Reducciones
drásticas a los presupuestos de defensa europeos
Publicado en Capital
Madrid.com el 25 de marzo 2012
Antonio Sánchez-Gijón.-
La industria española de defensa está luchando por su supervivencia. Aunque
parece hallarse en un momento de maduración de los ambiciosos programas de
equipamiento y modernización lanzados al costo de miles de millones de euros
(¿22, 24.000?) entre finales de los 90s y primeros 2000s, la industria empieza
ahora a enfrentarse al desafío de encontrar los clientes y los programas que le
aseguren su continuidad a partir de los años 20s y 30s de este siglo.
El ministerio de
Defensa se enfrenta a la rápida caída de los recursos de que dispone debido a
la crisis económica y a la obligación de devolver al ministerio de Industria, a
medida que vaya recibiendo material y equipos, los préstamos que permitieron a
los ejércitos y a la industria militar española dar un salto adelante de consideración
en los dos últimos decenios. Se estima que entre 2011 y 2025 esas devoluciones
alcanzarán los €33.000 millones, entre principal e intereses.
La Directiva de Defensa
Nacional 1/2012 trata de salir al paso de estos problemas, y establece, entre
otros objetivos, “la financiación de la defensa con un planteamiento a medio y
largo plazo realista”, así como “la consolidación de la industria de defensa
para permitir a la industria nacional mantenerse al día, asumir riesgos
aceptables en sus inversiones y contribuir a la generación de empleo”.
Aparte de ese desafío,
la industria militar española, así como la del resto de Europa, debe hacer frente
a la competencia de algunos países asiáticos y Brasil, mejor situados en espacios
del Globo sometidos hoy día a fuertes tensiones geopolíticas.
En realidad, no es
España la que lucha por salvar su industria de armamentos, sino Europa entera.
La idea de una industria europea de defensa es corolario de las llamadas
Política Europea de Seguridad y Defensa y la Estrategia Europea de Seguridad. El
proyecto tomó cuerpo en 2004, en la Agencia Europea de Defensa, que integra hoy
a 25 estados. Su directriz operativa es la apertura de los programas de
armamentos de los estados nacionales a la competencia industrial de los otros.
La AED posee organismos para el desarrollo conjunto de capacidades, la adopción
de estándares técnicos comunes, mecanismos de financiación conjunta y
compensación, etc. El imperativo para que las industrias militares nacionales
de Europa sigan operando es “cruzar las fronteras”, como se lee en el manual “La
industria española de defensa en el ámbito de la cooperación internacional”
(Ministerio de Defensa, 2010).
Aunque muchas de las
entregas de material previstas para las fuerzas armadas españolas están
retrasadas por dificultades de financiación, se van alcanzando hitos
significativos de modernización. Es el caso del avión de transporte militar
A400M, que se monta en la planta que la aeronáutica EADS tiene en Sevilla, la
cual entregará a diversos clientes europeos sus primeros cuatro unidades en
este año, para entregar diez en 2014 y 21 en 2015. El A400m sustituirá en gran
parte de las fuerzas aéreas europeas al avión de transporte norteamericano
C-130 Hércules. A España corresponderá una carga de trabajo del 12%, de acuerdo
con su inversión en 22 aparatos. Su planta de Sevilla es posiblemente la
principal industria de la provincia.
Otra posición
consolidada es la participación española en un 13% del valor del Eurofighter, y
que desplazará a los F-18 y F-1, que todavía constituyen la columna vertebral
de la defensa aérea española. España ya dispone de 42 de esas nuevas aeronaves,
de una orden por 87 aparatos.
En enero fue entregado
el primer helicóptero NH90, ensamblado en Albacete por el consorcio Eurocopter,
el cual ha de entregar al ejército en los próximos años 38 aparatos.
En
busca de una cartera de pedidos
El ministro de Defensa,
Pedro Morenés, realizó en febrero pasado un viaje de “prospección comercial”,
además naturalmente del contenido político de sus visitas, a Arabia Saudí,
Emiratos Árabes Unidos, Indonesia y Australia. Con Arabia Saudí, la “cartera”
de proyectos incluía el suministro de carros de combate Leopard 2E, sobrantes
de un programa excesivo que España contrajo con Alemania. El reciente despido
de 700 trabajadores de la empresa Santa Bárbara, casi a raíz del retorno del
ministro, no parece indicar un resultado inmediato prometedor, al menos a este
respecto. Otro proyecto, sobre el que no hay todavía confirmación por parte de
Riad es el Vehículo de Alta Movilidad Táctica.
Mientras Morenés estaba
en Abu Dabi, capital de los EAU, los trabajadores de los astilleros navales de
Cádiz, manos sobre manos desde hace meses, exigían una carga de trabajo que
esperaban viniera por un contrato para el suministro de varias patrulleras al
estado del Golfo. Entre los éxitos del viaje de Morenés publicitados por la
Revista Española de Defensa no figura ese ansiado contrato.
La industria
aeronáutica de Indonesia es una vieja asociada de la española. Su empresa
Nurtanio y CASA desarrollaron desde 1979 el avión de transporte CN-212. Hoy la
fuerza aérea indonesia está reemplazando los aviones de transporte Fokker 27
por el más moderno CN-295.
Con mucho, la novedad
más significativa es el estrechamiento de la colaboración industrial-militar
con Australia. Se trata del préstamo que España le hace a Australia del buque
de aprovisionamiento de combate Cantabria,
una de las unidades más modernas de la marina española, para el entrenamiento
de elementos de la marina real. Parte del equipamiento de ese buque es similar
al de dos de los buques anfibios de la marina australiana construidos en España.
Tres destructores australianos están equipados con material antiaéreo fabricado
por la española Indra.
Casi toda Europa
contempla el rápido declive de sus presupuestos militares. Los de Alemania se
reducirán un 25% hasta 2016; los del Reino Unido un 8% hasta 2015. Francia
reducirá 17% hasta 2016. Italia redujo su presupuesto de 2012 en un drástico
28%, y aún debe reducir €3.000 millones hasta 2014 (Survival, agosto-septiembre 2012).
Las previsiones para
España no son menos desoladoras. Por primera vez en diez años, España redujo
sus gastos de defensa en 2009 (3%), seguido de un recorte de 6,2% en 2010, y
otro de 13-14% en 2012. El esfuerzo
español de defensa es uno de los más bajos de Europa: algo por encima del 0,6%
del PIB (NATO and the Challenges of
Austerity, Rand Corporation, 2012). El compromiso “oficial” de los países
aliados sigue siendo, como desde hace bastantes años, el 2% del PIB dedicado a
defensa.
Pese a todo lo anterior,
los ejércitos españoles consiguieron conservar sus programas principales, aunque
reduciendo el número de unidades y prolongando los plazos de procuración de 15
a 20 años.
Nunca ha sido más
urgente que la industria militar española se internacionalice que en estos
tiempos de crisis que sacuden las bases de la planta tecnológica y comercial de
nuestra economía.
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