viernes, 5 de julio de 2013

El caso Ferrovial revienta los planes de Artur Mas


Numerosos indicios apuntan a CiU y a la Generalidad

Publicado el lunes 17 de junio de 2013 en capitalmadrid.com

Antonio Sánchez-Gijón.– Durante el pasado fin de semana han incidido sobre el pretendido proceso soberanista de Cataluña dos acontecimientos cuyas consecuencias pueden afectarle negativamente. Se trata, por un lado, de las acusaciones contenidas en un informe del fiscal Anticorrupción de Cataluña, Emilio Sánchez Ulled, elevado a la autoridad judicial, contra personas e instituciones de Cataluña y la empresa Ferrovial, por sobornos para la obtención de contratas de obras, y la manifestación pública de las tensiones soterradas entre dos de las fuerzas políticas (Unión Democrática de Cataluña, UDC, y Esquerra Republicana de Catalunya, ERC) que apoyan al actual gobierno de la coalición Convergencia i Unió, y el otro socio de la coalición gobernante, UDC. Los nacionalistas de izquierda dan sólo apoyo parlamentario al govern.

El presidente de la Generalidad, Artur Mas, había dicho el pasado sábado sobre las imputaciones del fiscal: "Se acusa a la Generalidad de diferentes hechos sin pruebas, y el informe del fiscal reconoce que no las hay". Y se congratuló de que en el informe no apareciesen implicadas personas vinculadas a CDC. No habían pasado 24 horas y el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, dio su réplica.

El fiscal general declaró a TVE que sí hay pruebas concretas, y calificó de "muy sólida" la investigación de la fiscalía de Cataluña. Las pruebas son suficientes, añadió, para ser elevadas a la justicia. Pudo haber dicho también que la acusación no se ha formulado contra la Generalidad sino contra personas todavía no señaladas pertenecientes a CDC, el partido que lidera el Sr. Mas.

Lo máximo que admitió el Sr. Mas fue que en el asunto de los supuestos sobornos de la empresa constructora Ferrovial, para la obtención de contratos de obra por la Generalidad, sí hubo "convenios legales pero no estéticos", una forma elegante de decir que su partido es acusado de haberse beneficiado de más de seis millones de euros de financiación fraudulenta, en un caso que, en principio, supone acusaciones por la desaparición de más de 18 millones, desviados mediante una trama de pagos ilegales. Al menos la mitad del dinero implicado se supone que fue a parar a los gestores del Palau de la Música de Barcelona, una institución cultural que es la almendra de la propaganda cultural catalanista, independientemente del prestigio del que solía gozar.

¿Partido o institución pública?

Felizmente, se congratuló el Sr. Mas, las acusaciones "están circunscritas a personas que no tenían que ver con Convergencia". ¿Será ésta una forma de reconocer que sí estaban implicados funcionarios y cargos políticos de la Generalidad?

En realidad se trata de personas ligadas indistintamente al partido y a la Generalidad. El fiscal anticorrupción de Cataluña lo expresa de esta forma: las comisiones por la concesión de obras se daban a "personas (del partido) con ascendencia política suficiente... para influir de forma determinante" en los encargados de adjudicar las obras (la Generalidad). Unos y otros estaban ligados por un "pacto criminal".

Figuran, entre otros, Joaquín Pujol i Figa y Joaquín Triadú, ambos secretarios generales de la Presidencia bajo los gobiernos de Jordi Pujol. También Jaume Camps, parlamentario entonces de CiU. Otro participante en la trama fue Carlos Torrent y Macau, fallecido en 2005, responsable financiero de CDC, administrador de la Fundación Ramón Trías Fargas, implicada en la trama como intermediaria y pantalla para la desviación de fondos. La labor de Torrent fue transferida a su muerte a Daniel Osácar Escrig, vinculado al departamento de finanzas de CDC. También recibió fondos desviados Angel Colom, uno de los primeros catalanes que se declaró independentista después de la Constitución, y nombrado secretario de Inmigración de Convergencia por Artur Mas.

