Preocupa la excesiva deuda del
sistema
Publicado el
lunes 24 de junio de 2013 en capitalmadrid.com
Antonio Sánchez-Gijón.– Empiezan a acumularse los
signos de que China entra en una nueva fase de su economía caracterizada por
mayor control financiero por parte del gobierno, política crediticia más
selectiva y, a la postre, un reajuste de las altas tasas de inversión que han acompañado
durante más de dos decenios su portentoso crecimiento económico.
Su coincidencia con la recesión de la zona euro y el
anuncio de la próxima moderación o final del "quantitative easing" de
la Reserva Federal de los Estados Unidos, están anunciando un periodo de
crecimiento lento, o accidentado, de la economía global, y el nuevo liderazgo
chino empieza a tomar posiciones.
El miércoles de la pasada semana el Consejo de Estado
de la República Popular de China (consejo de ministros) emitió un comunicado
reafirmando su control de la política crediticia, y anunció unas directrices
destinadas a focalizar el crédito hacia "la economía real", atacar la
sobreinversión y apoyar la agricultura, las empresas pequeñas y muy pequeñas,
así como el consumo.
La percepción en todos los niveles de la industria
financiera china es que el país ha tomado demasiado crédito como medio de
neutralizar la deflación exportada por las economías en recesión, y ello ha
creado burbujas crediticias localizadas en sectores críticos de la economía.
Según un informe de Fitch, el crédito flotante en China era el 125% en 2008, y
ha llegado al 200% en 2012
La toma de posición del Consejo de Estado sale al paso
de crecientes rumores en los mercados internacionales sobre la probabilidad de
una crisis bancaria china. Al día siguiente de la reunión se corrió la noticia,
originada en el Century Business Herald, de que el Banco de China, el principal
banco comercial del país, no había atendido las demandas de fondos de sus
clientes debido a falta de liquidez. Poco después un comunicado del banco lo
negaba, y anunciaba medidas legales contra los autores de la noticia. El
anterior presidente del BdC había presentado su dimisión en marzo pasado.
No habrá "fuertes estímulos a la economía"
Las tasas del mercado interbancario chino han venido
sufriendo alzas significativas en las últimas semanas. El sector bancario
esperaba una importante inyección de dinero por el Banco Central de la
República Popular, pero ésta se quedó, a principios de la pasada semana, en
sólo 2.000 millones de yuanes ($324 millones), muy por debajo de las
expectativas. En su comunicado, el Consejo de Estado advierte de que su
política monetaria será "muy prudente", y asegura que no habría
"fuertes estímulos a la economía".
El interés interbancario actual es el más alto desde
2011. En abril estaba en el 2,9 por ciento, pero en mayo se disparó a 6,4%. Se
sabe de la quiebra de un banco, y se rumorea de la quiebra de otros. El
quebrado, China Everbright Bank, falló en atender un pago de yuan 6.000
millones el 6 de junio pasado. A su vez, esta quiebra causo la del Banco
Industrial Co. Si ocurrieron más quiebras, ello se puede explicar por la
voluntad del gobierno de contener unas prácticas bancarias demasiado sueltas y
controlar la propagación de modalidades informales de la banca. Hay factores
estacionales (fiscales, por ejemplo) que explican en parte la escasez
crediticia, pero se ha registrado también una exigencia, por parte de la
autoridad reguladora, de un mantenimiento más riguroso del ratio de reservas.
La sequía crediticia puede afectar puntos sensibles de
la planificación económica del gobierno: una reciente emisión de bonos del
Banco Chino para la Agricultura y del propio ministerio de Hacienda estuvo
lejos de cubrirse en su totalidad.
El nivel de endeudamiento global de la economía china
empieza a ser contemplado como excesivo y difícil de controlar. El China
Securities Journal estima que la deuda global del sistema económico chino es el
221% de PIB, una proporción difícil de soportar cuando la economía no sólo está
reduciendo sus altas tasas de crecimiento, sino que los mercados exteriores no
están funcionando, como hacía antes cual bomba aspiradora de las exportaciones
chinas.
El nuevo liderazgo chino deberá, seguramente, mirar con
mucho espíritu crítico las políticas financieras practicadas por el anterior
liderazgo del partido comunista y del país. El Everbright Bank, que pertenece a
una rama del ministerio de Hacienda, se había beneficiado de diversos rescates
oficiales desde 2007.
Vertiginoso crecimiento
El anterior gobierno respondió a la debilitación de
las exportaciones en 2007 y 2008 con un fuerte estímulo de la inversión; el
gobierno central aportó el equivalente a $640.000 millones, y los gobiernos
provinciales y municipales añadieron otras aportaciones billonarias. Entre
enero del 2007 enero del 2008 el crédito creció un 50%, y entre 2008 y 2010 el
disponible alcanzó los 27 billones de yuanes. Las inversiones en
infraestructuras y desarrollo urbano se llevaron la parte del león, en
detrimento de las empresas pequeñas y muy pequeñas, que el Consejo de Estado
pone ahora en posición preferente.
Si el desarrollo de China durante casi tres decenios
se ha apoyado en las exportaciones y en los nuevos centros industriales y
urbanos localizados al este del país y a lo largo de la costa, la nueva
orientación consiste en el desarrollo del interior y la mejora de las
condiciones de vida de la inmensa masa campesina que no se benefició del
desarrollo industrial y tecnológico. De hecho, en los años de desarrollo
vertiginoso el consumo doméstico global descendió del 47% del PIB en 2000 al
35% en 2006. La corrección de este desequilibrio y el desplazamiento del centro
de gravedad económico hacia el interior exigen a su vez la creación o extensión
de una banca en condiciones de apoyar el consumo, y que hoy se halla en estado
embrionario.
Pero para llegar ahí hay que vencer antes la coalición
de políticos, industriales, exportadores y banqueros, todos ellos con intereses
creados en una cierta configuración del sistema financiero del país, que hoy
debería reconvertirse de arriba abajo, como cualquier otro sector industrial.
Estos propósitos pondrán a prueba el nuevo liderazgo.
La delicada situación del mercado financiero parece reclamar prudencia y
contención, pero a su vez las demandas populares de nuevas estrategias de
crecimiento pueden espolearle a políticas arriesgadas. Por no hablar de las
tensiones que sin duda van a causar las demandas de los cientos de millones de
trabajadores que no se han beneficiado sustancialmente del "boom"
exportador. Un aumento salarial del 40% para los salarios más bajos, decretado
el pasado 5 de febrero, trata de salir al paso de cualquier demanda social
violenta.
Lo delicado de la transición china hacia un nuevo modelo
de crecimiento permite presagiar que el liderazgo procurará mantener un perfil
moderadamente discreto y contenido en la escena internacional. O al menos eso
es lo que enseña la ciencia de gobernar y lo que indican los primeros pasos del
presidente chino Ji Xinping en la escena mundial. Veremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario