticinco años, que había estado dos veces en Afganistán/Pakistán, y que se declaraba miembros de al-Qaida..
La candidata a la presidencia por el Frente Nacional, Marie Le Pen, pudo decir, plena de satisfacción, que "el riesgo del fundamentalismo ha sido subestimado en nuestro país. Estos grupos político-religiosos se desarrollan en medio de un cierto laxismo... Hace muchos años que se me criticaba por haber dicho que el antisemitismo estaba ligado al fundamentalismo islámico".
Los observadores de la campaña presidencial estiman que el giro de los acontecimientos favorecerán a los candidatos de derechas. Hay un gran rencor del partido del presidente, la Unión por el Movimiento Popular (UMP) contra el candidato socialista, François Hollande, que aunque en estos acontecimientos no ha echado leña al fuego, critica acerbamente al presidente en cuestiones de inmigración, integración y trato a las minorías. Hollande venía superando a Sarkozy en intención de votos hasta la pasada semana, cuando las tornas se volvieron y Sarkozy le sobrepasó. No sería arriesgado afirmar que la alarma creada en Francia por los actos criminales de un ciudadano perteneciente a una minoría, que los sociólogos señalan como insuficientemente integrada en la sociedad francesa, pondrán en el centro del debate público una serie de temas planteados por el presidente Sarkozy, en medio de acerbas críticas de sus contrarios políticos.
Una yihad espontánea y descentralizada
Veamos la perspectiva internacional. La llamada "yihad islámica" ha adquirido en los últimos años naturaleza de movimiento internacional descentralizado y abierto a incorporaciones espontáneas (como la de Mohamed Merah), fuera de la órbita organizada y centralizada de al-Qaida. Su fundador y líder, Osama Ben Laden, se estrujaba los sesos en los últimos meses de su vida para mantener su organización bien estructurada en escalas funcional y regionalmente jerarquizadas, Al mismo tiempo, en los sitios más impensados salían colaboradores espontáneos que tomaban iniciativas por su cuenta, cometiendo actos de terrorismo contra sus supuestos enemigos, que luego ben Laden criticaba.
Las revelaciones sobre los papeles de Osama encontrados por la patrulla que asaltó su residencia en Abbotabad, Pakistán, y publicados a cuentagotas por el periodista norteamericano David Ignatius en The Washington Post, muestra un líder de la yihad obsesionado por darle foco estratégico a las acciones de sus seguidores. La prioridad debía ser "los objetivos norteamericanos en el mundo no islámico, como Corea del Sur... El foco debe ser puesto en acciones que contribuyan al intento de sangrar al enemigo americano".
Según señala Ignatius, ben Laden criticaba a los que ejecutaban acciones en nombre de al-Qaida movidos por querellas locales, en lugar de luchar por la causa común de Palestina. Parecía incluso que determinadas acciones espontáneas de éxito, como el asesinato de varios agentes de la CIA, en Kost, Afganistán, por un militar jordano que trabajaba en aparente colaboración con ellos, le molestaban por falta de foco en la causa suprema: "Es necesario discutir Palestina ante todo", escribió sobre esta acción ben Laden.
El fundador de al-Qaida quería voluntarios, aunque no espontáneos. En una directiva a su segundo, Atiyah Abdelrramán, le pedía que "se preguntase en todas las regiones si tienen un hermano... que pueda operar en los Estados Unidos, (y que pueda) vivir allí, o al que le sea fácil viajar allí".
La figura del topo aparece como la principal herramienta de las acciones terroristas de hoy en día, aunque sin el foco exigido por ben Laden. Se trata del individuo que simula ser amigo o colaborador del "infiel" para volverse contra él en el momento que considere oportuno. Es una práctica muy utilizada en Afganistán por parte de soldados afganos que han vuelto sus armas contra sus compañeros o soldados de la coalición internacional. También es el caso de varios terroristas que estuvieron casi a punto de hacer estallar aviones sobre el territorio de Estados Unidos. El caso de mayor "éxito" fue el de un comandante del ejército USA, de fe musulmana, que asesinó a trece compañeros en un acuartelamiento en territorio norteamericano hace unos dos años. En España, hace pocas semanas se ha juzgado a varios inmigrantes que planteaban atentados en territorio español. El caso de los autores de los atentados del 11-M 2004, atribuido a una serie de musulmanes residentes legalmente en España, parece obedecer al doble impulso de la espontaneidad local y de la supervisión o dirección centralizada.
Los acontecimientos de Toulouse han puesto al descubierto algunas debilidades del sistema de defensa frente al terrorismo. La policía sabía que Merah había estado dos veces en Afganistán/Pakistán, y una vez fue detenido por los pakistaníes. Esto sólo debió haber suscitado alguna "curiosidad" sobre sus andanzas en Francia. La Dirección Central de Información Interior ha tenido el desparpajo de declarar que Mohamed "está dentro del perfil que solemos supervisar". Ya lo pueden decir: este individuo había estado bajo el foco de la policía en quince ocasiones nada menos, como pequeño delincuente. También se sabía de su hermano, que en esta ocasión parece ha prestado ayuda logística a Mohamed.
Después del luto, quizás debería ser la hora de revisar los procedimientos de quienes tienen la obligación de defender a los franceses..., o a los españoles.
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