martes, 27 de marzo de 2012

CHINA PINCHA Y MODERA SU CFRECIMIENTO

Publicado el 8 de marzo del 2012 en Capital Madrid.com

Antonio Sánchez-Gijón.– ¿Es éste el gran reajuste de la economía mundial preconizado hace unos dos años por el autor del libro "On China", Henry Kissinger, el Metterninch de nuestros días y antiguo secretario de Estado con Richard Nixon? Kissinger proponía que las dos primeras economías del mundo, las de Estados Unidos y China, entrasen en un entendimiento tácito por el que cada una debería alternar sus ciclos económicos de forma que mientras una se expandía la otra consumía, cambiando al cabo del tiempo las tornas.
El pasado día 4 así lo insinuó, por lo menos para China, el primer ministro de la República Popular, Wen Jiabao, en el discurso de apertura del Congreso Nacional del Pueblo, una asamblea de 3.000 delegados y esencialmente deliberativa, pues las decisiones importantes sólo serán adoptadas por el congreso del partido comunista en otoño, y de modo más específico, por el comité permanente de su politburó, un sanedrín de nueve líderes.
Wen dio a conocer las perspectivas económicas para este año, que "reducen" el crecimiento al 7,5%, 1,7 puntos menos que el alcanzado oficialmente en 2011, y la tasa menor de crecimiento en veintidós años. La economía, anunció Wen, enfatizará este año la demanda interna, y menos la inversión y la exportación. Este anuncio ha enviado ondas de choque a algunas economías basadas en la exportación de materias primas, algunas de ellas de América Latina.
El "despegue" industrial de China ha durado tres decenios, y ahora el país se encuentra bajo la presión de intensas demandas internas de bienestar y en la necesidad de pasar a la fase innovadora de su crecimiento. Estas ideas tienen un significado geopolítico: los sectores modernos de la economía china, localizados en una franja costera de cien, doscientos o trescientos km. de anchura, deben estar en condiciones de producir excedentes de capital que permitan el desarrollo del vasto interior, donde viven entre 400 y 600 millones de personas muy poco por encima del umbral de la pobreza. Así que cuando se habla de incentivar el consumo interno en realidad se trata de rescatar del atraso a la mayor parte de la población y evitar el descontento social.
El problema de alimentar 1.300 millones
Y también se trata de mantener a toda la población alimentada. En la provincia de Heilongjiang, al nordeste del país, que es la sexta más grande del país pero sólo tiene el 2,9% de la población, el estado se ha embarcado en un ambicioso plan de agricultura industrial, según informa Stratfor. La provincia ya produce granos para 240 millones de personas. El plan está estructurado en torno a una corporación pública que controla 2.900.000 ha. en 106 explotaciones. Entre 2007 y 2010 la producción de granos pasó de ton. 34,5 millones a ton. 55,7% millones.
Las infraestructuras gimen bajo el paso de esa fenomenal carga. El estado se propone invertir $12.500 millones para construir 2.000 km de autopistas, 3.000 de otras carreteras y mejorar otros 90.000 km. de vías, sólo en la provincia de Heilngjiang. China necesita algo más de ton. 500 millones al año para garantizarse un prudente 95% de autosuficiencia. El saldo hasta el 100% lo consigue cada vez más mediante la compra de tierras en el extranjero, gran parte de ellas en áfrica y Latinoamérica.
Es previsible el aumento del descontento social. El espectacular crecimiento de las regiones desarrolladas ha empujado los salarios al alza, reduciendo el excedente empresarial y por lo tanto los ingresos fiscales con que atender las demandas de la población rural. La tecnificación, a su vez, ha propiciado el crecimiento de la clase media, que hoy se estima entre 350 y 400 millones de personas. Como es previsible, este sector social presentará el mayor desafío a las complacientes estructuras políticas del país. No hay, sin embargo, inmovilismo político total, como sucedía en otros regímenes comunistas del pasado. No son excepcionales los votos contrarios o la abstención en determinadas mociones"parlamentarias" referentes a materias económicas o sociales, pero nunca contra las principales iniciativas del PCC.
Tensión opuesta a la del alza de los salarios la constituye la reducción de las exportaciones, sobre todo al primer mercado de China, Europa. En el exterior se origina igualmente la ansiedad china por la seguridad de sus suministros de petróleo. No sería arriesgado afirmar que detrás de la recientísima decisión del líder iraní Alí Jamenei de reemprender las negociaciones con Occidente sobre su programa nuclear haya estado la presión de un Beijing asustado por los tambores de guerra de israelíes e iraníes, con proyección sobre las rutas petrolíferas del Golfo Pérsico.
Las dificultades actuales de China pueden hacer olvidar el impacto de ciertas decisiones de política económica, tomadas hace años sobre la orientación estratégica general de China. Una de ellas fue su ingreso en la Organización Mundial de Comercio, celebrado el 11 de diciembre del 2001. Desde entonces China ha reducido su régimen de tarifas prohibitivas, hasta un 10% aproximadamente de media, comparable favorablemente con las tasas de muchas economías "emergentes".
No es, sin embargo, en los aranceles donde China lucha con la competencia, sino por la manipulación de políticas industriales y empresariales destinadas a discriminar o apoyar con subsidios a las 100.000 (estimación) empresas públicas de diversa naturaleza. Por no hablar de sus discutibles prácticas sobre derechos industriales y de autor; o de la queja continua de Occidente sobre la política de devaluación artificial de la moneda, en apoyo de sus exportaciones, "a espaldas" de las reglas de la OMC.
China no es tímida en sus desafíos a la hegemonía occidental. El más reciente sea, quizás, el de discutir la convención de que el presidente del Banco Mundial debe ser un estadounidense, y el del Fondo Monetario Internacional un europeo. Un alto funcionario chino del BM ha pedido expresamente que la sucesión del actual presidente Robert Zoellick, que cesará por voluntad propia en junio próximo, deberá estar abierta a "un proceso de selección" entre todos los miembros del "club".


Renovación del liderazgo político
La lenta, cauta y eficaz integración de un régimen comunista gigantesco en las entretelas de un mundo conformado por la expansión del capitalismo es una verdadera hazaña de unas élites que se consideran continuadoras de una historia cuatrimilenaria. El nuevo "emperador" de este renovado Imperio Medio es Xi Jinping, el actual vicepresidente de la comisión militar del PC, puesto que tradicionalmente propulsa a la presidencia del PC y del estado, sucediendo en ambos puestos, respectivamente en 2012 y 2013, al "líder supremo" actual, Hu Jintao.
Xi ha cuidado mucho sus relaciones con Estados Unidos, y tiene crédito por combatir la corrupción. Se le atribuye también una filosofía política favorable a la limitación de los poderes del gobierno.
Uno de los problemas que deberá confrontar Xi es la presión nacionalista interna, que busca una actitud más confrontacionista con Occidente. Es dudoso, sin embargo, que Xi pueda alterar mucho las cosas. China es un país geopolíticamente limitado por las naciones-archipiélagos a su oriente, que no le garantizan el libre acceso a los océanos, los desiertos del interior al oeste y la cordillera del Himalaya al suroeste. Además, a pesar de contar con una economía de rango mundial, los excedentes disponibles para su defensa (unos $100.000 millones) palidecen en comparación con los de EE.UU. (500.000 millones)
Todo, pues, permite augurar una China centrada en sus problemas internos, con recursos suficientes para confrontar los desafíos sociales que se le presenten mediante el aumento del consumo, y una elevación de su capacidad tecnológica a través de la educación. Y cautelosa en la escena mundial, Todavía un sitio donde hacer muy buenos negocios.

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