Un estudio del MIT anticipa cambios sustanciales de este mercado en poco tiempo
Antonio Sánchez-Gijón.– A diferencia del mercado de petróleo, que es "mundial", el gas natural se mueve en un conjunto de tres mercados regionales (Rusia-Europa-Norte de África, Norteamérica y Asia oriental). Eso va a cambiar en los próximos años. La regionalidad es una limitación resultante de la separación de cada bloque regional respecto de los otros por inmensas distancias continentales u oceánicas. El instrumento será el gas natural licuado, capaz de ser transportado entre continentes por flotas de nuevos transportes de hidrocarburos. La experiencia española en esta tecnología del transporte tiene ya algunos decenios a sus espaldas. El último país europeo en incorporarse es Lituania.
La aparición del mercado mundial del gas natural viene anunciada por un estudio del Massachussets Institute of Technology, The Future of Natural Gas. El estudio relaciona esta predicción con "la notable velocidad y escala del desarrollo del gas de esquisto (shale gas), (que) ha hecho tomar consciencia del gas natural como un componente indígena del suministro interno, y de la consiguiente reducción de precios, muy por debajo de las últimas expectativas".
Éxitos de la tecnología de extracción del gas
Un informe del servicio de inteligencia estratégica Stratfor da por hecho que el mercado del gas en Estados Unidos, que es básicamente un mercado interno que aún necesita importar algunas cantidades, va a expandirse ilimitadamente gracias a los recientes retornos de la tecnología de extracción del shale gas, por fraccionamiento hidráulico y perforación horizontal. Entre 2006 y 2011 la producción de gas de esquisto se incremento un 50%. A este ritmo, los Estados Unidos, que producen el 85% del gas que consumen, será pronto un exportador neto de gas natural. Un antiguo senador por Missouri, Jim Talent, ha predicho que los Estados Unidos son "la Arabia Saudí del gas natural".
Los precios han bajado a medida que aumentaba la producción. El 2 de marzo el precio standard en aquel mercado era de $88 por mil metros cúbicos (mcm). Un año antes el precio era $135 por mcm. El mismo gas cuesta en Europa $409 y en Japón $589. El impacto del gas de esquisto en el mercado norteamericano está perjudicando al gas natural convencional, que necesita un precio de referencia para mantenerse rentable, de $140. La industria eléctrica se beneficiará de esta irrupción masiva de gas, ayudando a reducir la dependencia del carbón, con todos sus riesgos ambientales. Otra industria beneficiada será la de derivados químicos y plásticos.
Hay, pues, una magnífica oportunidad para hacer que los mercados "regionales", con precios caros más o menos permanentes debido a su aislamiento, se fundan en un solo mercado mundial. Esto crea la oportunidad para la industria del licuado de gas y la de la construcción naval de buques altamente especializados. También son necesarias las plantas de licuado y las de regasificación en las cabeceras del transporte.
Los Estados Unidos tienen una sola planta de licuado, situada en Alaska. Hay proyectos para nuevas plantas en el golfo de México, que son complejas desde el punto de vista ambiental y financiero (pueden costar $6.000 millones), y tardar algunos años en entrar on line.
En el lado de las terminales, actualmente hay en construcción veinte plantas de regasificación en Europa y Asia Oriental, y se están negociando contratos para construir otras en India, Corea del Sur, España y Japón. La actual participación del licuado en el mercado mundial del gas es del 30%. Cualquier incremento de esta cuota perjudicará de modo especial a Rusia, principal exportador mundial de gas. Rusia exporta a través de una red técnica y políticamente muy compleja de gasoductos, que para llegar a los mercados deben atravesar uno o más países, o una o más zonas económicas, como es el caso de sus exportaciones a países de la Unión Europea.
Impacto geopolítico del gas y del gas licuado
Son muchos los países que marchan hacia esta "Quimera del Gas". La norteamericana Noble Energy parece haber encontrado un campo prometedor en el Mediterráneo oriental, frente a Líbano e Israel, y al sur de Chipre. Sólo mencionar esos países es señalar potenciales conflictos geopolíticos. Otra zona prometedora es Mozambique y sus aguas, donde la Royal Dutch Shell parece haber encontrado un yacimiento de 30 billones de pies cúbicos. En el ámbito puramente del gas de esquisto, Polonia ha extendido 109 licencias de explotación de sus yacimientos. Se estima que su potencial puede alcanzar los 5,3 billones de mc.
Pero no basta que aumente el caudal de gas natural disponible en el mundo, de origen convencional o de esquisto. Para crear el mercado mundial es necesario que la tecnología de la licuefacción y regasificación sean también mundiales. Una señal de las cosas por venir es una reciente decisión de la pequeña Lituania. Dado que Vilna no puede permitirse de momento invertir en una planta de regasificación, el 2 de marzo contrató con una firma noruega, por $50 millones anuales, el alquiler de una Floating Storage and Regasification Unit (FSRU) desde 2014, la cual puede licuar para Lituania más gas que el que consume. Esto le dará un arma decisiva para resistir las presiones políticas que sufre de la rusa Gazprom, especialmente desde que cerró (2009) la planta de energía nuclear de Ignalina. Rusia proporciona anualmente a Lituania 3.000 millones mc.
El mencionado estudio del MIT trata de determinar "qué papel ha de jugar el gas natural en una economía condicionada por el carbón". El gas compite con otras energías principalmente en la generación de electricidad, pero su competitividad se puede extender al transporte por gas o diesel.
Cada uno de los mercados regionales, añade el estudio del MIT, tienen diferentes estructuras, diferentes grados de madurez, y fijan precios por métodos diferentes, cada uno de ellos sujetos a "factores geográficos y políticos". Los precios del mercado europeo se fijan en contratos a largo plazo; los asiáticos se fijan utilizando como baremo el petróleo. En Norteamérica la determinación de precios se hace en mercados de derivados y on the spot.
El estudio hace un listado de las ventajas de los dos sistemas de transporte prevalentes; gasoductos y LNG (liquified natural gas). El primero es más práctico para distancias relativamente cortas (digamos continentales), mientras que el LNG es más ventajoso en distancias intercontinentales.
Una España aquejada de cierto retraso tecnológico, pero con alguna experiencia en la prometedora industria del LNG, haría bien en prestar especial atención a las nuevas oportunidades que se le ofrecen en los ámbitos del puro negocio inversor, la construcción naval y la industria del gas en general, dentro de un mercado que está a punto de transformar muchas pautas del comercio de la energía.
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