En fin, como mentís rotundo a la inocencia del partido está el hecho de que la sede de CDC está embargada para hacer frente a sus responsabilidades, en una de las ramas del caso, que terminó en penas de cárcel a los dos principales acusados, Félix Millet y Jordi Montull, penas cuyo cumplimiento han esquivado hasta ahora mediante fuertes fianzas. (Véase sobre este caso de corrupción en Cataluña, y otros muchos, el libro de Félix Horcajo, "La Pasta Nostra". Editorial Sekotia).

Las acusaciones del fiscal anticorrupción rebasan ya los términos del caso Palau. Sería adecuado denominarlo en esta nueva fase "caso Ferrovial", pues en ella aparecen ligados esta empresa, CDC y funcionarios políticos de la Generalidad. Dos directivos de la empresa figuran como imputados en el informe fiscal, y quedan por nombrar los responsables del partido ("que no han podido ser adecuadamente identificados", dice el fiscal anticorrupción), así como los titulares de los "órganos públicos" que entraban en la trama criminal.

Durán y el control de los tiempos

La pasada semana se abrió una brecha en la solidez de la coalición gobernante, al declarar el líder de UDC, Josep Antonio Durán i Lleida, que no estaban dadas las condiciones para celebrar en 2014 la consulta soberanista sobre la que Artur Mas ha apostado su futuro político.

La defensa de la brecha corrió este sábado a cargo de la persona que en este momento ejerce de portavoz de CDC, Lluis Corominas, vicesecretario general del partido, quien actúa en delegación parcial de las funciones que venía ejerciendo hasta recientemente Oriol Pujol, secretario general de CDC e imputado en el caso de las ITV abierto contra él y otros.

Corominas dijo textualmente: "En este momento tan duro, en que la gente nos mira buscando el norte, el objetivo final, lo que no podemos hacer es generar dudas desde la propia federación". En su opinión, la declaración de Durán es de las que "debilitan y no suman, sino que restan y siembran dudas". Durán había aconsejado "no correr" hacia la consulta.

ERC teme que si se difiere la consulta, pase el momento psicológico creado por las reiteradas promesas de celebrarlo antes del final de la legislatura, y preferiblemente en 2014, un año con resonancia de encantamiento por recordarse en ese año el tricentenario de la caída de Barcelona ante el ejército borbónico en 1714, y por la celebración en septiembre de aquel año del referéndum sobre la independencia de Escocia. Jordi Pujol contribuyó a la creación de este mito cuando declaró, hace unos diez años, que Cataluña sería independiente el día en que Escocia lo fuera.

ERC sufre tensiones internas por la cuestión de la fecha de la consulta. Un sector de ese partido está resentido con Durán; así, el diputado al congreso español, Alfred Bosch, advirtió el pasado viernes de que si la consulta se posponía, ERC retiraría el apoyo al govern. Lo mismo dijo al día siguiente, pero de forma más diplomática, Oriol Junqueras, líder de ERC: "nuestro objetivo no es hacer la consulta, sino hacer el estado propio", para añadir: "Confiemos en que el govern cumplirá sus compromisos, y que por tanto, a pesar de cualquier provocación, nosotros también cumpliremos los nuestros con los ciudadanos".

Aunque la apertura del caso de corrupción contra CDC e indirectamente contra la Generalidad puede desacreditar tanto al partido como al govern ante las opiniones interna e internacional, estos casos de corrupción no representan por sí mismos una amenaza sería al gobierno o al partido del gobierno. Véase lo que pasa con los casos Gürtel y Bárcenas en relación con el PP y el gobierno de Rajoy.

Lo que puede ser más decisivo es el mantenimiento o ruptura del equilibrio interno de la coalición catalana, dado que el control de los tiempos es, dentro de un plan estratégico cualquiera, un factor tan significativo como la cohesión y potencia de las fuerzas en presencia.

 

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